Se trata de “El Jardín de las Delicias”. Pintada a fines del 1400 está en el Museo del Prado. Entre sus misterios está el tema musical que podés escuchar en la nota.

El Bosco nunca supo cuanta fama iba a alcanzar uno de sus cuadros: “El jardín de las Delicias”.

El genial pintor flamenco es uno de los artistas más extraños de la historia. Sus cuadros con mundos fantásticos y llenos de simbolismos, son obras que hoy, después de más de 500 años de ser pintadas, siguen siendo un misterio para los entendidos.

El panel central donde se ve el falso paraíso en la Tierra. El lugar donde la especie humana cayó en las "delicias" del pecado y también la lujuria.

El panel central donde se ve el falso paraíso en la Tierra. El lugar donde la especie humana cayó en las “delicias” del pecado y también la lujuria.

Jheronimus Van Aeken, que así es el nombre del pintor, aunque todos lo conocen como El Bosco (Jheronimus es un derivado de su lugar de nacimiento, ‘s-Hertogenbosch o Den Bosch, que significa el bosque), pintaba adelantado a su tiempo. Sus obras cautivaron a la Europa de los siglos XV y XVI, y en especial a un rey español: Felipe II.

Lo que no sabían su admiradores y los compradores de sus obras, es que El Bosco dejaba “mensajes ocultos” en sus cuadros.

Y nadie se daba cuenta.

EL JARDÍN DE LAS DELICIAS​

Menos en su obra cumbre: “El jardín de las delicias”, pintada entre 1494 y 1498. El tríptico, un óleo sobre tabla de roble del Báltico, de 2,20 metros de alto y 3,89 metros de ancho, representa el episodio del Génesis.

Recién terminada, lució en el palacio de los Nassau en Bruselas. Se trataba de una ubicación destacada debido a las visitas de jefes de Estado y de magistrados, lo que dice que la obra ya tenía un valor muy alto en ese momento. Pero el rey de España estaba enamorado de la obra de El Bosco y se encaprichó en tenerla.

Las apetitosas y jugosas frutas como cerezas, moras y fresas, símbolos del amor, el erotismo, la fertilidad, están asociadas al placer carnal.

Las apetitosas y jugosas frutas como cerezas, moras y fresas, símbolos del amor, el erotismo, la fertilidad, están asociadas al placer carnal.

Tanto, que pagó una fortuna increíble por ella y se la llevó al Escorial en 1591. Sin saber que su belleza encierra jeroglíficos que pocos han podido descifrar.

¿Qué quiso representar El Bosco en esa obra?

Es el tercer día de la creación del mundo. En la izquierda del cuadro y en la parte superior se ve a Dios junto a la frase: “Ipse dixit et facta sunt. Ipse mandavit et creata sunt”, qué traducido sería “Él lo mandó y todo fue creado”.

¿Y que creó Dios desde los cielos? Un mundo caótico.

Un hombre – árbol que en su cuerpo destrozado deja al descubierto una taberna (dicen que el rostro humano es un autoretrato de El Bosco).

Un hombre – árbol que en su cuerpo destrozado deja al descubierto una taberna (dicen que el rostro humano es un autoretrato de El Bosco).

Empecemos desde la izquierda, donde hay un peculiar Jardín del Edén en el cuál aún pervive la lujuria tras las figuras de Adán y Eva. El mal sigue presente pero oculto en este Paraíso, a través alimañas que representan al pecado, y de lechuzas, que simbolizan también el mal.

En el panel central vemos el falso paraíso en la Tierra. El lugar donde la especie humana cayó en las “delicias” del pecado y también la lujuria. Aparecen diversas escenas sexuales de varias formas y en imaginativas posturas, incluso algo impensado: representaciones homosexuales, algo inaudito en los siglos XV y XVI cuando la homosexualidad estaba prohibida y era duramente castigada.

Todo envuelto en fascinantes símbolos: animales, frutas, criaturas extrañas, burbujas y alimentos podridos. El placer de la carne, el vicio humano.

Un cerdo con el tocado de una monja clarisa.  Era una crítica feroz al manejo del dinero que hacían los franciscanos.

Un cerdo con el tocado de una monja clarisa. Era una crítica feroz al manejo del dinero que hacían los franciscanos.

Las apetitosas y jugosas frutas como cerezas, moras y fresas, símbolos del amor, el erotismo, la fertilidad, están asociadas al placer carnal. También flores como las rosas y peces. Estos se asocian al pecado.

Y además hay fuentes de la eterna juventud, circos, acróbatas, bestias, toros, osos, unicornios. Para El Bosco, la corrupción humana.

EL PANEL DEL INFIERNO​

El panel derecho representa el infierno y el castigo de los pecados. Es llamada el Panel del Infierno o “el infierno musical”.

Es que hay numerosos instrumentos musicales: un arpa, un laúd, un tambor, una gaita. Pero no producen música sino que son objetos de tortura donde se crucifican a los pecadores.

Y está el diablo. Representado por un hombre – árbol, que en su cuerpo destrozado deja al descubierto una taberna (dicen que el rostro humano es un autorretrato de El Bosco). Eran muchas las tabernas y burdeles que rodeaban la plaza donde vivía el genial pintor en Hertogenbosch.

El mensaje secreto más fascinante que se haya descubierto el cuadro: en la cola de uno de los condenados por Satanás, hay una partitura musical (escuchar el tema abajo).

El mensaje secreto más fascinante que se haya descubierto el cuadro: en la cola de uno de los condenados por Satanás, hay una partitura musical (escuchar el tema abajo).

Y siguen sus mensajes secretos: a la izquierda de la escena, dos orejas están atravesadas por un cuchillo que tiene la letra M, en referencia a antiguas profecías medievales que decían que el nombre del anticristo, tendría nada más y nada menos que esta inicial.

Un monstruo azul mitad pájaro, mitad hombre, come seres humanos y los defeca sobre un pozo inmundo en el que un hombre expulsa monedas de su trasero (la avaricia). Abajo, a la izquierda, una mujer con un sapo en el pecho es abrazada por un demonio (la lujuria). Su rostro se refleja en el espejo que tiene en sus nalgas otro demonio verde (la soberbia).

Y pinta algo que nadie descubrió en su época y le hubiera costado ser quemado vivo por hereje: un cerdo, con el tocado de una monja clarisa (esas monjas forman parte de la orden franciscana). El cerdo trata de convencer a un hombre que firme unos documentos. Era una crítica feroz al manejo del dinero que hacían los franciscanos.

MENSAJE FASCINANTE: UN TEMA MUSICAL DEL 1500

Y en esa parte derecha está el mensaje secreto más fascinante que se haya descubierto el cuadro: en la cola de uno de los condenados por Satanás, hay una partitura musical.

Más de 500 años después se transcribió a un pentagrama y el resultado es increíble. Se pueden escuchar, durante 3 minutos (el tema se puede escuchar aquí debajo), una obra musical que mezcla dos características: misterio y belleza.

Y para concluir las maravillas, cuando los paneles izquierdo y derecho del tríptico se cierran, es posible ver el exterior del cuadro que El Bosco pintó en grisalla (una pintura totalmente realizada en tonos de gris o colores neutros).

Lo que se ve es al mundo envuelto en un globo terráqueo claro. En la esquina superior izquierda se puede ver la pequeña figura de Dios, que lleva una tiara papal. Junto a él, una inscripción del Salmo 33:9 dice: “Porque él habló, y se hizo realidad; él mandó, y se mantuvo firme”.

LOS MISTERIOS DEL PINTOR

Todo lo que respecta a El Bosco es un enigma.

No se conoce su fecha de nacimiento ni su nivel de estudios. Tampoco se sabe porqué pintó tan pocas obras: apenas 25 cuadros.

Cuando los paneles izquierdo y derecho del tríptico se cierran, es posible ver el exterior del cuadro. El mundo envuelto en un globo terráqueo transparente.

Cuando los paneles izquierdo y derecho del tríptico se cierran, es posible ver el exterior del cuadro. El mundo envuelto en un globo terráqueo transparente.

No hay idea de quién le encargó “El Jardín de las Delicias” pero sí se comprende que no era un retablo para una Iglesia.

Y poco se sabe de los compradores de sus cuadros.

Pero algo es innegable, ver el Jardín de las delicias, es un placer único. Desde 1939 cuelga en el Museo del Prado, en Madrid. Un cuadro único que encierra decenas de misterios.