Se desligó de la empresa antes del éxito. También es reconocido por haber diseñado el primer logo de la marca.

A sus 87 años, Ronald Wayne vive jubilado en un pequeño pueblo de Pahrump, Nevada. Lo primero con lo que uno se encuentra cuando abre su sitio web es un shop online de réplicas de su contrato con Apple y del logo que hizo para la empresa.

También hay libros suyos, está el manual de funcionamiento de Apple y un almohadón de 25 dólares que lleva su logo. Los valores de estos productos son insignificantes si se tiene en cuenta que Wayne podría haber sido una de las personas más millonarias del planeta; que podría haber manejado otras cifras y haberse olvidado de los negocios que lo ayudarían a sobrevivir.

Cualquier persona relativamente informada sobre la historia de una de las empresas más exitosas del mundo podría afirmar que las mentes detrás del negocio fueron Steve Jobs y Steve Wozniak. Pero solo los estudiosos de ella sabrán que hubo un tercero; un “quinto beatle” que hizo una mala jugada y perdió la oportunidad de salvar su economía y la de todas las generaciones que le siguen.

Así luce actualmente Ron Wayne, el tercero de Apple. Foto: Ron Wayne web.

Así luce actualmente Ron Wayne, el tercero de Apple. Foto: Ron Wayne web.

Como habrás imaginado, ese tercero es Wayne.

I

El protagonista de esta nota nació en 1934, en Cleveland, Estados Unidos. Estudió dibujo técnico en la Escuela de Artes Industriales de Nueva York y luego se mudó a California para poner una empresa de venta de máquinas tragamonedas que quebraría al poco tiempo de abrir.

A pesar de que había establecido una corporación que le dio protección contra la bancarrota, Ron se sintió obligado a pagarles a todos los que habían confiado en él. Para ello compró las acciones de su gente a exactamente lo que habían puesto por ellas y evitó que otros tuvieran inconvenientes económicos por su culpa.

“Mi actitud fue: ‘Ellos no causaron el problema, yo sí’. Sabía que cada vez que me afeitaba tenía que mirarme en el espejo y no quería ser responsable de que nadie más tuviera problemas”, le dijo a Cult of Mac sobre su primer encuentro cara a cara con el fracaso.

Un joven Ron en medio del trabajo. Foto: Ron Wayne web.

Un joven Ron en medio del trabajo. Foto: Ron Wayne web.

II

Su trayectoria como informático lo llevó a la empresa de productos de entretenimiento electrónico y computación Atari. Era 1970. Allí se hizo amigo de los dos Steve que no cambiarían su vida para siempre.

Uno era un pan de Dios; el otro era frío como el hielo. De Wozniak, Wayne aseguró que es “el hombre más amable” que conoció en su vida. De Jobs, que “era un tipo muy concentrado” y con ciertas similitudes a un cubito de hielo.

“Admiro a Ron por sus experiencias y sus historias de estar con nuevas empresas. Lo que más me impresionó, como podría estarlo un joven, fue su mundanalidad. Estaba bien educado en muchos temas de la vida y también era hábil y creativo en muchos”, diría Wozniak décadas después de haberse cruzado con Wayne.

Conoció a Jobs y Wozniak en Atari. Foto: Ron Wayne web.

Conoció a Jobs y Wozniak en Atari. Foto: Ron Wayne web.

Cuando Ron se acercó a los emperadores de la computación, ellos eran dos jóvenes veinteañeros y él rondaba los cuarenta. Era el adulto responsable en un trío que nunca estaría destinado a prosperar como tal.

III

El primero de abril de 1976, Wayne comenzó a enhebrar su relación con Apple. Un acercamiento que duraría solo doce días.

A cambio de su trabajo, Jobs y Wozniak tomaron el 45 por ciento de la propiedad de la novel empresa mientras que él se quedó con el 10 por ciento restante.

Ron se unió a ellos como supervisor de la ingeniería mecánica y de la documentación (él había diseñado en Atari un inteligente sistema en este área) de la marca. Sería él quien guiara a los jóvenes en las cosas de adultos y, gracias a su destreza con el lápiz, quien diseñara el logotipo del nuevo emprendimiento.

Su primer trabajo como socio fue redactar un acuerdo en el que describió las tareas de cada uno de los implicados. Wozniak estaría a cargo de la responsabilidad general y principal de la ingeniería eléctrica y Jobs sería responsable de la ingeniería eléctrica y el marketing.

Su segunda labor fue, como adelantamos, diseñar el logo de Apple. El primer ícono que tuvo la empresa muestra a Isaac Newton leyendo apoyado sobre un árbol mientras una manzana está a punto de caer sobre su cabeza.

Imitó el estilo de un grabado en madera victoriano y revistió la ilustración con una cita de The Prelude de William Wordsworth: “Una mente siempre vagando a través de extraños mares de pensamientos, sola”.

El logo que creó Wayne es el primero que tuvo Apple.

El logo que creó Wayne es el primero que tuvo Apple.

El dibujo duraría menos de un año simbolizando a Apple ya que Jobs y Wozniak lo reemplazarían por el logo de la manzana que hoy en día conoce el mundo entero.

IV

La relación de Wayne con la empresa empezó a flaquear cuando se dio cuenta de que las deudas que contraería el negocio iban a recaer sobre él. Si bien desde un comienzo se preocupó de que ésto sucediera así, a la larga notó que su plan podría traerle más inconvenientes de lo esperado.

La gota que rebalsó el vaso tuvo que ver con que Jobs había obtenido un préstamo de 15.000 dólares para poder comprar suministros para cumplir con el primer contrato de Apple con una tienda de computadoras llamada The Byte Shop que había solicitado alrededor de 100 ejemplares.

Wayne entendía que The Byte Shop era conocida por no pagar sus facturas y debido a ésto empezó a tener miedo de no poder recuperar el dinero invertido, algo que a él lo afectaría más que a los dos novatos ya que tenía activos tales como una casa.

Steve Jobs, fundador de Apple.

Steve Jobs, fundador de Apple.

De este modo, y para sorpresa de sus colegas, un día se les presentó a sus socios y les dijo que quería vender sus acciones. Dicho y hecho, arreglos más arreglos menos, las canjeó por 800 dólares (recibió 1500 adicionales para sellar el acuerdo) y se desligó por completo del asunto.

Al paso de los meses, Ron empezaría a sospechar de que no hizo una buena jugada: al poco tiempo, Apple ya tenía un volumen de negocio de 174.000 dólares.

“Podía sentarse a una máquina de escribir justo en frente de nosotros y mecanografiar un acuerdo de sociedad legal de su cabeza”, destacaría Wozniak años después, dejando en evidencia que, aunque sea por un tiempo, las virtudes de Wayne fueron echadas de menos.

V

En 2018, una participación del 10 por ciento en Apple rondaba los 95 mil millones de dólares. Bastante más que la cifra por la cual vendió su parte.

A pesar de que varios podrían pensar lo contrario, Ron dijo incontables veces que no se arrepintió de la decisión que tomó. Nunca se imaginó en lo que iba a convertirse Apple y está seguro de que él no habría prosperado en la empresa.

“Habría terminado en el departamento de documentación barajando papeles durante los 20 años siguientes”, le dijo a Business Insider cuando Apple ya era un titán de la industria.

Sentía que trabajaba “a la sombra de gigantes intelectuales” y que no podría haber estado nunca a su ritmo. “Eran torbellinos, como tener un tigre por la cola. Si me hubiera quedado con Apple probablemente habría terminado como el hombre más rico del cementerio”, le comentó a Cult of Mac.

De lo que sí se arrepiente es de haber pasado muy poco tiempo junto a Jobs y Wozniak y de haber vendido a poco dinero el contrato original que guardó en un cajón durante años: se deshizo de él como reliquia por 500 dólares y en 2011 el mismo papel se vendió en una subasta por 1,59 millones.

Steve Wozniak, el otro dueño de Apple. Foto: BLOOMBERG

Steve Wozniak, el otro dueño de Apple. Foto: BLOOMBERG

Habiendo aprendido la lección y sumado un nuevo mal trago económico a su vida, en 2014 puso a la venta por miles de dólares su archivo de Apple, que incluía pruebas originales del manual que creó y diseños sin usar para un caso propuesto de Apple II, entre otros documentos.

VI

A los 70, nuestro hombre en cuestión sufrió otro revés: unos ladrones se llevaron de su casa de Florida 3000 dólares en monedas de plata y 145 onzas de oro. Tuvo que vender su inmueble para poder recuperarse.

“¿Debería enfermarme por todo el asunto además de todo lo demás que está pasando? No tenía ningún sentido. Solo levántate y sigue adelante. No quería desperdiciar mis mañanas lamentándome de mis ayeres. ¿Significa esto que no tengo emociones y no siento dolor? Por supuesto no. Pero lo manejo pasando a lo siguiente. Eso es todo lo que cualquiera de nosotros puede hacer”, dijo en una nota que le hicieron después de que lo asaltaran.

Wozniak ve a Wayne como el tipo de hombre que a cualquiera le caería bien; un hombre racional que es poco probable que se cuestione a sí mismo.

“Nunca se sentiría mal ni se arrepentiría de sus decisiones, ya que todas tenían una derivación lógica en ese momento. Me parezco mucho a eso y ver a Ron reforzó mucho de esto en mí”, dijo Steve.

Pese al cúmulo de malas decisiones que ejecutó, o de oportunidades que dejó pasar, Ron se tomó las cosas con calma.

Pasada la edad de jubilación y gracias el dinero que consiguió de su casa de Florida se mudó a un hogar mucho más pequeño, donde actualmente vive de sus cheques del Seguro Social y de sus productos del shop online, entre los que se encuentra una funda de IPhone con el famoso logo de Newton…

La funda que vende Wayne en su shop online.

La funda que vende Wayne en su shop online.

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