“Anfibios. Artistas entre límites y territorios” reúne a seis jóvenes artistas que hicieron obra “site specific” durante el verano en las instalaciones de la Fundación Santander.

Por primera vez desde su inauguración a mediados de 2019, el espacio de artes visuales de la Fundación Santander se anima a explorar por fuera del mainstream. Hasta noviembre se exhibirá Anfibios. Artistas entre límites y territorios, una muestra que reúne a seis artistas que hicieron obra site specific durante el verano en las instalaciones del banco.

La exhibición llega con la estela del récord de visitantes que dejó Implosión de Marta Minujín. Antes, entre interrupción e interrupción por la cuarentena, se había inaugurado Escalera horizontal de Leandro Erlich –la obra permanece en el patio del lugar– y la ópera prima de la fundación Intemperie de Gachi Hasper.

Ahora, bajo la curaduría de Julián Manzelli, Elian Chali, Franco Fasoli, Milu Correch, Nicolás Romero, Nina Kunan y Sol del Río trabajaron con la premisa de repensar el espacio público y trascender el street art. Durante el verano los artistas realizaron sus obras en las mismas instalaciones de la fundación frente al Parque Lezama a la vista de empleados y visitantes.

Franco Fasoli, recupera bocetos de su familiar, el escultor Alfredo Bigatti, autor entre otras del Monumento a la Bandera en Rosario, y los lleva a cabo a medias, pero en materiales efímeros y livianos como el telgopor.Franco Fasoli, recupera bocetos de su familiar, el escultor Alfredo Bigatti, autor entre otras del Monumento a la Bandera en Rosario, y los lleva a cabo a medias, pero en materiales efímeros y livianos como el telgopor.

“Sería incorrecto decir que es una muestra de arte urbano, porque no está sucediendo en el espacio público, sino que podríamos decir que es una muestra de artistas que se ven atravesados por lo urbano, que vienen trabajando el espacio público y a partir de esas problemáticas y las dinámicas que ahí se tejen fueron invitados a intervenir este espacio simbólico que es la Fundación Santander”, explica Manzelli durante una recorrida.

Para Manzelli, con el avance de las ciudades como centro de producción, tecnología y vida emergió una generación de artista anfibios –de allí el nombre de la exposición– que se mueve sin perjuicios, se readapta y re insertan en el tejido social.

Además, sin proponérselos, son móviles de información de los cambios culturales que se dan desde abajo hacia arriba. La pandemia fue una más de la mutación que debieron enfrentar.

"Puñal", la obra de Elian Chali, busca una interrupción deliberada: el mural simula atravesar las paredes de metal de la fundación para continuar en el espacio contiguo.“Puñal”, la obra de Elian Chali, busca una interrupción deliberada: el mural simula atravesar las paredes de metal de la fundación para continuar en el espacio contiguo.

Las cinco obras irrumpen en el espacio, alteran el orden y la simetría, generan volumen e impacto cromático en un ambiente donde domina el ánimo conservador de un banco. Esas alteraciones prometen potenciarse porque a lo largo de los meses que dure la muestra se programarán performances y activaciones.

Convocados a trabajar juntos por primera vez gracias a Manzelli, Milu Correch y Nicolás Romero son los autores de Fecha de vencimiento, una obra que se puede dividir en dos partes: por un lado, cuatro lienzos de 4 metros de largo por 4 de ancho; por otra parte, en el espacio intermedio entre las pinturas, una instalación.

Los artistas salieron de excursión por la ciudad a la caza de objetos de consumo que habían sido dejados de lado. Con ellos armaron escenas, a medio camino entre la naturaleza muerta y la vanitas, y pintaron.

“Quisimos mostrar que esta escena no es solo grafiti, sino que puede tener otra escala. Ellos son los únicos pintores de la muestra. Hicieron un trabajo colaborativo en el sentido de que ambos trabajan el tema de los objetos de la sociedad de consumo. Nicolás venía trabajando estas especies de naturaleza muerta en relación a los objetos que hoy nos rodean y jugando con el simbolismo. Y por otro lado Milu, desde la pintura, venía trabajando también en los objetos de consumo, pero más desde el lado del capitalismo”, explica el curador.

La escalera principal del banco fue tomada por Nina Kunan con "Balayage", una intervención que remite al cabello humano y que incluye un pole dance.La escalera principal del banco fue tomada por Nina Kunan con “Balayage”, una intervención que remite al cabello humano y que incluye un pole dance.

Los artistas propusieron usar el espacio detrás de los inmensos lienzos para dejar un registro del work in progress. “Funciona como esta instancia que uno se encuentra en el espacio público, cosas a medio terminar, una obra en construcción”, agrega Manzelli.

En tanto, la obra de Elian Chali Puñal busca una interrupción deliberada. El mural simula atravesar las paredes de metal de la fundación para continuar en el espacio contiguo. Como si el destino lo hubiese premeditado, el proyecto estaba pensado en sus orígenes para continuar hacia la calle, pero las obras del Metrobus del Bajo frente al edificio del banco sobre la calle Paseo Colón lo imposibilitaron. Interrupción urbana vs. objeto artístico.

El trabajo de Sol del Río es el más conceptual de la muestra. Génesis materializa procesos conceptuales, digitales y musicales en forma de escultura. En la cuarentena, hizo un registro de luces durante una tormenta eléctrica, que procesó de manera digital.

Luego extrajo siluetas con las que se hicieron las piezas que conforman la escultura. “Es una obra que tiene una especie de transmutación que atraviesa distintos medios y conceptos”, explica el curador.

La escalera principal del banco fue tomada por Nina Kunan con Balayage, una intervención que remite al cabello humano y que incluye un pole dance. La artista trabaja con la idea de erotizar objetos, personificarlos a través de intervenirlos con materiales textiles.

Milu Correch y Nicolás Romero son los autores de "Fecha de vencimiento", una obra que se puede dividir en dos partes: cuatro lienzos de 4 metros de largo por 4 de ancho; por otra parte, en el espacio intermedio entre las pinturas, una instalación.Milu Correch y Nicolás Romero son los autores de “Fecha de vencimiento”, una obra que se puede dividir en dos partes: cuatro lienzos de 4 metros de largo por 4 de ancho; por otra parte, en el espacio intermedio entre las pinturas, una instalación.

La cortina de hilos de raso cambiará el peinado a lo largo de los meses y se preparan activaciones basadas en la danza, la disciplina que la Fundación Santander ha puesto el foco en los últimos meses.

La muestra concluye en el patio del banco con un conjunto de obras más cercanas al canon. Memoria selectiva, de Franco Fasoli, recupera bocetos de su familiar, el escultor Alfredo Bigatti, autor entre otras del Monumento a la Bandera en Rosario, y los lleva a cabo a medias, pero en materiales efímeros y livianos como el telgopor.

Al plantearlos en una materialidad cotidiana, lejana a lo esperado para el soporte, anula la sacralidad del monumento.

Fasoli apuntala sus obras con andamios de madera en un gesto que homenajea a la artesanía y la manufactura de los artistas analógicos y para evitar las inclemencias climáticas.

Donde hasta hace algunos meses había una cabeza de Marta Minujín, ahora hay un boceto de la cabeza de Raquel Forner, esposa de Bigatti, proyectos para monumentos a Simón Bolívar o a Franklin D. Roosevelt y un animal marino que había sido pensado para ocupar una fuente.

Ficha

Anfibios. Artistas entre límites y territorios
Dónde: Fundación Santander, Paseo Colón 1380.
Cuándo: de lunes a sábados, de 12 a 18.30. Hasta noviembre.
Entrada: gratuita, con reserva previa acá.

Radio Pinamar FM 100.7