miércoles, febrero 19, 2020
Mujer

Chicas poderosas La energía femenina suena fuerte y sube el volumen de los escenarios

Hace unos días se aprobó la ley de cupo femenino en festivales. Paula Maffia, Loli Molina y otras referentes hablan de la fuerza de la acción conjunta.

59″Infelizmente debe ser resuelto con un cupo por ley, pero esto no es más que una cuota mínima que iguala oportunidades», dice Paula Rivera, vicepresidenta del Instituto Nacional de la Música (INAMU), sobre la reciente aprobación de la ley que exige la participación del 30% de artistas mujeres en festivales de música en vivo. Después de un reclamo que se hizo fuerte tras la unión de energías colectivas, las chicas celebran, arriba y abajo del escenario. Artistas poderosas hablan de sus expectativas y de la fuerza de la acción conjunta.

Lucha colectiva

En 2018 el INAMU, a través de su entonces vicepresidenta, la cantante Celsa Mel Gowland puso sobre la mesa la «histórica desigualdad y discriminación» sufrida por las mujeres en los shows: «Hice un estudio de todos nuestros géneros en las 24 provincias. Quería mis propios números. Convoqué a Alcira Garido, una gestora cultural, y juntas analizamos las grillas de los 46 principales festivales del país. Cuando vi que de 1.605 agrupaciones musicales que se habían subido al escenario durante un año, solo 160 (menos del 10%) tenían alguna mujer en su conformación, decidí ponerme al hombro este proyecto de ley», dijo -en su momento- la vocalista a Clarín.

A comienzos de este año la polémica volvió a ponerse de relieve cuando José Palazzo, productor del tradicional Cosquín Rock -que este verano cumple veinte años-, sembró la idea de que no había suficientes artistas «talentosas»: «Si yo tuviera que poner el 30%, tal vez no lo podría llenar con artistas talentosas y tendría que llenarlo por cumplir ese cupo. Esas artistas no estarían a la altura del festival y tendría que dejar afuera otro tipo de talentos», dijo el productor. Tras la enorme repercusión de sus dichos, recalculó e, incluso, implementó una oferta diversa para la próxima edición del festival, publicada incluso antes de la reciente aprobación de la ley, reconociendo que tenía que sumar nuevos artistas a su radar.

La flamante ley indica que los eventos de música en vivo, así como cualquier actividad organizada de forma pública o privada que implique lucro comercial o no y que para su desarrollo convoquen un mínimo de tres artistas o agrupaciones musicales en una o más jornadas (sean ciclos o programaciones anuales), cuenten en su grilla con la presencia de artistas femeninas. «La realidad de las mujeres en la música ya está cambiando desde hace rato: desde el momento en que las mujeres se levantaron, tomaron las calles para visibilizarse y se encontraron para construir un diálogo de acción, nada volvió a ser igual», comenta Rivera, impulsora de la Agenda de Género del INAMU.

La cantautora Loli Molina ilustra cómo vive esta situación: «Las mujeres artistas en nuestro país estamos muy conectadas, organizadas y hermanadas. Es algo muy hermoso. Viviendo afuera me toca ver que es algo fuera de lo normal, que se está replicando en otros lugares, pero que las argentinas estamos siendo punta de lanza en esta cuestión de estar unidas y organizadas. Sobre todo en una cuestión, si se quiere, ‘no formal’, siento que entre las mujeres hay mucha más conexión».

"En todos los festivales grandes del mundo, la grilla contempla artistas que no son exclusivamente varones blancos cis heterosexuales", dice la cantante y compositora Paula Maffia. Foto: Gentileza GRL PWR.

«En todos los festivales grandes del mundo, la grilla contempla artistas que no son exclusivamente varones blancos cis heterosexuales», dice la cantante y compositora Paula Maffia. Foto: Gentileza GRL PWR.

Mujeres power

«En todos los festivales grandes del mundo, la grilla contempla artistas que no son exclusivamente varones blancos cis heterosexuales. Hoy ya se avivaron de que mantener a estos ocho o nueve proyectos masculinos, ‘cortar la grilla’ con dos o tres mujeres y seguir girando en torno a ellos es un poco aburrido», lanza la cantante y compositora Paula Maffia.

Es que Marilina Bertoldi se haya alzado con el Gardel de Oro es solo una muestra de la producción musical que hacen las chicas y, a la vez, de lo que cuesta que «lleguen» y se hagan visibles al público masivo. De hecho, un comentario de esta cantante y compositora en 2018 sembró la idea de generar un espacio que haga visibles no solo a las músicas, sino a aquellas que están detrás de escena, como las sonidistas. Así nació el festival GRL PWR, cuya primera edición fue hace casi un año, ya cuenta con experiencias en Córdoba y Rosario y se prepara para su primera versión porteña, el 14 de diciembre en el CCKONEX (Sarmiento 3131). «Empezamos a ver que en todas las áreas de la producción hubiera chicxs, así como contemplamos el tema de la seguridad y contención y generamos un protocolo de prevención de violencia para que todxs lxs que vivan la experiencia del festi se sientan segurxs», cuenta Peni Franconi, una de las organizadoras del evento cuyo lema es «No faltan bandas de chicas, faltan festivales GRL PWR».

Con las Pussy Riot en un opening de una de sus ediciones anteriores y numerosas músicas de peso, tenían el desafío de armar un lineup poderoso, pero dicen que no fue difícil y que tenían en claro que querían presentar «una grilla fresca, con nuevas bandas y nuevos talentos, ¡que sí los hay!», asegura Peni. «Buenos Aires es una ciudad donde hay mucha oferta musical, entonces pensamos en buscar novedades a nivel musical, incorporar cosas que en el desarrollo de nuestro festival vimos que teníamos que mejorar, y fuimos por eso: incorporar más diversidad, musicalmente y en todo sentido», dice Melina Franco, otra de las organizadoras.

«En menos de un año podemos ver cómo todos los reclamos del colectivo de mujeres musicales y también de otras identidades se hicieron escuchar, alzaron su voz y no solo en los festivales que tenían un poco más de predisposición o tal vez tenían una inclinación a prestarle atención a estos reclamos, sino que esto se empiece a replicar. Ahora se podría decir que hay más festivales, más lugar para las bandas de mujeres», dice Melina.

En este sentido, Paula Maffia -quien será una de las figuras del festival que cuenta con el apoyo de SKYY Vodka, y que también suma entre sus filas a Julieta Venegas y Sara Hebe, entre otras- insta a que «los productores le den la bienvenida ahora al futuro» y a sus colegas mujeres «que incluyan en sus proyectos a instrumentistas, técnicas y otras mujeres, que se animen a compartir con sus congéneres y que también se animen a salir del clóset».

Desde el INAMU -que tiene seis años de vida y cuya «agenda de género» tiene el aval de la UNESCO- llevaron adelante la «primera encuesta nacional Mujeres de la música», que respondieron 3.380 mujeres de todo el país. Como datos salientes, registraron que casi todas tienen estudios formales (un cuarto de ellas formación básica como mínimo, y un 75% tiene estudios de formación superior) y la mitad concurrió a alguna institución de música. «El ingreso de las mujeres a la vida académica en general y a las carreras de música en particular ha sido históricamente restringido; esta tendencia se está revirtiendo en las últimas décadas, con la creación de carreras de música popular en el nivel terciario y universitario», dice Rivera a Entremujeres Clarín. En cuanto a su rol en proyectos musicales, la mayoría encuestada es cantante y/o vocalista, seguida por instrumentista y, en tercer lugar, compositora.

«No creo que deban ser las mujeres quienes hagan ‘música con enfoque de género’, aunque desde ya que esto sucede, por ejemplo, con Miss Bolivia o Barbi Recanati en Buenos Aires, Nancy Pedro en Tucumán o Ninfas en Córdoba -comenta Rivera-. Pero también hay músiques trans, como Susy Shock desde la tradición de la copla, o músicos hombres como Nahuel Briones con la canción urbana. Por eso, no son solo las mujeres las que llevan el mensaje, son muchas las personas que hoy se proponen militar este cambio sociocultural que es necesario, urgente, también, en la música».

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