La serie, que va por HBO Max, ofrece el mejor un festín de ironía, humor negro y provocación pero lo arruina la bajada de linea.

Un hombre está sentado en la sala de espera de un aeropuerto. Una pareja le saca conversación: ¿Está volviendo a casa? ¿Cómo la pasó en las vacaciones? Ah, no vino de vacaciones sino de luna de miel. ¿Y dónde se alojó? Ah, en The White Lotus, ¿ese resort donde hubo una muerte?

¡Qué terrible! ¿Y dónde está su esposa? Fastidiado, el hombre les pide que por favor lo dejen solo. Se levanta y se acerca al ventanal que da a la pista de aterrizaje, donde contempla cómo es embarcado en un avión un ataúd con la leyenda “restos humanos”.

La primera escena de The White Lotus es prometedora y condensa su punto fuerte: la incomodidad. Después de este breve prólogo, el tiempo de la ficción retrocede una semana para mostrarnos, a lo largo de seis capítulos, cómo se llegó a la negra escena del aeropuerto.

Todo transcurrirá en un lujoso complejo vacacional all inclusive en Hawai: terreno fértil para el sarcasmo y la mirada ácida sobre la podredumbre de la sociedad de consumo.

The White Lotus transcurre en un paraíso artificial donde existen diferentes tipos de tensiones.

The White Lotus transcurre en un paraíso artificial donde existen diferentes tipos de tensiones.

Hasta ese paraíso artificial llega el contingente protagonista de esta historia coral, en la que tienen representación los tres núcleos familiares más comunes: una familia tipo, con dos hijos adolescentes (y una quinta integrante ocasional, amiga de la hija); una pareja (los recién casados del comienzo); y una mujer sola, una sesentona que desea esparcir las cenizas de su madre en el mar.

La miniserie explota dos fuentes de conflicto: las tensiones que hay entre los propios turistas, y entre los turistas y los empleados del resort.

La Isla de la Fantasía, pero al revés

El lado oscuro de la Isla de la Fantasía: deberíamos ver una semana de placer, ocio, relax, pero en esta comedia dramática nadie puede disfrutar por completo del mar cristalino, la arena blanca, ese séquito de sirvientes a disposición y las múltiples opciones que ofrece el resort. Todo está teñido por aquella incomodidad marcada en la primera escena.

Estamos ante una galería de personajes insatisfechos, neuróticos, despreciativos, miserables, cargados de mala conciencia. El panorama está servido como para tener un festín de ironía, humor negro y provocación al mejor estilo de las obras maestras de Todd SolondzFelicidad (1998) y Storytelling (2001).

En sus mejores momentos, The White Lotus insinúa algo así y consigue contagiarnos esa vergüenza ajena.

The White Lotus. La serie de HBO Max arranca prometedora pero sucumbe a la bajada de línea.

The White Lotus. La serie de HBO Max arranca prometedora pero sucumbe a la bajada de línea.

Pero ese potencial se queda a mitad de camino, arruinado por ese gran pecado original yanqui de bajar línea. En este caso, acorde a la agenda actual, sobre todo en torno a dos temas: el feminismo y el racismo.

Como tuiteó alguien: las mujeres y los negros tienen que estar contentos, porque si bien la discriminación no se puede revertir, por lo menos la industria del entretenimiento lucra gracias a sus luchas.

El creador, director y guionista de la serie, Mike White (su antecedente en series es Enlightened; y fue guionista de Escuela de Rock y Emoji: La película), abandonó cualquier tipo de sutileza para dejar sentada una posición clara, que no deje lugar a dudas, sobre aquellos tópicos y también sobre otros en boga como la cultura del éxito, la adicción a la tecnología, el dinero como valor supremo.

Así, el choque de mundos –de etnias- entre los locales y los visitantes es maniqueo. Los turistas son, en mayor o menor medida, cretinos, egocéntricos, imbéciles, cínicos, dispuestos a aprovechar –a veces con algún remordimiento- su condición de blancos, ricos y heterosexuales. Los locales –hawaianos o negros- cumplen el mito del buen salvaje: son buenos, ingenuos, sanos, sinceros, honestos.

The White Lotus, una oportunidad más desperdiciada por culpa de la corrección política.

The White Lotus, una oportunidad más desperdiciada por culpa de la corrección política.

De todos modos, lo más perturbador es la autoconciencia de los personajes. Con una lucidez inverosímil, como si llevaran años psicoanalizados por Sigmund Freud en persona, lanzan clarividentes diagnósticos sobre sí mismos, su personalidad y su posición en el mundo. Hablan de ellos y de su vínculo con los demás con la precisión de un observador neutral.

Aquí nada puede quedar librado a la interpretación ni ser ambiguo: todo tiene que estar explicitado en los diálogos. Esa desconfianza en la inteligencia del espectador embarra la lograda construcción de algunos caracteres y situaciones, aunque no al punto de hacernos abandonar The White Lotus antes de su agridulce final.

Ficha

Calificación: Buena

Comedia dramática. Protagonistas: Murray Bartlett, Connie Britton, Jennifer Coolidge, Alexandra Daddario, Fred Hechinger, Jake Lacy, Brittany O’Grady, Natasha Rothwell, Sydney Sweeney, Steve Zahn. Guion y dirección: Mike White. Emisión: seis episodios, disponibles en HBO Max.

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