Cada parto es único, como cada bebé y cada madre. Pero hay señales que indican que llega el momento del nacimiento.

El parto es sin duda uno de los momentos más importantes del embarazo. Y en la “eterna” cuenta regresiva de las últimas semanas, el gran interrogante de muchas parejas es cuándo habrá que salir para el hospital sin el estrés y el apuro que representan tener los minutos contados.

Hay que saber que durante todo el embarazo el cuerpo de la mujer se prepara para el parto. Entonces, con bastante razón y sobre todo en el tercer trimestre, cualquier indicio puede ser interpretado por los futuros papás como una alarma: la panza que empieza a bajar, las primeras contracciones y otras “formas” que tiene nuestro organismo de ir entrenándonos para ese día.

Aquí te ayudamos a distinguir algunas señales de parto, es decir, cómo darte cuenta si se acerca el momento tan esperado.

Chocolate y distensión. Cuando el embarazo transcurre en término es todo más fácil./ Shutterstock.Chocolate y distensión. Cuando el embarazo transcurre en término es todo más fácil./ Shutterstock.

Señales de parto: cómo darte cuenta si se acerca el momento

“Lo primero que se debe tener en cuenta es si se trata o no de un embarazo en término, un dato fundamental para decidir si quedarse en casa y esperar un rato más, o ir rápidamente al centro de salud”, explica el doctor Hernán Siciliano, ginecólogo y obstetra del Círculo Médico Coronel Pringles (FEMEBA).

“Si se está cursando un embarazo de menos de 38 semanas de gestación, ante la aparición de determinados síntomas hay que consultar con el profesional de confianza. Sí, en cambio, es un embarazo mayor a 38 semanas, puede que esté por comenzar el trabajo de parto”, advierte el especialista.

Siciliano indica además cinco señales a las cuales debes prestarle atención si aparecen. Y que son las siguieres:

1) Contracciones

Las contracciones, cortas, suelen comenzar 8 semanas antes del parto. /Shutterstock.Las contracciones, cortas, suelen comenzar 8 semanas antes del parto. /Shutterstock.

Las contracciones de Braxton Hicks son preparatorias, un “ensayo” que hace el útero muy similar a lo que ocurrirá en el parto y que comienzan a percibirse aproximadamente desde la semana 30. Irregulares y cortas, al acercarse el final del embarazo las contracciones se harán más frecuentes, más prolongadas y a veces con algo de molestia o dolor.

Una madre primeriza puede presentar contracciones desde 15 días antes del nacimiento (fecha probable de parto) en forma rítmica y por períodos de hasta 30 minutos, y luego desaparecer.

Pero si las contracciones son regulares cada 15 minutos, se hacen cada vez más frecuentes y van aumentado su intensidad y duración en el tiempo, puede ser el inicio del trabajo de parto. Y si el tiempo que duran estas contracciones supera los 30 minutos, habrá que tomar el bolso y visitar al obstetra.

Aun así, las contracciones pueden desaparecer tan rápido como aparecieron y simplemente estar en período de “preparto”, una situación muy frecuente, sobre todo en un primer embarazo.

Tiempo moderno. Juana Repetto compartió los detalles de su embarazo y su parto en redes./Foto Instagram.Tiempo moderno. Juana Repetto compartió los detalles de su embarazo y su parto en redes./Foto Instagram.

2) Cuando el bebé se “encaja”

Otro signo común es uno que las abuelas suelen comentar: “Nena, ya se te bajó la panza”. La afirmación en general coincide con el momento en el cual el bebé ubica su cabeza en la pelvis, o “se encaja”, lo que lleva a que se observe un abdomen más descendido y menos intensidad y cantidad de movimientos del niño ya que se encuentran naturalmente restringidos.

Esta ubicación del feto puede producir molestias o dolores en la zona lumbo sacra (donde se conecta la columna con la pelvis), o en la zona de la sínfisis púbica (en la línea media anterior de la pelvis). También, al comprimirse la vejiga, aumentan el ritmo de las ganas de orinar (micciones). La sensación puede ser desde una leve presión a un dolor que limita los movimientos, según sea el umbral de dolor de la persona. Es importante comentarlo con el médico personal.

La pérdida del tapón mucoso se produce en las 2 últimas semanas. Últimos controles./ Shutterstock.La pérdida del tapón mucoso se produce en las 2 últimas semanas. Últimos controles./ Shutterstock.

3) Pérdida del tapón mucoso

Esta señal en general produce mucha angustia en las pacientes primerizas. El tapón mucoso se desarrolla durante el embarazo e impide que los gérmenes vaginales asciendan hacia la cavidad uterina. La expulsión de ese “tapón” es un indicativo de que faltan dos semanas –o menos aún- para el parto.

El proceso puede ocurrir de un momento para otro o a lo largo de varios días, tanto como un único bloque gelatinoso con algunos hilos de sangre o como una secreción marrón o amarillenta, o verdosa, con trazos rosados.

La coloración y la forma de expulsión no son datos trascendentes, pero sí se debe consultar con el médico, ya que su pérdida indica el inicio de modificaciones en el cuello del útero. Si ocurre antes de la semana 38, además, podría estar alertando sobre un posible parto prematuro.

La ruptura de la bolsa indica que llega el parto. Al médico urgente./ Shutterstock.La ruptura de la bolsa indica que llega el parto. Al médico urgente./ Shutterstock.

4) Rotura de “bolsa”

Una señal que no da opción. Ante la ruptura de “bolsa”, se debe ir sí o sí a la consulta con el obstetra en un centro de salud para que el profesional evalúe el estado de la madre y del bebé. Esta situación se produce cuando las membranas amnióticas que forman la “bolsa” se rompen de manera espontánea y generan salida de líquido –en forma lenta y continua o de manera intempestiva y con mucha cantidad- por los genitales.

El líquido suele ser transparente y sin olor (puede dar la sensación de haberse orinado) y una vez producida la ruptura, el nacimiento ocurrirá seguramente en las próximas 24 horas.

Por el contrario, puede darse que empiece el trabajo de parto con contracciones incluidas, la “bolsa” no se rompa y el médico indique que debe “romper la bolsa”. Esta maniobra, llamada “amniorrexis” o rotura artificial de membranas, es una práctica habitual que se realiza cuando un trabajo de parto está “estacando” y no avanza naturalmente. Es importante saber que no duele ni perjudica al bebé.

En las últimas horas, el tacto vaginal determina si hay que internarse./Shutterstock.En las últimas horas, el tacto vaginal determina si hay que internarse./Shutterstock.

5) Tacto vaginal

Por último, el tacto vaginal será un examen exhaustivo en la última etapa del embarazo que determinará el regreso a casa o la internación.

Este control que realiza la obstétrica o el médico obstetra es ineludible y le permite al profesional valorar el inicio o no del trabajo de parto, la integridad o no de la bolsa, las características del cuello uterino (si empezó la dilatación o no) y la ubicación del bebé, entre otras cuestiones imprescindibles.

Radio Pinamar FM 100.7