La carga de violencia de los videojuegos impacta negativamente. Cómo puede abordar el tema cada familia.

Disparos, armas, soldados, batallas, sangre y enemigos. El contenido violento de algunos videojuegos invita a padres y madres a reflexionar sobre las temáticas y objetivos que estos ofrecen y si son apropiados o no para niños y niñas.

Si bien los videojuegos se clasifican según parámetros como la edad recomendada de los usuarios, al igual que sucede con otras plataformas, no es un requisito que siempre se cumpla. Fortnite, por ejemplo, es para mayores de 13 años; Call of Duty, para mayores de 18. Sin embargo, chicos y chicas más jóvenes acceden a ellos fácilmente.

Germán Beneditto, psicólogo especializado en tecnoadicciones, tecnología educativa y videojuegos (en Instagram, @tecnoterapia), explicó a Clarín que la exposición a este tipo de videojuegos “puede repercutir negativamente en niños y niñas, ya que se encuentran en una etapa de desarrollo” donde van construyendo su identidad y sus vínculos, conociendo y aprendiendo del entorno y descubriendo las diferencias entre el adentro del afuera.

“Si tenemos un niño o una niña que se expone a estos contenidos el tema es de qué manera va a decodificar ese contenido violento”, añadió.

Este tipo de videojuegos “puede repercutir negativamente en niños y niñas", dijo Beneditto. Foto ilustración Shutterstock.

Este tipo de videojuegos “puede repercutir negativamente en niños y niñas”, dijo Beneditto. Foto ilustración Shutterstock.

“El problema de que los chicos jueguen a estos videojuegos es que genera desensibilización, es como que se naturaliza absolutamente la violencia, lo toman como algo normal”, indicó la psicóloga Laura Jurkowski, especialista en adicción a la tecnología y directora del centro Reconectarse. Esto, además, muchas veces “les genera muchísimos temores y terrores”, aseguró.

Cuando crecen, el abordaje es distinto. “En el caso de los adolescentes hay una diferenciación más clara del adentro y del afuera, de los límites. En ese caso ellos pueden jugar un juego y adentrarse en un ‘como si’, ‘hacer de cuenta que’ y disfrutar de la experiencia inmersiva que les propone el juego. El adolescente va a tener más claro que es un juego”, aclaró Beneditto.

Límites y diálogo

“Es sumamente importante poder poner límites y, según la edad, ver qué tipo de juegos juegan los chicos”, recomendó Jurkowski (en Instagram, @laujurko). Al mismo tiempo, instó a tener en cuenta la clasificación etaria antes de que hijos e hijas se involucren con un título que podría no ser adecuado para su edad.

Poner límites es imprescindible a la hora de hablar de juegos y pantallas. Foto ilustración Shutterstock.

Poner límites es imprescindible a la hora de hablar de juegos y pantallas. Foto ilustración Shutterstock.

Más allá de la interacción entre pares que se pueda generar, la especialista desalentó el uso de videojuegos con tanta carga de agresividad. “Acceder a determinado tipo de juegos ultraviolentos no es aconsejable aunque los amigos de los chicos jueguen a esto. No se puede acceder a todo, realmente hay juegos a los cuales los chicos no deberían jugar”, afirmó.

Para que esta negativa sea comprendida por los verdaderos interesados, la especialista mencionó que “es fundamental mantener un diálogo abierto con los chicos”. Así, sin castigos ni tonos amenazantes, sugirió hablar de los riesgos y de qué es recomendable y qué no dentro del mundo virtual, así como asentar que siempre habrá un canal disponible si a raíz del juego surgen preguntas o dificultades.

Los del “sí” y los del “no”

Nacho tiene trece años y, desde hace aproximadamente dos juega, entre otros, a Fortnite Apex Legends. “Sus amistades se convocan e interactúan en esos juegos”, contó su mamá, al tiempo que aclaró que a ella no le gusta que se entretenga de ese modo. De todas maneras, el uso de dispositivos para este tipo de actividades es limitado y, según dijo Clarisa, siempre trata de alentarlo a explorar otras opciones.

Alguna vez, comentó, advirtió conductas donde el niño imitaba ciertas actitudes del juego: “Lo abordé mucho desde el habla, desde la reflexión”, rememoró. En ese momento, agregó, apostó a la comunicación y “para canalizar todo eso, halló acompañamiento en la música y en sus actividades de arte”.

Algunas familias optan por permitir estos videojuegos como modo de interacción . Foto ilustración Shutterstock.

Algunas familias optan por permitir estos videojuegos como modo de interacción . Foto ilustración Shutterstock.

A los siete, Emiliano aún no tiene permitido descargar Fortnite en su tablet. Que tenga su propio dispositivo fue consecuencia de la pandemia de coronavirus, cuando las clases virtuales eran protagonistas y sus padres usaban las computadoras disponibles para trabajar. “Cedimos en un montón de cuestiones. El tiempo de uso, el acceso a accesorios de pago para algunos juegos, pero esta batalla no la entregamos”, relató Liliana, madre del niño.

La insistencia del chico se basa en que otros nenes del grado juegan Fortnite juntos. “Cada familia decide sobre sus hijos mientras son chiquitos”, intenta explicarle su mamá, en total desacuerdo con la violencia que muestran estos juegos.

El diálogo con chicos y chicas, fundamental. Foto ilustración Shutterstock.

El diálogo con chicos y chicas, fundamental. Foto ilustración Shutterstock.

Sugerencias para toda la familia

El videojuego llegó para quedarse: está y existe. Lo que hay que hacer es integrarlo de una forma saludable para que sea un espacio recreativo más que acompañe a los chicos en el desarrollo de su vida y de su personalidad”, aseguró Beneditto mientras detalló sus recomendaciones:

  • Compartir el juego con ellos.
  • Preguntarles qué y por qué les gusta.
  • Hablar sobre el tiempo de uso, fundamentarlo y explicar por qué es importante que hagan otras actividades.
  • Desde el punto de vista emocional, explicar que el juego es para que se diviertan y no para que los altere. Hay que hacerles entender que eso no es bueno, que ejerciten la tolerancia a la frustración.
Las pantallas deben tener un tiempo de uso limitado en niños y niñas. Foto ilustración Shutterstock.

Las pantallas deben tener un tiempo de uso limitado en niños y niñas. Foto ilustración Shutterstock.

Por su parte, Laura Jurkowski ofreció sus sugerencias respecto al uso de pantallas y videojuegos:

  • Es importante que los padres sepan siempre qué es lo que sus hijos hacen en las pantallas.
  • Acordar que no todas las actividades que los chicos realicen sean con pantallas.
  • Diferenciar el tipo de actividad frente a la pantalla (“un tutorial no es lo mismo que una actividad pasiva como mirar un video en YouTube o en TikTok”).
  • Controlar que no sean como maratones de muchísimo tiempo seguido frente a las pantallas, es mejor que estén un rato, después hacer un recreo de otra cosa y que luego vuelvan.

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