Un paseo por esta ciudad de Galicia y sus principales atractivos.

La ciudad de Pontevedra no suele encontrarse entre la lista de localidades que los turistas tienen en su lista de preferencias cuando viajan a España. Seguramente es por desconocimiento, pues posee un bonito casco histórico por el que es una delicia pasear.

Pontevedra se sitúa en el fondo de la ría que le da nombre, el único caso de las grandes ciudades costeras de Galicia.

A Coruña está en un saliente rocoso y Vigo, muy cerca de la desembocadura. Pero Pontevedra queda completamente protegida por el fiordo, amén de que el archipiélago de Ons, transfigurado en parque nacional de las Islas Atlánticas, le hace de escollera natural.

Puente El Burgo de Pontevedr. Foto Shutterstock

Puente El Burgo de Pontevedr. Foto Shutterstock

Templo de la Virgen Peregrina

La basílica de Santa María, las iglesias de San Bartolomé o San Francisco, situada en lo alto de una plaza con escalinata y barandillas de hierro forjado, serán tentaciones evidentes.

Una que destaca menos y que sin embargo es una curiosidad que no hay que perderse es el templo de la Virgen Peregrina, estación obligada para quienes están caminando hacia Santiago.

Es una edificación alta y estilizada, y su principal originalidad es que su planta no es ni griega ni basilical, ni de cruz latina, sino… de vieira. Más santiaguera, imposible. Es de finales del siglo XVIII, por lo que el barroco empieza a mezclarse con toques neoclásicos.

El altar, lógicamente, está presidido por una imagen de la Virgen Pelegrina, que siempre viste mantones espectaculares, amén del típico sombrero para realizar el Camino y el bordón de apoyo.

Además del rosetón semicircular que vuelve a recordar la vieira compostelana, hay que fijarse en la pila de agua bendita adherida a un muro. Está formada por un molusco natural gigante traído del Pacífico Sur por el contraalmirante Casto Méndez Núñez tras completar su primera vuelta al mundo en fragata.

En Pontevedra, el Santuario de la Virgen de la Peregrina se destaca por su fachada curva. Foto Turismo de Galicia.

En Pontevedra, el Santuario de la Virgen de la Peregrina se destaca por su fachada curva. Foto Turismo de Galicia.

En el atrio hay una imagen grabada en la piedra que provoca algunas discusiones: un ser mitológico luchando a brazo partido con un león.

Suele decirse que se trata de Teucro, pero muchos recuerdan que quien realizó esa proeza fue Hércules. En cualquier caso, la escena tiene lugar sobre el fondo de una cruz, para cristianizar a un personaje pagano.

Museo de Historia

El museo de historia de Pontevedra merece la siguiente parada, pues alberga hasta 16.000 piezas relacionadas con cualquier aspecto histórico y/o artístico de la ciudad. Tal fondo debe guardarse en hasta seis edificios diferentes, por lo que habrá que seleccionar.

Algunos no pueden resistirse a la colección de joyas antiguas, con piezas que se remontan a 2.000 años antes de nuestra era recogidas en yacimientos arqueológicos cercanos.

Café en la Ciudad Vieja. Foto Shutterstock

Café en la Ciudad Vieja. Foto Shutterstock

Paseo por el centro histórico

El paseo por el núcleo histórico –el mejor conservado de Galicia junto al de Santiago de Compostela– regala el habitual escenario de los edificios graníticos gallegos, con varias plazas y rincones porticados.

Será inevitable detenerse frente al pazo de Mugartegui, en la plaza de la Pedreira. Actualmente funciona como centro cultural, de conciertos y exposiciones.

La fachada del Pazo Mugartegui. Foto Shutterstock

La fachada del Pazo Mugartegui. Foto Shutterstock

Mercado de Abastos

El mercado de Abastos es otro edificio que llama la atención por los arcos de su fachada. Referencia comercial de la ciudad, fue reformado a fondo a principios de este siglo para conservar su actividad comercial pero alternarla con el nuevo rol que han tomado los mercados municipales en todo el país.

En la planta baja están las “joyerías”, es decir, los puestos de marisco y pescado, así como también las carnicerías y floristerías. En el primer piso, los puestos de verduras, hortalizas y frutas, embutidos, vinos y quesos. Algunos de los bares ofrecen la posibilidad de cocinar al momento lo que se haya adquirido en el propio mercado.

Palacetes

Pontevedra contabiliza hasta 200 palacetes en su núcleo histórico, así que vagabundear sin rumbo y dejarse sorprender es uno de los mejores planes. Pero si uno se halla ya junto al mercado municipal puede aprovechar la ribera del río Lérez y acercarse a la llamada Isla de las Esculturas, un proyecto artístico que arrancó en 1999 en la –en realidad– Illa do Covo.

Una playa de la provincia de Pontevedra. Foto Beatriz Ciscar/EUROPA PRESS/dpa

Una playa de la provincia de Pontevedra. Foto Beatriz Ciscar/EUROPA PRESS/dpa

Obras artísticas

Se han instalado obras de una docena de artistas internacionales que van moteando el paisaje. Sorprenden al paseante en rincones boscosos e incluso dentro del agua.

Todas ellas cuentan con una placa que las identifica y tienen en común que la piedra es el material predominante, para evocar la tradición gallega.

Es una manera grata de conocer el paisaje fluvial y a la vez sumergirse en el arte aprovechándose de las pasarelas y puentes peatonales levantados a tal efecto.

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