Para que correr sea más fácil hay que tratar de prestar atención cualquier cosa menos al cuerpo, según un estudio.

Para que correr nos parezca más fácil, hay que tratar de prestar atención a cualquier cosa que no sea nuestro cuerpo. Eso es lo que dice un nuevo y fascinante estudio sobre la forma en que nos concentramos mientras nos movemos y cómo nos sentimos al hacerlo.

El estudio fue de pequeño alcance y contó con la participación de corredoras principiantes, pero los resultados indican que, cuanto más escuchan los corredores a su cuerpo, más agotador puede resultar correr, tanto física como psicológicamente.

A la inversa, cuanto más se distraen de lo que hace su cuerpo al poner un pie delante del otro, más fácil les resultará correr y mejor será su rendimiento.

Estos hallazgos podrían ser útiles para los numerosos corredores que están a punto de llegar a la meta en una maratón u otra carrera. Los resultados también podrían tener implicancias para cualquiera que se pregunte cómo hacer para que sus entrenamientos sean lo más tolerables posible.

La distracción, una herramienta que puede ayudar. Foto Shutterstock.

La distracción, una herramienta que puede ayudar. Foto Shutterstock.

¿Escuchar al cuerpo?

El ejercicio no siempre es una diversión sin límites, como casi todos sabemos por experiencia. Puede ser físicamente desconcertante cuando empezamos a movernos y nuestro ritmo cardíaco y nuestra respiración se aceleran y los músculos empiezan a quejarse.

Sin embargo, no está del todo claro cuál es la mejor manera de hacer frente a esas molestias para que podamos seguir motivados y mejorar en nuestro deporte o actividad.

Muchos entrenadores y otras autoridades, así como nuestros compañeros de entrenamiento y amigos, nos dirán que prestemos atención a lo que ocurre en nuestro interior y que nos concentremos en la física de nuestro cuerpo, como su forma y la técnica que empleamos.

Quizá nos hayan dicho que escuchemos nuestra respiración mientras nos movemos o que contemos los pasos o que pensemos en el proceso de levantar la rodilla con cada zancada.

Pero algunas investigaciones con atletas indican que prestar atención al cuerpo y sus mecanismos quizá no sea la forma correcta de hacer que movernos sea más fácil y de permitirnos mejorar en nuestro deporte.

En un estudio muy citado de 2003, por ejemplo, los golfistas más hábiles ejecutaban el putt con más destreza si no pensaban en cómo hacerlo que cuando lo hacían, mientras que los jugadores de fútbol expertos gambeteaban sin esfuerzo entre una serie de conos cuando tenían la mente distraída, pero tendían a llevar mal la pelota si prestaban atención al juego de sus pies.

No obstante, las personas que se iniciaban en el fútbol gambeteaban mejor cuando pensaban en lo que estaban haciendo, probablemente porque aún no sabían cómo gambetear.

Cuanto más nos concentramos, menos eficiente es el movimiento, según la hipótesis de la acción restringida. Foto Shutterstock.

Cuanto más nos concentramos, menos eficiente es el movimiento, según la hipótesis de la acción restringida. Foto Shutterstock.

Hipótesis de la acción restringida

Estos resultados en general coinciden con una teoría muy extendida en la ciencia del ejercicio conocida como la hipótesis de la acción restringida. Esta plantea que el cuerpo sabe cómo moverse mejor que la mente consciente; que, cuanto más nos concentramos o le decimos conscientemente a nuestro cuerpo lo que tiene que hacer, menos fluido y eficiente es nuestro movimiento.

Esta idea se ha confirmado en otros estudios con personas que practican diversas actividades. En un estudio de 2017, por ejemplo, 44 voluntarios llegaron más lejos durante un salto en largo sin impulso cuando se concentraron en dónde aterrizar, en lugar de en las técnicas correctas para saltar.

Del mismo modo, en un estudio de 2011 sobre el entrenamiento con pesas, 27 hombres y mujeres activaron los músculos de su brazo más plenamente durante los curls de bíceps -lo que significa que su entrenamiento fue más eficaz- cuando no pensaron en cómo levantar el peso que cuando lo hicieron.

Y en un estudio de 2015 sobre remeros de competición, los 15 atletas remaron con más eficacia cuando dejaron que su mente atendiera a casi cualquier cosa que no fuera la sensación de sus piernas mientras remaban.

Sin embargo, se desconoce si una dinámica similar podría darse en los deportes de resistencia, como las carreras de distancia.

La distracción en el running

Así que, para el nuevo estudio, publicado este mes en la revista Journal of Motor Learning and Development, los investigadores de la Universidad de Tennessee en Knoxville y la Universidad Shahid Beheshti de Teherán decidieron comprobar si los corredores rendían más si estaban distraídos o cuando estaban atentos a lo que ocurría con su cuerpo.

Empezaron por reclutar a una docena de mujeres jóvenes. (La investigación tuvo lugar en Irán, donde se desalientan los estudios con voluntarios de ambos sexos, por lo que no participaron corredores varones.)

Las mujeres eran personas sanas y activas y estaban familiarizadas con el running, aunque ninguna corría con regularidad. Los investigadores invitaron a las mujeres al laboratorio para comprobar su estado físico y su velocidad máxima en la cinta de correr.

En las siguientes visitas al laboratorio, las mujeres corrieron durante 6 minutos cada vez a un 70% de su velocidad máxima, mientras los científicos controlaban su consumo de oxígeno, la cantidad de lactato en su flujo sanguíneo y sus sensaciones sobre la dificultad de cada carrera.

Durante una de esas sesiones, las mujeres estuvieron sumamente atentas a los músculos de sus pies, como una forma de dirigir la atención hacia el interior. Durante otra, contaron los pasos, de modo que su atención, aunque seguía dirigida a su cuerpo, era más amplia y externa.

En una tercera, contaron de tres en tres hacia atrás, apartando la mente del cuerpo pero no de la cabeza. Y, por último, en una cuarta sesión, vieron un video de un partido de básquet, una distracción directa que desvió completamente su atención de la carrera.

La peor estrategia para las participantes del estudio era "pensar en sus movimientos". Foto ilustrativa Shutterstock.

La peor estrategia para las participantes del estudio era “pensar en sus movimientos”. Foto ilustrativa Shutterstock.

Cuando los científicos compararon las reacciones físicas y emocionales de las mujeres a cada carrera, descubrieron que mirar el video superaba fácilmente a escuchar al cuerpo. Las mujeres consumían menos oxígeno y producían menos lactato cuando veían básquet y estaban más distraídas.

Su carrera entonces era fisiológicamente menos exigente. También dijeron a los investigadores que, cuando veían los videos, se sentían menos fatigadas. En cambio, sentían que correr les costaba más cuando prestaban atención a sus músculos, y las demás estrategias se situaban en un punto intermedio.

Básicamente, la peor estrategia para las corredoras era “pensar en sus movimientos”, dijo Jared Porter, profesor de movimiento humano de la Universidad de Tennessee, que supervisó el nuevo estudio. Una opción mucho mejor era pensar en algo -cualquier otra cosa-.

Como suele ocurrir en la ciencia del ejercicio, ese estudio fue pequeño, y la hipótesis de la acción restringida sigue siendo sólo una teoría. Pero, como indican los resultados actuales, es probable que las distracciones hagan que el correr sea más placentero y probablemente más veloz, dijo Porter.

Así que pónganse los auriculares y escuchen música o podcasts (obviamente sin dejar de estar atentos al tránsito humano y vehicular a su alrededor por una cuestión de seguridad). Escuchen el canto de los pájaros o disfruten del paisaje mientras corren al aire libre o miren televisión mientras corren en la cinta.

“Nos sorprendió lo significativos que eran los efectos” cuando la mente de las personas se alejaba de su cuerpo, dijo.

No cabe duda de que hay muchos factores que influyen en la eficacia de nuestro desempeño deportivo y en cuánto podemos disfrutar del ejercicio. Este estudio analizó breves sesiones de carrera de corredoras jóvenes e inexpertas. No puede decirnos si los resultados son igualmente válidos para los hombres, las personas mayores, los corredores experimentados o las personas que practican otros deportes de resistencia, como el ciclismo y la natación.

“Pero no hay ninguna razón científica para pensar que no sea así”, dijo Porter.

Radio Pinamar FM 100.7