jueves, febrero 27, 2020
Mujer

El costo del ascenso Ser jefa duplica las posibilidades de divorcio

Según un estudio de investigadores suecos, el ascenso no tiene consecuencias negativas para los hombres.

Las mujeres que son ascendidas a jefas tienen el doble de posibilidades de divorciarse, mientras que asumir puestos de autoridad no implica un cambio para los hombres, según un reciente estudio.

Esta fue la conclusión de dos investigadores suecos que analizaron durante treinta años a parejas en las que alguno de los dos en algún momento fue elegido para un cargo de alta responsabilidad. El estudio centró mayor atención en los casos con cargos políticos y en las direcciones empresariales. La posibilidad de divorciarse para las mujeres se duplica, y para ellos sigue igual.

Los sociólogos Olle Folke (Universidad de Uppsala) y Johanna Rickne (Universidad de Estocolmo) consideran que su trabajo es un nuevo aporte para entender y corregir la falta de mujeres en puestos profesionales de mayor autoridad.

El riesgo de divorcio de las mujeres «jefas» aumentó en las parejas más «tradicionales» de la investigación, en las que él era al menos cuatro años mayor y en las que hubo algún tipo de desequilibrio al momento de tomarse las licencias por paternidad. Las parejas que formaban parte de este grupo llevaban en promedio 20 años juntos y tenían hijos.

Suecia es una de las sociedades más igualitarias en cuestión de género. Por este motivo es importante la relación entre matrimonio y trabajo como parámetro para medir la equidad al momento de pensar lo que sucede en los demás países. Los investigadores explicaron que a nivel global es común priorizar la carrera del hombre, incluso en Suecia, por lo que en general son las mujeres las que enfrentan mayor estrés cuando deciden crecer como profesionales.

El riesgo de divorcio de las mujeres "jefas" aumentó en las parejas más "tradicionales" de la investigación. Foto: Shutterstock.

El riesgo de divorcio de las mujeres «jefas» aumentó en las parejas más «tradicionales» de la investigación. Foto: Shutterstock.

Antes y después del ascenso

El estudio All the single ladies: job promotion and the durability of marriage analizó qué sucede en las parejas antes y después del ascenso. En el caso de mujeres dedicadas a la política, el análisis comparó a las que intentaron acceder a un cargo, con las que lo consiguieron. Al cabo de tres años la cantidad de mujeres parlamentarias casadas bajó un 7% y con las altas ejecutivas se obtuvo resultados similares.

A diferencia de lo que sucedió con sus compañeras de estudio, los hombres no parecieron verse afectados por la situación. Los gráficos mostraron que la línea de divorcio se mantuvo igual cuando alcanzaron un ascenso y cuando no. La evidencia permite reivindicar el debate sobre el techo de cristal, la dificultad de las mujeres para ascender hasta ocupar los puestos más altos dentro de su trabajo, y su relación directa con el vínculo entre la desigualdad laboral y el mercado matrimonial.

Los investigadores, por otro lado, descartaron que el aumento de las probabilidades de divorcio en las mujeres de cargos importantes se deba a un “efecto tentación” relacionado con la posibilidad de encontrar una pareja mejor. De hecho, en este grupo de mujeres no se observó un aumento en la formación de nuevas parejas en relación a otros contextos.

La mayor cantidad de divorcios se vio en las parejas que desde su inicio se centraron más en la carrera profesional del hombre. Lo que no se distinguió es quién tomó la decisión. “Puede ser perfectamente la decisión de la mujer –señalan los investigadores–, pero esto no le debería privar de la mejor opción: tener una buena relación de pareja y una carrera satisfactoria”.

En resumen, el estudio pone en evidencia la falta de apoyo hacia la mujer que se desempeña en una carrera profesional, el estrés familiar que ellas deben afrontar cuando intentan avanzar, e intenta explicar los motivos detrás de la falta de mujeres en las cúpulas propiciada por un contexto de desigualdad de oportunidades.

Por Cristina Sen Barcelona, para La Vanguardia.

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