jueves, febrero 27, 2020
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¿Sirve escapar de la rutina? Retiros para parejas, una forma de reactivar el deseo y volver a encontrarse

Si cambiar de aire puede ser una solución ¿Cómo hacer para que volver a la realidad no sea un problema?

uando la familia funciona bien, el trabajo de ambos está encaminado y la vida cotidiana se sostiene es difícil entender por qué a veces sentimos que algo falta. ¿Hablamos hoy con nuestra pareja? Con la rutina y los horarios interviniendo de manera constante entre la comunicación y nuestro deseo sexual​ sentimos que perdemos la conexión y es necesario reencontrarse. Los retiros para parejas se presentan como una solución.

Alrededor del mundo, estas escapadas de entre cuatro días, una semana y hasta ¡dos años!, se valen de paisajes naturales y relajantes para llevar adelante distintas técnicas, como el tantra, talleres grupales para resolver conflictos cotidianos, explorar fantasías sexuales y hasta pasar tiempo en completa oscuridad. Todos con asesoramiento psicológico y sexual, y con la posibilidad de escuchar la experiencia de otros. La idea es elevar de nivel la relación en cuanto a sexo e intimidad, para reconectarse y aprovechar el tiempo juntos.

El médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin explica que el concepto de retiro surge de las congregaciones religiosas que alientan a sus fieles a tomar distancia de lo mundano y lo cotidiano para recuperar la calma y la fe. Este concepto se ve reflejado en matrimonios más preocupados en mantener las apariencias que en atacar el verdadero problema. Algunas parejas sólo esperan la solución mágica de sus dificultades en el ideal vacacional, y otras ponen sus esperanzas en distracciones que los alejan aún más de la realidad que están viviendo.

Estas escapadas se valen de distintas técnicas como el tantra, talleres grupales para resolver conflictos cotidianos, explorar fantasías sexuales y hasta pasar tiempo en completa oscuridad.
Foto: Shutterstock

Estas escapadas se valen de distintas técnicas como el tantra, talleres grupales para resolver conflictos cotidianos, explorar fantasías sexuales y hasta pasar tiempo en completa oscuridad. Foto: Shutterstock

Los profesionales aseguran que no puede resolverse todo en un fin de semana si no existe la costumbre y la búsqueda de espacios comunes en el día a día. La rutina volvería a colapsar el progreso y sólo se trataría de empujar el problema para después.

“Las conductas que frenan el acercamiento son el resultado de un sinnúmero de capas que se fueron superponiendo a lo largo del tiempo. Y quizá en el fondo está el amor esperando ser despejado para resurgir. Es imposible que el cambio sea duradero sin revisar estos modelos rígidos de conexión”, cuenta Ghedin.

El psicólogo y sexólogo especialista en vínculos Mauricio Strugo, por su parte, explica que estos espacios podrían ser de mucha ayuda si realmente se dejara de lado la preocupación y se aprovecharan las actividades propuestas con la sabiduría y la promesa de no hacer «como si» al volver a la cotidianidad y que lo aprendido vuelva a cero. Requiere responsabilidad adoptar a nuestra rutina lo vivido durante la experiencia. El simple hecho de buscar y animarse muestra una pareja enfocada en querer estar mejor.

Una pareja no resiste solo con el ‘amor’. Cada tanto tiene que haber reenamoramientos, momentos en los que podamos elegirnos más desde el corazón que desde la cabeza, y por la vida tan estresante que llevamos muchas veces sólo se consigue cuando ponemos pausa a todo y ponemos la lupa exclusivamente en la relación”, detalla Strugo a Entremujeres Clarín.

Los profesionales aseguran que no puede resolverse todo en un fin de semana si no existe la costumbre y la búsqueda de espacios comunes en el día a día.
Foto: Shutterstock

Los profesionales aseguran que no puede resolverse todo en un fin de semana si no existe la costumbre y la búsqueda de espacios comunes en el día a día. Foto: Shutterstock

Estrés, enemigo del deseo

Los profesionales explican que el estrés es uno de los peores enemigos de la sexualidad. Activa hormonas que atienden al peligro y nos hace estar en alerta. Para que el deseo ocurra necesitamos tiempo y estar disponibles para conectarnos.

El problema de esperar las vacaciones es que posponemos encuentros y, al poner tantas expectativas, corremos el riesgo de que las cosas no salgan como imaginábamos.

La sexualidad, además de ser placentera, requiere trabajo, constancia y la complicidad suficiente para encontrarnos sin esperar que sólo suceda, o generar el momento ideal.

Strugo explica que la pareja podría ser un refugio donde descansar de los contextos hostiles. Si bajáramos la expectativa de lo “ideal” a lo posible, podríamos reencontrarnos con nuestra pareja y recuperar la intimidad perdida. Si hemos postergado mucho nuestra vida sexual, necesitaremos tiempo para reconocernos y volver a sincronizar para disfrutar como cuando había más frecuencia.

El especialista en vínculos concluye: “Lo que más atenta contra el disfrute de la sexualidad suele ser nuestra falta de educación sobre la sexualidad. Tenemos muchos prejuicios y también ideas erróneas sobre cómo debemos actuar siendo hombres o mujeres, perdiendo precisamente el sentido de la sexualidad que es el placer y pasarla bien. No hay límites (ni siquiera la edad) si estamos dispuestos a trascender nuestros tabúes y podemos dedicarnos a gozar de nuestros cuerpos y el de nuestros compañeros de aventuras. Eso sí, para que eso suceda tenemos que tener confianza en el otro, pero incluso más importante todavía, en nosotros mismos”.

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