Cada vez son más las personas viven en estrechas embarcaciones aprovechando un estilo de vida móvil.

LITTLE BOURTON, Inglaterra — Un día reciente, una casa flotante se balanceaba suavemente en el canal de Oxford, donde estaba amarrada a las afueras del pueblo de Little Bourton, un punto en el mapa con una sola taberna.

Rachel Bruce y su esposo, Chris Hall, tienen unos días de llamar hogar a este lugar idílico al noroeste de Londres, mirando desde el casco de su barco de canal, el Glenrich V, sobre amplios campos.

Los canales ingleses pueden ser un apretón para dos barcos que pasan. En algunos túneles, es un barco a la vez. Foto Andrew Testa para The New York Times.

Los canales ingleses pueden ser un apretón para dos barcos que pasan. En algunos túneles, es un barco a la vez. Foto Andrew Testa para The New York Times.

Pero era hora de descubrir su próxima parada.

Bruce, de 31 años, alejó al barco de la ribera.

Cinco patitos avanzaron por el agua en una formación en V.

“Simplemente sentimos que tomamos una muy buena decisión de vida”, dijo Bruce sobre su elección hace poco de iniciar un recorrido lento por la red de canales de Inglaterra.

A raíz de la pandemia, más personas en todo el mundo están reevaluando sus vidas, con mayor flexibilidad gracias al trabajo remoto.

En Gran Bretaña, más personas están eligiendo llamar a estos canales —y los estrechos barcos usados para navegarlos— su hogar.

Los canales, alguna vez usados para transportar mercancías por todo el país, serpentean por pueblos y ciudades.

Pero después de ser reemplazados por trenes y carreteras, cayeron en mal estado.

Sin embargo, desde 1960 han sido restaurados minuciosamente y se han vuelto populares para los cruceros de placer.

A Bruce y Hall, el estrés del trabajo, un asunto de salud mental y muertes en la familia en el último año les hizo sentir la necesidad de un cambio.

“Todas las circunstancias del año pasado nos dieron ese empujón final”, dijo Hall, de 32 años.

Una semana después de iniciar su búsqueda de un barco, compraron uno, pagando 42 mil libras, o unos 58 mil dólares.

Tienen dos paneles solares para alimentar una heladera y sus dispositivos electrónicos, y un enrutador Wi-Fi para el trabajo de Hall como consultor tecnológico.

 Comodidades

La vida a bordo es estrecha, pero cómoda, con una pequeña área para sentarse junto a una estufa de leña.

Una pequeña kichenet está a pocos pasos, y más adelante hay un baño con un inodoro de compostaje.

En la parte trasera está el dormitorio y un pequeño armario.

El Canal & River Trust, que es responsable de los 3200 kilómetros de vías fluviales en Inglaterra y Gales, dice que ahora hay 35130 barcos en los canales.

Los navegantes sin amarradero permanente tienen que moverse cada 14 días y viajar al menos 34 kilómetros al año.

Bruce y Hall han encontrado una comunidad de compañeros navegantes de ideas afines y dispuestos a compartir su experiencia con los novatos.

“Siento que probablemente todos tenemos algo en común”, dijo Bruce.

“Amar los canales y poder escuchar a los pájaros cuando estás sentado afuera tomando el té”.

Ese vínculo compartido hace que sea fácil conectarse con otras personas que viven y viajan por los canales, y que pasan con un saludo y un poco de charla.

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