Similitudes y diferencias entre el film y la novela de Elena Ferrante. Y el papel central de un personaje que no aparece en la pantalla.

Somos muchos mirando La hija oscura por Netflix en estos días; la serie viene siendo una de las contraseñas de la temporada. La actuación de Olivia Colman, los escenarios, la frase ineludible: “Soy una madre desnaturalizada”. Golpea.

Claro que ni el tono ni los personajes sorprenderán quienes son (somos) lectores entusiastas de Elena Ferrante, ese seudónimo detrás del que parece esconderse una traductora de nombre Anita Raja. (El caso se cuenta acá).

Ferrante –la autora del libro sobre el que se hizo la serie– se hizo famosa con la saga Dos amigas, cuatro novelas sobre Lila y Elena, dos amigas que nacen en Nápoles en 1944 y que atraviesan el siglo (de eso ya hablamos acá).

La traductora. Anita Raja sería la autora de los libros de Elena Ferrante.La traductora. Anita Raja sería la autora de los libros de Elena Ferrante.

La hija oscura –todo el mundo a esta altura lo sabe, pero bueno– trata de una profesora que va sola de vacaciones a la playa. Allí se cruzará con una familia con ciertos aires “pesados” que la incomoda y la atrae. En particular Nina una joven –y bella– madre con su hija. Leda, la profesora, terminará contando que abandonó a sus nenas cuando eran chiquitas. Y haciendo algo que le va a doler mucho a la familia.

En la serie, los personajes son italianos de Queens, uno de los distritos de Nueva York. En el libro, son napolitanos, como es habitual en Ferrante. Y de grandes, en el tiempo del relato, las hijas viven en Canadá, con su padre.

Otra diferencia: si en la serie el marido de Nina es el apuesto Oliver Jackson Cohen –que aparece en un video acá, a ver si estamos de acuerdo–; en el libro, el personaje es descripto como “un hombre achaparrado, macizo, entre los treinta y los cuarenta, que bajaba por la pasarela de madera, el pelo rapado al cero, la camiseta negra ceñida, trazando una barriga abultada sobre el bañador verde”.

"La hija oscura", de Elena Ferrante (Lumen, $1.749 papel; $700 audiolibro y $450 ebook).“La hija oscura”, de Elena Ferrante (Lumen, $1.749 papel; $700 audiolibro y $450 ebook).

Como “Poco Ortodoxa”

Pero eso es lo de menos. La diferencia entre el libro y la serie me hizo acordar a lo que pasaba con Poco ortodoxa (eso se cuenta acá). La serie va al grano, la novela mostraba procesos. Sentimientos. Ideas. “Las cosas más difíciles de contar son las que nosotros mismos no llegamos a comprender”, escribe. Pero durante la novela algo iremos entendiendo.

En el libro La hija oscura –que se publicó en 2006– Ferrante por supuesto tira un poco de alquitrán sobre el cuento rosado de la maternidad. Pero no sólo sobre la de la protagonista: Leda ha sido una hija sufriente. Antes de escapar de sus hijas, escapó de su madre.

Cuenta Leda, respecto del mar: “Mi madre, cuando era pequeña, me había metido mucho miedo (…) El miedo se había mantenido a lo largo de los años e incluso ahora, aunque el agua fuera una hoja de papel translúcida y tersa hasta el horizonte, no me atrevía a meterme, me angustiaba”.

Escena del film "La hija oscura".Escena del film “La hija oscura”.

Cuando se va, cuando deja a sus hijas, Leda tal vez esté ejecutando un deseo nunca concretado de su propia madre, otra napolitana: “Recuerdo el dialecto en boca de mi madre cuando abandonaba el deje dulce y nos gritaba, emponzoñada por el enfado: no puedo más con vosotros, no puedo más. Órdenes, chillidos, insultos, una tensión de la vida en sus palabras, como un nervio tenso que, apenas rozado, arrasa con dolor toda posibilidad de compostura. Una, dos, tres veces nos amenazó a nosotras, sus hijas, con irse, os despertaréis una mañana y no me encontraréis. Todos los días me despertaba temblando de miedo. En la realidad estaba siempre, en las palabras huía de casa un día sí y otro también”.

 Grita la madre en dialecto detrás de esa hija refinada que estudia lo mejor de la literatura inglesa. Leda, la madre que se fue, es también la hija que tuvo miedo de ser dejada. Quizás con el horror de comprender, de haber hecho carne, las razones de la madre.

Algunas frases del libro

1. Las hijas, ya grandes
​Cuando mis hijas se mudaron a Toronto, donde su padre vivía y trabajaba desde hacía años, descubrí con inquieta sorpresa que no sufría ningún dolor, sino que me sentía ligera como si solo entonces las hubiera dado a luz definitivamente. Por primera vez en casi veinticinco años no sentía el apremio de tener que cuidar de ellas.

2. Mirarse para adentro
Nadie dependía ya de mi cuidado y yo misma había dejado por fin de ser una carga para mí misma

3. Embarazo
​Un cuerpo de mujer hace mil cosas distintas, trabaja, corre, estudia, fantasea, inventa, se agota, y mientras tanto los pechos se agrandan, los labios del sexo se hinchan, la carne palpita con una vida redonda que es tuya, tu vida, y sin embargo empuja hacia otra parte, se separa de ti a pesar de habitar en tus entrañas, feliz y pesada, gozada como un impulso voraz y aun así repulsivo como el injerto de un insecto venenoso en una vena.

4. Confesarse
​Qué estupidez pensar que una pueda confesarse ante los hijos antes de que cumplan al menos cincuenta años. Pretender ser vista por ellos como una persona y no como una función.

5. Partida
​Me había ido como quien acaba de quemarse y gritando se arranca la piel chamuscada creyendo arrancarse aquello que le está quemando.

6. Perdidas en el futuro
​Mi madre sabía pasar sin solución de continuidad de la ficción de la bella señora pequeñoburguesa al borbotón amargado de su infelicidad. Yo tardaría algo más, pero lo haría. Mis hijas, en cambio, sí se han alejado. Pertenecen a otro tiempo, las he perdido en el futuro.

7. La debilidad de los hombres
​Los hombres tienen siempre algo patético, a cualquier edad. Una arrogancia frágil, una audacia temerosa. Ya no sé si me han inspirado amor alguna vez o solo han despertado en mí una afectuosa comprensión por su debilidad 8. Un mundo peor El mundo no había mejorado en absoluto, incluso se había vuelto más cruel con las mujeres. Ella —me lo había dicho— por mucho menos de lo que yo había hecho veinte años antes, corría el riesgo de acabar de la peor de las maneras.

Radio Pinamar FM 100.7