Aliviar las preocupaciones tendría efectos directos sobre la salud física. La importancia de saber desconectarse en tiempos de pandemia.

Saber manejar el estrés no solamente es beneficioso para la salud mental: según una nueva investigación, el hecho de que nuestra mente esté en calma trae aparejados cambios positivos, y conduce a una vida más saludable en términos también físicos.

En concreto, quienes lograron lidiar satisfactoriamente con la preocupación no solo dormían mejor, sino que también tomaban menos alcohol y comían alimentos más saludables.

En términos conceptuales, tanto la preocupación como la rumia son respuestas muy comunes para afrontar el estrés. La primera suele referir a eventos futuros temidos, mientras que la rumia consiste en pensar continuamente en los factores estresantes encontrados en el pasado.

Un meta-análisis

El trabajo, titulado “Efectos sobre la salud de las intervenciones psicológicas para la preocupación y la rumia: un meta-análisis”, se basa en los resultados de varios estudios en el mundo.

El equipo se planteó como objetivo establecer si la reducción las respuestas al estrés como la preocupación y la rumiación podría mejorar la salud física y los comportamientos ligados a ella. Para eso, tomaron acciones que afectan la salud de las personas de manera tanto positiva (como hacer ejercicio y una alimentación saludable) como negativa (fumar y la ingesta excesiva de alcohol).

La alimentación saludable suele ser una de las acciones llevadas a cabo por quienes dominan el estrés. Foto Shutterstock.

La alimentación saludable suele ser una de las acciones llevadas a cabo por quienes dominan el estrés. Foto Shutterstock.

“Esta nueva investigación -publicada en en Health Psychology- proporciona la primera síntesis de evidencia experimental que prueba los métodos más efectivos para reducir la preocupación y la rumia en el contexto de la salud”, destaca Dane McCarrick, investigador principal de posgrado en Psicología de la Universidad de Leeds.

“La revisión proporciona nueva evidencia del vínculo entre el estrés y los resultados de salud adversos, y destaca la importancia de encontrar tiempo para desconectar y controlar las preocupaciones”, agrega.

Las implicancias del estrés

Es sabido que el estrés afecta la salud física y puede aumentar la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la actividad cardiovascular, disminuir el sistema inmunológico, afectar los niveles hormonales y producir síntomas físicos, como dolor y náuseas.

Para examinar cómo las intervenciones psicológicas para morigerar la preocupación y la rumia afectaron la salud mental y física (y los comportamientos asociados a ella) durante un período de tiempo, el equipo de investigación utilizó datos de 5.000 participantes en 36 estudios diferentes.

Los resultados se compararon con los de los grupos de control que no recibieron ninguna intervención.

Las intervenciones incluyeron:

· Desapego psicológico: desconectarse de situaciones que desencadenan el estrés

· Planes de acción, como posponer la preocupación hasta un tiempo asignado

· Manejo del estrés

· Mindfulness y relajación

· Terapias de conversación: terapia cognitivo-conductual (TCC) y terapia de aceptación y compromiso.

· El manejo del dolor.

Los resultados mostraron que todos los tipos de intervención, ​a excepción de las estrategias de manejo del dolor, tuvieron un efecto positivo y significativo en los comportamientos de salud.

Tipos de terapia

En el análisis también se evaluaron los métodos y entornos de administración, como la terapia dirigida por un profesional o en grupo.

La atención plena demostró tener efectos que contrarrestan la rumiación. Foto Shutterstock.

La atención plena demostró tener efectos que contrarrestan la rumiación. Foto Shutterstock.

El equipo descubrió que los niveles de preocupación y rumiación eran más bajos en el grupo de intervención en comparación con el grupo de control, y se producían efectos más grandes cuando las intervenciones eran administradas por un profesional de la salud.

La planificación de la acción, el desapego psicológico y la TCC produjeron efectos significativos sobre la preocupación, mientras que la atención plena, el desapego psicológico, la TCC y el manejo del dolor produjeron resultados significativos para la rumia.

La investigación, realizada conjuntamente por McCarrick, los doctores Andrew Prestwich y Arianna Prudenzi y el profesor Daryl O’Connor, no encontró diferencias en el efecto entre los subgrupos, lo que sugiere que es probable que estas técnicas funcionen para la mayoría de las personas.

“Nuestros datos sugieren que hay formas en las que podemos cuidar nuestra salud mental, reduciendo la preocupación y la rumia, que también pueden tener consecuencias duraderas para una variedad de comportamientos de salud, como la higiene del sueño y la dependencia del alcohol”,  afirmó McCarrick.

“Esto es particularmente pertinente dado que otros estudios han demostrado recientemente que tanto la preocupación como la rumia pueden verse agravadas por las circunstancias que rodean la pandemia de COVID-19, por lo que las técnicas psicológicas basadas en la evidencia destacadas por esta investigación son especialmente oportunas”, destacó el investigador.

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