jueves, febrero 27, 2020
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¿Por qué Mujercitas es un clásico inoxidable?

Antes del estreno de la película y a un siglo y medio del lanzamiento del libro original, la escritora Gloria Casañas prologó una nueva edición del clásico y lanza una nueva novela, en homenaje a la célebre Louisa May Alcott.

Antes del estreno de la película Mujercitas -planeado para enero en nuestro país-, la escritora y abogada Gloria V. Casañas, autora referente del género histórico romántico, se adentró en el universo que dio origen a las hermanas Amy, Jo, Beth y Meg, las protagonistas de la famosa novela escrita en 1868 por Louisa May Alcott. Un viaje académico que hizo en 2014 -durante el cual vivió un semestre en Framingham, Massachusetts​- se convirtió en el germen inicial de una aventura que la llevó a investigar la vida y obra de la célebre escritora y que dio como resultado un nuevo libro, En el huerto de las mujercitas (Plaza & Janés, de Penguin Random House), que se lanza en diciembre, y un prólogo a la flamante reedición de la novela, que propone tres tapas opcionales para que cada lector elija su favorita.

«Fue mi libro más releído, junto con Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain. Recuerdo haber deseado vivir en esa época y en aquella casa, y tener varias hermanas. Fue, también, el libro que me inspiró para escribir novelas parecidas, ya desde niña, historias familiares donde hubiera sentimientos y aventuras», rememoró la escritora en una charla con Entremujeres Clarín.

La escritora Gloria Casañas junto a la tumba de Louisa May Alcott en el cementerio Sleepy Hollow de Concord. Foto: Gentileza Casañas.

La escritora Gloria Casañas junto a la tumba de Louisa May Alcott en el cementerio Sleepy Hollow de Concord. Foto: Gentileza Casañas.

– La primera vez debió de ser a los ocho años, pero hubo tantas relecturas, que casi podría decir que crecí con Mujercitas. La muerte de Beth me causó una gran conmoción, y luego, sufrí cuando Jo March rechazó a Laurie, pues para mí ellos estaban hechos el uno para el otro. Recién en la adultez pude comprender el motivo y tranquilizar ese recuerdo.

Las tres hermanas, protagonistas de otra de las tapas de la nueva edición de Mujercitas (Plaza & Janés).

Las tres hermanas, protagonistas de otra de las tapas de la nueva edición de Mujercitas (Plaza & Janés).

– ¿Por qué creés que, a un siglo y medio de su lanzamiento, la historia aun tiene tanta actualidad?

– Cuando un libro toca fibras muy humanas, deja de ser de una época para convertirse en algo universal, en un clásico. Mujercitas tiene una apariencia de algo sencillo, doméstico, hogareño e, incluso, como se decía entonces, «para chicas». Pero no es tan así, porque las emociones que narra son muy profundas, y esa vida doméstica podría ser la vida de cualquiera: las frustraciones, deseos, anhelos son todas muy humanos. Por otro lado, se trasluce el carácter y las ideas sobre la sociedad, libertad e independencia de pensamiento de la autora, mientras por debajo están corriendo sus convicciones sobre el sufragio femenino y el abolicionismo de una manera tan natural y cotidiana que no te das cuenta en una primera lectura cuando sos chico.

Una de las tres tapas de la nueva edición del clásico Mujercitas (Plaza & Janés).

Una de las tres tapas de la nueva edición del clásico Mujercitas (Plaza & Janés).

¿Qué relectura hacés hoy, a la distancia, en un marco de reivindicaciones feministas?

– Aquel libro tiene hoy otra profundidad para mí. Lo releí en su versión completa, ya que había leído diferentes ediciones a lo largo de mi vida y todas variaban en algo su contenido. Puedo decir que entendí y acepté algunas cosas que me habían provocado rabia o pena en otros momentos porque, además de haber acumulado experiencias de vida, conocer de primera mano Concord, el lugar que habitó Louisa May Alcott, saber del espíritu que animó a la familia Alcott y de los avatares de la existencia de la propia Louisa, le dio a esta nueva lectura un sentido distinto. Louisa fue una mujer feminista sin alardes y honesta con su pensamiento hasta la médula. Creció en el seno de una familia original y correteó por los bosques con notables como Henry David Thoreau (escritor y poeta estadounidense). Su niñez y su adolescencia estuvieron signadas por personas fuera de lo común. Escribir fue, para ella, tanto una necesidad espiritual como una exigencia para sobrevivir con dignidad. Hay tantos secretos por develar sobre su persona, que leer Mujercitas ahora tiene un valor extraordinario.

En la entrada de la casa museo Orchard House, en la calle Lexington. Foto: Gentileza Casañas.

En la entrada de la casa museo Orchard House, en la calle Lexington. Foto: Gentileza Casañas.

Durante ese viaje inicial conoció Orchard House, la casa donde vivieron los Alcott, y la impactó que se mantuviera intacta: «Fue como retroceder en el tiempo y en la historia, pude conocer de primera mano algo tan importante que queda en uno como lectura de toda la vida», comenta Gloria, quien registró la «sensación» que causaron los primeros posteos que hizo sobre su experiencia en su cuenta de Facebook, y empezó a pensar en contar una historia en forma de diario de viaje.

Fue a comienzos de este año cuando retomó el proyecto y viajó a Arlington y Concord, específicamente, para hacer una investigación formal, buscar material bibliográfico y conocer de primera mano la vida en ese lugar y la historia de Louisa y su familia. Así fue como desplegó una novela que transcurre en ese mismo pueblo, a mediados del siglo XIX, con la familia Alcott como una de las protagonistas de la historia, e incluye un prólogo que «es como un miniensayo sobre ella y su entorno. Tiene de todo: ficción, realidad y mi propia vivencia».

Una visita por Orchard House, la casa donde vivieron los Alcott. Foto: Gentileza Casañas.

Una visita por Orchard House, la casa donde vivieron los Alcott. Foto: Gentileza Casañas.

Toda esa exploración la volcó, además, en el prólogo de la nueva reedición del clásico. «Lo escribí pensando en el perfil de Louisa que uno no conoce, con una personalidad muy profunda, sensible y bastante original, en el sentido de que no se parecía a nadie. Tenía un profundo amor por su familia, y creo que quizás sacrificó parte de su vida personal por ella. Tenía un vínculo muy estrecho con su mamá, quien también era una persona muy especial y de avanzada, que no había podido tener un estudio formal porque no era lo común en la época pero había leído mucho y tenía ideas también de independencia y autonomía femenina».

La novela homenaje a Louisa May Alcott de Gloria Casañas (Plaza & Janés).

La novela homenaje a Louisa May Alcott de Gloria Casañas (Plaza & Janés).

Un fragmento del prólogo de Casañas -quien el jueves 28 de noviembre a las 18 horas firmará ejemplares en la librería Cúspide de Recoleta (Vicente López 2050)-: «Louisa May Alcott descubrió, viviendo su vida de mudanzas, sacrificios y pobreza, que lo que mejor se escribe es lo que se conoce, y por eso nadie puede quedar indiferente a lo que ocurre en el libro, por más que parezca un conjunto de escenas domésticas de felicidad hogareña. Porque Mujercitas es la vida misma, y cada lector, en su momento, encontrará su debilidad o su fortaleza, como las encontraron las hermanas March, que fueron en realidad las Alcott. Mujercitas es más de lo que parece; en sus páginas, se esconde un bagaje de ideas y emociones profundas. Y cuando un escritor logra escribir algo que nos toca a todos en alguna fibra de nuestra humana existencia, ha trepado el peldaño de lo clásico y universal».

Otra de las tapas de la nueva edición del clásico Mujercitas (Plaza & Janés), con prólogo de Gloria Casañas.

Otra de las tapas de la nueva edición del clásico Mujercitas (Plaza & Janés), con prólogo de Gloria Casañas.

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