El buque que lleva más de 35 años varado en cabo San Pablo, Tierra del Fuego. Cómo visitarlo.

Es uno de esos paisajes que conmueve, que obliga a contemplarlo y recorrerlo con la piel de agallina, con los ojos incrédulos por la belleza inhóspita, inabarcable, de los confines más australes de la Patagonia.

¿Para ser el paisaje ideal de fin del mundo debería sumar un faro? No se preocupe: allí está. Y por dos. El faro antiguo, construido en 1945 por la Armada y ya tan inclinado que parece cerca del derrumbe, y otro más nuevo, también bastante bajito pero visible desde lejos, porque se encarama en las alturas del cabo.

Claro, “lo que sí vendría perfecto en este paisaje sería algún barco varado cerca de la costa, con una historia de mar embravecido y algún naufragio”, podría decir un desprevenido. Respuesta: también eso está.

El desolado e hiptnótico paisaje de cabo San Pablo. Foto Martín Gunter/InfueturEl desolado e hiptnótico paisaje de cabo San Pablo. Foto Martín Gunter/Infuetur

Porque como si algo pudiera faltarle al paisaje infinito de cabo San Pablo, en Tierra del Fuego, allí, sobre la playa y azotado por las aguas de la pleamar, está el Desdémona.

O en realidad, los restos de lo que el Desdémona fue. A los ojos, una especie de “frutilla del postre” para el paisaje, y para los turistas, una razón más -y muy importante- para acercarse hasta estas desoladas costas fueguinas, 120 km al sur de Río Grande.

Aguas turbulentas

El Desdémona había sido construido en los astilleros H. C. Stulken and Sohn, en Hamburgo, Alemania, en 1952, y tenía dos gemelos: el buque Ofelia, que se hundió en las costas de Venezuela, y el Cleopatra, que terminó sus días desguazado en la dársena de Buenos Aires.

El capitán varó el barco intencionalmente en la playa para evitar su naufragio. Foto Martín Gunter/InfueturEl capitán varó el barco intencionalmente en la playa para evitar su naufragio. Foto Martín Gunter/Infuetur

El Desdémona comenzó a operar para la compañía argentina Cormorán Líneas Marítimas en la década de 1960, y era ya un barco algo veterano cuando partió, 33 años luego de su nacimiento, de Buenos Aires a Comodoro Rivadavia, y de allí a Tierra del Fuego, con 20 tripulantes y una carga de 20 mil bolsas de cemento.

En el viaje entre Comodoro y la isla fueguina el motor se averió, lo que a partir de entonces le impidió navegar a más de 5 nudos por hora, y en Ushuaia, pese a que lo intentaron, no lograron repararlo.

De todos modos, partió de regreso al norte de la isla, con la intención de atracar en Río Grande, pero sus motores, reducidos a la mínima potencia, no pudieron en la lucha contra el viento patagónico, y tuvo que desistir de la maniobra.

En su último viaje llevaba 20 tripulantes y un cargamento de 20 mil bolsas de cemento. Foto Martín Gunter/InfueturEn su último viaje llevaba 20 tripulantes y un cargamento de 20 mil bolsas de cemento. Foto Martín Gunter/Infuetur

Se alejó entonces nuevamente al sur en busca de refugio contra el viento y las olas, pero tocó fondo apenas pasó el cabo San Pablo. Dice la historia que entonces el capitán, Germán Prillwitz, hizo una maniobra para intentar liberar el barco, pero la popa dio de lleno contra una restinga que no aparecía en las cartas de navegación, produjo un gran hueco y el agua comenzó a inundar las bodegas.

Entonces Prillwitz decidió varar intencionalmente el barco en la playa, para evitar su naufragio y salvar a la tripulación. Era el 9 de septiembre de 1985.

Otras versiones, menos románticas, hablaron de una maniobra intencional que tenía como fin cobrar un seguro, ya que más tarde el buque encallado se incendió.

El Desdémona fue construido en 1952 en Hamburgo, Alemania. Foto Martín Gunter/InfueturEl Desdémona fue construido en 1952 en Hamburgo, Alemania. Foto Martín Gunter/Infuetur

Más tarde hubo algunas inspecciones de la Armada que tenían la intención de remover el barco de su sitio, pero los proyectos no prosperaron, y el Desdémona quedó abandonado en el lugar, azotado por los vientos patagónicos.

Trekking, fauna y aves marinas

En la ruta nacional 3, 75 km al sur de Río Grande, nace la ruta provincial A, que se interna el denominado ecotono, que es una zona de transición entre la estepa llana e interminable del norte fueguino y suaves colinas en las que comienzan a verse bosques de lengas,.

En cabo San Pablo hay senderos para llegar al faro y a la playa. Foto Martín Gunter/InfueturEn cabo San Pablo hay senderos para llegar al faro y a la playa. Foto Martín Gunter/Infuetur

De aquí hacia el sur, yendo hacia Tolhuin y Ushuaia, las mismas lengas tapizan las laderas de las montañas y adquieren unos increíbles tonos rojizos, ocres y anaranjados en otoño.

A lo largo de la ruta hay típicas estancias ganaderas patagónicas en actividad, y pueden verse guanacos, zorros colorados e incluso cóndores, además de una variedad de aves marinas.

Al llegar al cabo hay un estacionamiento desde donde parten distintos circuitos de trekking, como el Sendero del Faro, que cuenta con cartelería informativa y bancos de madera para descansar y dejarse invadir por el paisaje.

El antiguo faro, construido en 1945 por la Armada argentina . Foto Martín Gunter/InfueturEl antiguo faro, construido en 1945 por la Armada argentina . Foto Martín Gunter/Infuetur

Con una dificultad baja, se extiende por 2,2 km y culmina en un mirador con vistas panorámicas a la bahía San Pablo, los acantilados y el Desdémona. También se ven los restos del faro de 1945.

El Sendero de la Playa, en tanto, parte a mitad de camino de la senda al faro, y en 1,5 km (una hora ida y vuelta) permite llegar a la playa.

Si continúa unos metros más por la ruta A, podrá llegar bien cerquita del agua y (eso sí, con marea baja) caminar por la arena hasta el cansado y oxidado casco del Desdémona.

Cabo San Pablo está en la zona llamada ecotono, transición entre la estepa al norte y los bosques de lenga al sur. Foto Martín Gunter/InfueturCabo San Pablo está en la zona llamada ecotono, transición entre la estepa al norte y los bosques de lenga al sur. Foto Martín Gunter/Infuetur

Justo enfrente, sobre la costa, hay dos campings muy cerca uno del otro donde acampar o pasar el día saboreando platos caseros, con la vista fija en el viejo buque. Impagable.

MINIGUÍA

Cómo llegar
• A Ushuaia vuelan Aerolíneas (en enero, desde $ 51.592 ida y vuelta, con equipaje despachado) y Jetsmart (desde $ 42.282 con equipaje de mano).
• A Río Grande, Aerolíneas, desde $ 36.281 ida y vuelta.
​Cabo San Pablo está a 123 km de Río Grande, 175 de Ushuaia y 81 de Tolhuin por RN 3 y luego RP “A” (40 km de ripio).

Dónde alojarse
• En cabo San Pablo hay dos campings. En camping JyP, $ 900 por persona la noche, y $ 500 para pasar el día (menores de 7, gratis). Incluye electricidad, agua corriente, fogón, mesones, bancos, acceso a sanitarios y tres carretillas de leña. Cuenta con almacén.
• Sobre la ruta A hay estancias con alojamiento, como Domos de la Estancia (glamping de lujo con baños en suite), desde $ 14.600 la noche para dos, con desayuno.
• En Tolhuin, cabañas para 6 desde $ 8.000 la noche.
• En Ushuaia, habitación doble en hotel tres estrellas con desayuno, desde $ 10.500.

En la zona hay estancias ganaderas en actividad. Foto Martín Gunter/InfueturEn la zona hay estancias ganaderas en actividad. Foto Martín Gunter/Infuetur

Cuánto cuesta
• Excursión día completo desde Ushuaia, $ 10.000 por persona (incluye almuerzo, www.yehuinturismo.com).
• Incluyendo visita a estancia Rolito, $ 15.000 (www.best-tourpatagonia.tur.ar).

Dónde informarse
findelmundo.tur.ar
WhatsApp +54 9 11 3575-3720
​Instagram y Facebook: turismotdf

Radio Pinamar FM 100.7