A casi un mes de detectar su primer caso, Italia ya es el país con mayor cantidad de muertes (7.053), por lo que no llama la atención que muchas de las iniciativas solidarias del mundo del deporte salgan de este país. En ese aspecto, quienes dieron la nota fueron los jugadores de Bologna (Andrea Poli, Riccardo Orsolini, Marco Di Vaio y el brasileño Angelo Da Costa) llamando este miércoles por sorpresa a hinchas del club que viven solos, para mostrarles su cercanía en este momento de emergencia.

El ex defensor Fabio Cannavaro, campeón del mundo 2006 y actual entrenador del Guangzhou chino, también hizo su parte donando 30.000 barbijos a un hospital napolitano. “No me gusta hablar de estas cosas. Es correcto que la gente como yo sea la primera en ayudar. Era algo que me afectaba mucho y es una manera para mostrar mi cercanía a mi gente. Espero que sean útiles”, afirmó quien está próximo a salir de cuarentena.

Párrafo aparte para el italiano de ascendencia congoleña Maxime Mbanda, jugador de la selección de rugby azzurra, quien decidió trabajar como voluntario para la Cruz Amarilla de Parma en el norte del país europeo, donde el Covid-19 hizo sus mayores estragos. “En este período no podía quedarme sin hacer nada en casa, quería ayudar. Empecé entregando comida y medicamentos a las personas mayores y luego a trasladar a los pacientes contagiados de un hospital a otro. Aquí es un caos, muchos hospitales están llenos de personas infectadas y es una cuestión de equilibrio, hay que tratar de moverlos para que todos puedan ser atendidos”, contó el jugador del Zebre parmesano.

Por último, Mbanda sentenció: “Si lo único que sabes hacer es quejarte en las redes sociales, intenta moverte y ayudar si hay alguien que te necesita. Un abrazo”.