Los factores que la dañan pueden ser externos o internos. Qué debe incluir una rutina para combatirlos.

Opaca, brotada, con más arrugas y orejas. Así se ve la piel estresada. Las causas pueden ser múltiples y pueden venir desde afuera (agresiones externas como la exposición al sol sin protección o a las pantallas) o de adentro (mala alimentación, falta de hidratación).

¿Qué implica que la piel esté estresada? Que “no puede hacer frente a distintos daños, porque sus mecanismos de defensa están deteriorados y muestra signos de envejecimiento prematuro”, explica Natalia Achitte, técnica en dermocosmiatría y esteticista corporal.

¿Cómo detectar esos daños? La especialista enumera señales que pueden indicar estrés en la piel y apunta que hay diferencias en la forma en que se expresa en pieles jóvenes y maduras.

Las ojeras tienen componente genético, pero el estrés influye. Foto Shutterstock.

Las ojeras tienen componente genético, pero el estrés influye. Foto Shutterstock.

En las pieles jóvenes se observa:

✔ Deshidratación o resequedad. Por pérdida de agua transepidérmica (TEWL, por sus siglas en inglés) y hasta por largas horas de exposición a pantallas.

✔ Coloración por mayor vasodilatación.

✔ Ojeras. Si bien tienen un factor genético muy importante, la mala alimentación, la falta de sueño y la exposición a pantallas pueden empeorarlas.

✔ Inflamación por exposición a radiaciones, una mala alimentación, o pérdida de agua.

✔ Falta de luminosidad, provocada por el desbalance en la barrera epicutánea.

✔ Brotes sin pus, causados por la misma situación de estrés, el ambiente, los nervios, o el uso continuo de mascarillas/tapabocas.

✔ Arruguitas finas que empiezan a marcarse.

En las pieles maduras, en tanto, los signos son:

✔ Falta de brillo. Estos casos suelen presentar un tono amarillento.

✔ Aumento de la flacidez cutánea, la densidad de la piel disminuye por la pérdida de hidratación natural.

✔ Tono ligeramente grisáceo.

✔ Sequedad y pérdida de suavidad, por la disminución de sustancias hidratantes.

✔ Ojeras y contorno de ojos. Cuando la microcirculación se ve afectada, la primera zona en resentirse es justamente el contorno de los ojos, y se acentúan las ojeras y bolsas.

✔ Enrojecimiento.

Piel enrojecida. Foto Shutterstock.

Piel enrojecida. Foto Shutterstock.

De adentro hacia afuera

Esos daños en la piel pueden deberse a causas internas o externas, señala Achitte.

“Las primeras -amplía-, referidas a desequilibrios de la dieta (por baja calidad de nutrientes, o por alto consumo de alimentos ultraprocesados); desbalances hormonales, ansiedad o estrés ‘nervioso’, que provocan deshidratación y reacciones en la piel; y la falta de sueño, que altera la secreción hormonal de melatonina y cortisol.”

Entre las causas externas menciona al cansancio y estrés (que modifican el sistema inmunológico y disminuyen las defensas cutáneas), la contaminación, fumar, la exposición solar (causante del estrés oxidativo) y a las pantallas.

“Para revertir esta situación, lo importante a nivel interno es fortalecer el sistema inmunológico, equilibrar la microbiota, mantener o reponer los niveles de hidratación, aportar nutrientes y antioxidantes para combatir el exceso de radicales libres (RL), y siempre consultar a un médico y a un profesional de la cosmética”, subraya la especialista.

Arrugas, el principal signo de envejecimiento de la piel. Foto Shutterstock.

Arrugas, el principal signo de envejecimiento de la piel. Foto Shutterstock.

Rutina en casa

En tanto, a nivel externo, sugiere llevar una rutina de cuidado facial completa que incluya:

✔ Doble limpieza. Necesaria para las personas que se maquillan. ¿Cómo hacerla? “En un primer paso, retirar todo el makeup con un desmaquillante o agua micelar y luego higienizar la piel con un limpiador facial. Luego es el turno de la limpieza y el producto dependerá de cada tipo de piel”, explica Achitte.

 Hidratar, descongestionar y reparar. “Aplicá lociones, serums y cremas que tengan las soluciones necesarias para cada biotipo cutáneo”, sugiere. En el caso de las pieles maduras se recomienda el uso de cremas antiage.

✔ Protección solar y para luz azul. “Usá protector solar durante todo el año, sin importar la estacionalidad. Sumar una protección a la luz azul de los dispositivos se está convirtiendo en otro imprescindible, debido a las largas horas que pasamos frente a pantallas”, advierte la cosmetóloga.

✔ Exfoliación y máscaras: “Una vez a la semana, realizá una exfoliación para una limpieza más profunda. También se puede sumar la aplicación de una máscara para dar un shock de hidratación”, concluye.

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