Estas criaturas serían clave para desvelar los secretos evolutivos de la inteligencia.

Las sepias en cautiverio requieren entretenimiento cuando comen.

Si no pueden obtener una presa viva, entonces necesitan un poco de baile de un camarón muerto en un palo en su tanque.

Cuando la comida parece viva, es más probable que se la coman los pequeños cefalópodos, que parecen masas oblongas iridiscentes con ocho brazos cortos y dos tentáculos.

En los experimentos mostraron el grado de selectividad de estas criaturas. Foto Yasser Al-Zayyat/Agence France-Presse - Getty Images.

En los experimentos mostraron el grado de selectividad de estas criaturas. Foto Yasser Al-Zayyat/Agence France-Presse – Getty Images.

Ya que una persona que está frente a ellos tiene que moverlo, los animales reconocen que la hora de la comida y los humanos van juntos.

Tan pronto entra una persona a la habitación, “todos nadan hacia el frente del tanque diciendo: ¡dame comida!”, dijo Trevor Wardill, biólogo de la Universidad de Minnesota.

Las sepias se camuflan imitando su fondo. Una sepia gigante en Australia. Foto Michaela Skovranova para The New York Times.

Las sepias se camuflan imitando su fondo. Una sepia gigante en Australia. Foto Michaela Skovranova para The New York Times.

Sin embargo, puede recibir un chorro de agua del sifón de una sepia si no los alimenta.

Es el tipo de comportamiento que los investigadores comentan: los animalitos tienen carácter.

Pero no tienen la fama de sus primos el pulpo y el calamar.

En los últimos años, una serie de estudios ha reportado que son capaces de realizar hazañas cognitivas sorprendentes, incluyendo rechazar comidas fáciles esperando una mejor comida en el futuro.

En vista del abismo evolutivo entre la sepia y criaturas como los simios y los cuervos que realizan cálculos similares, algunos científicos creen que los pequeños decápodos pueden ayudarnos a comprender por qué evolucionan estas habilidades mentales.

Las sepias no tienen verdaderos huesos, sólo una concha interna llena de aire que les ayuda a flotar.

Su sangre obtiene un tinte azul verdoso de la hemocianina, que utilizan en lugar de la hemoglobina para transportar oxígeno.

Las especies más pequeñas no alcanzan los 3 centímetros de largo y las más grandes pueden alcanzar más de 60 centímetros.

Otro rasgo asombroso​

El tesoro más maravilloso de una sepia puede ser su piel.

Está llena de músculos y nervios envueltos alrededor de millones de diminutos saquitos de pigmento rojo, amarillo y marrón.

Cuando los músculos se contraen, los saquitos se extienden en discos planos de color como pixeles, con cada patrón de contracción produciendo un efecto diferente.

Debajo de los pigmentos de la piel brillan reflectores y estructuras azules y verdes que dispersan la luz blanca.

Cuando una sepia se desliza sobre un paisaje de rocas y algas, las neuronas se activan y los músculos se contraen y se pierde en los colores de su fondo.

Incluso puede imitar la textura de su entorno, gracias a estructuras elevadas llamadas papilas que se abren como mil paraguas de coctel debajo de su piel, creando el efecto de protuberancias o agujas.

Este truco visual es aún más notable cuando se da uno cuenta de que las sepias son daltónicas.

Lo que parecen detectar en lugar de diferencias de color parece ser la intensidad de la luz que rebota de su entorno.

Las sepias viven sólo un año, tal vez dos.

Cuando los pulpos y las sepias cazan, no toman la misma ruta dos días seguidos.

Christelle Jozet-Alves, psicóloga comparativa, se preguntó si eso significaba que las sepias tenían una memoria como la de los córvidos, o cuervos.

En el 2013, con Nicola Clayton, profesora de la Universidad de Cambridge, y un colaborador, publicó un estudio que sugería que sí.

Estudio

En experimentos publicados en el 2020, el equipo dio cangrejos a las sepias cada mañana.

Por la noche, dieron camarones, un manjar muy preferido, a algunas, pero no a todas.

Las sepias que recibieron camarones de manera confiable dejaron de comer cangrejo, esperando la mejor comida, mientras que las que los recibieron sólo ocasionalmente se quedaron con los cangrejos.

“Estamos adaptando estos experimentos que se han hecho en chimpancés y córvidos para ver si estos animales que se separaron de este linaje hace 550 millones de años tienen la misma capacidad”, dijo Alexandra Schnell, psicóloga comparativa en Cambridge.

La sepia promete agregar otra dimensión al estudio de la inteligencia.

“No viven mucho tiempo ni son muy sociales, a diferencia de los córvidos”, dijo Clayton.

“Es muy poco probable que fuera la inteligencia social la que impulsara la evolución”.

Aún quedan más pruebas por venir.

No está claro si la sepia tendrá las mismas habilidades que los simios y los córvidos, o sólo un puñado.

Si lo que tienen es similar, entonces es posible que esa profunda vulnerabilidad, en lugar de una larga vida o complejidad social, sea lo que los haya obligado a volverse tan astutos.

“Esencialmente son un gran trozo de proteína, que es muy sabroso para cualquier cosa que viva en el océano”, dijo Schnell.

Podría ser que la mejor protección para estas pequeñas albóndigas errantes con brazos, aunado a su camuflaje, fuera su cerebro.

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