Es la segunda uva tinta más plantada del país y logra grandes ejemplares en varias provincias. Cuáles probar y los mejores maridajes.

Al argentino que dice que no ha probado Bonarda hay que desafiarlo: probablemente lo hizo sin saberlo. La segunda uva tinta más plantada del país después del Malbec -un total de 18.153 hectáreas en 2020- quizás no es tan conocida por sus vinos varietales, pero fue muy utilizada para la elaboración de vinos de mesa en los años 70 y 80 y hoy se la usa incluso en blends de alta gama.

Pero, sobre todo en la última década, los Bonarda 100 % varietales que están produciendo las bodegas argentinas bien merecen ser reconocidos por sí mismos y no como buenos complementos de un vino de corte. Por eso, con el objetivo puesto en que más consumidores los conozcan, del 2 al 8 de agosto se celebra por primera vez la Semana del Bonarda.

La iniciativa, impulsada por el Fondo Vitivinícola, busca promocionar la variedad a través de actividades presenciales y virtuales en todo el país como charlas, cursos, degustaciones y sorteos. La agenda puede consultarse en el IG @bonarda_argentina.

Argentina busca promover el consumo de vino Bonarda. Foto: Fondo Vitivinícola.

Argentina busca promover el consumo de vino Bonarda. Foto: Fondo Vitivinícola.

Cómo evolucionaron los Bonarda argentinos y por qué hay que probarlos

Desde que la uva llegó de la mano de los  inmigrantes europeos a fines del siglo XIX, se esparció especialmente en la zona de Cuyo, pero su origen no estaba tan claro. Durante mucho tiempo se creyó que provenía del Piamonte italiano y recién en 2008 un análisis genético determinó que se trataba de la Corbeau-Douce Noire, nacida en la zona de los Alpes franceses.

Aunque los tecnicismos son materia de enólogos e ingenieros agrónomos, la investigación y los estudios científicos son los que han permitido el gran salto de calidad de los vinos argentinos del siglo XXI, y el Bonarda no fue la excepción.

Racimos de uva Bonarda.

Racimos de uva Bonarda.

Así lo cuenta Roberto González, de la Bodega Nieto Senetiner, uno de los pioneros y especialistas en la cepa: “Hace veinte años no había nada escrito sobre técnicas de elaboración del Bonarda, me tocó desarrollarlas y aprender cosecha tras cosecha y hasta hacer docencia”. La experiencia dio sus frutos: le permitió elevar la variedad a otra categoría y ganar premios internacionales.

Los hermanos Pablo y Héctor Durigutti, oriundos del este mendocino, que concentra la mayor parte de la producción de esta uva, elaboran cuatro etiquetas diferentes del varietal, que exportan a países como Estados Unidos (donde lo conocen como Charbono), Reino Unido, Brasil y Puerto Rico. “Creemos que la Bonarda tiene aún mucho más potencial, puede plantarse hasta en Jujuy“, asegura Héctor.

A la hora de elegir y descorchar un Bonarda, las posibilidades son muchas. El sommelier Alejandro Martínez destaca su versatilidad: desde vinos jóvenes hasta los de crianza o con potencial de guarda, según la ocasión. “Vinos muy bebibles, jugosos, de muy buen color, frutales y de la familia aromática del Malbec, aunque con alcoholes más tenues, alrededor del 13.5 % promedio”, observa.

¿Maridaje ideal? Picadas, pizzas, pastas con salsa de tomate, guisos. “Van muy bien con las comidas de todos los días“, señala Martínez. Sin embargo, en tanto ganan complejidad y cuerpo, también pueden ser buenos compañeros de las carnes.

Bonardas de distinta gama y estilos para conocer

Alambrado Bonarda.

Alambrado Bonarda.

-Alambrado Bonarda 2019 – Bodega Santa Julia (Mendoza)

Un Bonarda de Valle de Uco, para la línea de alta gama de la bodega. Precio promedio en vinotecas: $ 500.

Mara Bonarda 2019.

Mara Bonarda 2019.

-Mara Bonarda 2019 – Bodega Mara (Mendoza)

Mara es uno de los proyectos de Ernesto Catena Vineyards en La Consulta, San Carlos. 8 meses de crianza en barricas de roble francés y americano para un Bonarda complejo e intenso. Precio: $ 1.050.

Aguijón de Abeja Obrera, Bonarda de Catamarca.

Aguijón de Abeja Obrera, Bonarda de Catamarca.

-Aguijón de Abeja Obrera – Durigutti Wines (Catamarca)

Elaborado con uvas de un viñedo plantado en 1938 en Fiambalá. Crianza de siete meses en roble francés. Precio: $ 710.

Bonardad Pequeñas Fermentaciones - El Porvenir.

Bonardad Pequeñas Fermentaciones – El Porvenir.

-Bonarda Pequeñas Fermentaciones – Bodega El Porvenir (Salta)

Elaborado en Valle de Cafayate, a partir de un proyecto de micro vinificaciones que produce solo 3.400 botellas. Un vino fresco para disfrutar solo o con las comidas. Precio: $ 2.300.

Paz Bonarda, de Finca Las Moras.

Paz Bonarda, de Finca Las Moras.

-Paz Bonarda – Finca Las Moras (San Juan)

Elaborado con uvas del Valle de Tulum, a 650 m. Con crianza en barricas por 15 meses, tiene un potencial de guarda de 4 años. Precio: $ 682.

-Bonarda Partida Limitada 2018 – Nieto Senetiner

El Bonarda ícono de la bodega que llevó la variedad a la categoría más alta. Elaborado con uvas de un viñedo de Agrelo, Luján de Cuyo, a 1.050 msn, con crianza en roble de 12 meses y añejamiento en botella de 6 meses. Precio: $ 3.165.

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