El primero de los dos conciertos en el Colón fue una fiesta. Y cerró con el tango “Volver”.

El reencuentro de Plácido Domingo con el público local en el Teatro Colón, después de 24 años de ausencia –y a 50 de su debut en nuestro máximo escenario–, fue una celebración. “La emoción es tan grande que no se puede explicar”, dijo la leyenda viviente de la lírica.

El público local, al igual que algunas instituciones y público europeo en su momento, no estuvo dispuesto a darle un adiós definitivo al afamado cantante, pese a las acusaciones de acoso sexual en su contra que salieron a la luz en 2019, de las que nunca hubo denuncias en la justicia, pero se dictaminaron sentencias de muerte civil desde las redes sociales.

Entrada y ovación

Vigencia. Plácido Domingo mostró su potencia y su versatilidad en el Teatro Colon. Fotos Emmanuel FernándezVigencia. Plácido Domingo mostró su potencia y su versatilidad en el Teatro Colon. Fotos Emmanuel Fernández

El público que colmaba la sala respondió con varios minutos de ovaciones y aplausos de pie apenas el cantante salió al escenario. Visiblemente emocionado, Domingo deslizó un gesto amable para concluir las ovaciones y la tensión emocional recorrió de punta a punta la interpretación del aria Nemico della patria, de la ópera Andrea Chénier, la más popular de Umberto Giordano.

De la misma ópera, la soprano uruguaya María José Siri cantó La mamma morta. Mucho más que una acompañante de compromiso para Plácido Domingo, Siri tiene cualidades y brillo propio. Resultó cautivante con su tipo de emisión, color y sonido pleno, las medias voces y la belleza de sus pianissimi.

Su exquisita interpretación, cálida y dramática en Pleurez pleurez, me yeux, de Jules Massenet, despertó ovaciones, con un acompañamiento orquestal cuidado y elegante bajo la dirección de Bernàcer.

La complicidad entre ambos cantantes en el aria verdiana Madamigella Valery, fue tan potente y convincente que neutralizó lo inverosímil que puede resultar la actuación en las versiones de concierto. Verdi cerró la primera parte de la velada, precedido por el precioso Intermezzo de Giordano.

Un toque festivo

Placido Domingo hizo cuatro bises en el Colón tres zarzuelas y el tango Volver. Foto EFE/Juan Ignacio RoncoroniPlacido Domingo hizo cuatro bises en el Colón tres zarzuelas y el tango Volver. Foto EFE/Juan Ignacio Roncoroni

La obertura de El Corsario dio un toque festivo al comienzo de la segunda parte del concierto. Domingo volvió a arrancar ovaciones y aplausos en el papel gratificante, tanto musical como dramáticamente, que Ambroise Thomas escribió en el aria O vin, dissipe la tristesse.

Al disfrute y comodidad vocal, el ex tenor español sumó la plasticidad sutil de su cuerpo en un aria que invoca al vino y a la embriaguez. Y como los buenos vinos, en Plácido Domingo sigue macerándose una crudeza y emoción especial.

Con sus 81 años, las cualidades que lo llevaron a convertirse en una leyenda de la ópera, continúan vigentes, aun con su pasaje de registro de tenor a barítono: su presencia escénica, su carisma inexpugnable (tal vez la razón de que logró convertir a la ópera en un fenómeno de masas) y su capacidad interpretativa.

La presencia escénica que el dúo logro en Udiste… Mira, d´acerbe, de Verdi, fue un gran cierre para las dos horas y media que duró el concierto.

Jordi Bernàncer fue el otro gran cómplice de la noche. La Orquesta Estable tuvo un notable desempeño bajo su dirección, desde que empezó con la obertura de I vespri siciliani, con sus contrastes bien marcados y precisos, hasta Méditacion, extracto de la ópera Thaïs de Jules Massenet, con una destacada actuación del concertino Oleg Pishenin.

Siendo Plácido Domingo uno de los mayores embajadores de la lírica española, y de la zarzuela en particular, tres de los cuatro bises estuvieron dedicados al género: Amor, vida de mi vida¿Qué te importa que no venga, y ¿Me llamabas Rafaeliyo?

“No puedo cerrar el concierto sin cantar un tango”, dijo el cantante, espero que se sumaran dos bandoneonistas y un guitarrista, y comenzó a cantar Volver.

El teatro volvió a ponerse de pie para despedir al artista.

Plácido Domingo fue ovacionado largamente antes de cantar y, por upusto, luego de su concierto. Foto EFE/Juan Ignacio RoncoroniPlácido Domingo fue ovacionado largamente antes de cantar y, por upusto, luego de su concierto. Foto EFE/Juan Ignacio Roncoroni

Ficha

Ciclo Grandes intérpretes

Calificación Muy bueno

Con Plácido Domingo y María José Siri, soprano. Orquesta Estable del Teatro Colón Dirección Jordi Bernàcer Teatro Colón, Libertad 621, hay otro concierto el domingo 10, a las 17.

Radio Pinamar FM 100.7