jueves, junio 4, 2020
Cine & Series

Para ver en cuarentena: las 10 mejores adaptaciones de Stephen King al cine

Más allá de Carrie, El resplandor y otros clásicos, las mejores creaciones de un genio del terror.

Nadie duda de que Stephen King es el mayor escritor de terror de la historia. Al menos el más prolífico y el que más ha sido llevado al cine. En estos tiempos de coronavirus y cuarentena, acá van sus 10 mejores adaptaciones para disfrutar en casa.

1.

La secta satánica del niños

Cosecha negra (1984)

En la década del ochenta, la primera de las adaptaciones del cuento Los niños del maíz deleitó a varias generaciones de videoclubistas, que gastaron esta cinta presentada con una de las portadas más perturbadoras de la época. Los que orillen los cuarenta todavía recordarán ese brazo amenazante y sombrío sosteniendo una hoz contra un cielo rojo sangre.

Mucho antes de la era del CGI, que permite recrear absolutamente cualquier cosa mediante la pantalla de una computadora, el director Fritz Kiersch nos presentó un muy real y desolado pueblo de Gatlin a pura carpintería, dominado por una secta satánica de niños que un buen día deciden asesinar a todos los adultos.

Además, estaba Linda Hamilton, la Sarah Connor de Terminator, estrenada ese mismo año. King escribió el primer guión de la película, que describía con mayor detalle la vida de los niños en el pueblo y la formación de la secta, pero esa versión fue dejada de lado por otra, escrita por George Goldsmith, que ponía mayor énfasis en las escenas sangrientas y terroríficas. Cosecha negra es hoy un filme de culto, puntapié inicial de la larga “franquicia del maíz”, que incluyó remakes, secuelas y series televisivas.

2.

El testamento de River Phoenix

Cuenta conmigo (1986)

Una escena de Cuenta conmigo.

Una escena de Cuenta conmigo.

La más grande de las coming of age movies (ese género tan norteamericano que son las películas sobre “hacerse adulto”) es un hito por varias razones. Marca la consagración de Rob Reiner como director, tiene uno de los castings mejor ensamblados de la historia del cine y, además, le demostró a muchísima gente que King podía escribir historias extraordinarias que no necesariamente incluyeran monstruos, asesinos seriales u objetos embrujados.

La banda de sonido es conmovedora (tanto la inclusión de numerosos hits del rock de fines de los años 50 como el score incidental de Jack Nitzsche) y las actuaciones son perfectas. Aunque filmó unas cuantas películas más antes de su temprana muerte en 1993, Cuenta conmigo será siempre el testamento cinematográfico de River Phoenix, aquí en la piel del pendenciero, descarriado pero siempre humano Chris Chambers, líder de esa banda de amigos que en el verano de 1959 salen a buscar el cadáver de otro chico y se encuentran de frente con la vida misma.

3.

Invasión alienígena

La niebla (2007)

La niebla se vio en viscosos y sombríos colores.

La niebla se vio en viscosos y sombríos colores.

Frank Darabont –especialista en adaptar a Stephen King– quería filmar su nouvelle La niebla en blanco y negro, al estilo de los viejas series televisivas de terror y ciencia ficción de la década del 50. Pero la productora Darkwoods consideró esa jugada como demasiado arriesgada para el público del siglo XXI.

Así que La niebla se vio en viscosos y sombríos colores para relatar una invasión alienígena de horribles criaturas que encuentra a un grupo de supervivientes refugiados en un supermercado, en la mejor tradición del cine de asedio de Howard Hawks. Para destacar: el rol de Marcia Gay Harden, como una perturbada fanática religiosa que tiene una muy peculiar interpretación de la invasión, y el final absolutamente devastador, que Darabont modificó del original literario, y con el que Stephen King estuvo absolutamente de acuerdo.

4.

Una película que pide chance

Corazones en la Atlántida (2001)

Corazones en la Atlántida.

Corazones en la Atlántida.

Este filme, subvalorado en su momento, pasó relativamente inadvertido en su estreno y fue tildado como una revisitación de algunos de los temas que King ya había abordado en Cuenta conmigo. Pero si se mira bien, resulta claro que la nostalgia que se desprende de Corazones en la Atlántida, de Scott Hicks, no tiene tanto que ver con la pérdida de los vínculos, sino con la extrañeza que provoca tener que volver a crearlos.

La pandilla de Bobby Garfield tiene poco en común con la de Gordie Lachance y Chris Chambers de la película de Rob Reiner (fundamentalmente porque incluye una chica, detalle no menor) y la llegada del misterioso viajante Ted Brautigan introduce la melancolía del mundo de los adultos en un universo captado desde la perspectiva de los niños.

5.

Melodrama enfermizo

Eclipse total (1995)

Eclipse total, un filme con nervio y precisión.

Eclipse total, un filme con nervio y precisión.

Un melodrama hollywoodense de los ‘40, pero cruzado por la imaginación enfermiza del creador de Cementerio de animales. Selena (Jennifer Jason Leigh) es una periodista de la revista Squire que debe viajar a Maine para investigar un asesinato que tiene como principal acusada a su madre (Kathy Bates).

Una de las mejores novelas del autor encuentra en el guionista Tony Gillroy un intérprete extraordinario, porque armar ese rompecabezas biográfico y cronológico que era el texto original resultaba una tarea por demás complicada. El costado “judicial” de Eclipse total está narrado con nervio y precisión sin perder nunca de vista la construcción psicológica de cada uno de los personajes, y las actuaciones tienen un nivel de intensidad y contención simultáneas realmente impresionantes.

6.

Una gripe que trae la peor de las catástrofes

Apocalipsis (2016)

Apocalipsis, un hito en los filmes proféticos.

Apocalipsis, un hito en los filmes proféticos.

El manuscrito de The Stand que King entregó a la editorial Doubleday en 1978 tenía más de mil páginas y fue recortado y editado para que se volviera más “accesible” a su creciente público (en nuestro país, fue editada como La danza de la muerte). Cuando la fama del autor se transformó en una marca de éxito, fue republicada con su extensión original, cambiando su título a Apocalipsis en la traducción al español.

En 1994 llegó a la TV en una miniserie de 4 capítulos dirigidos por Mick Garris. En pleno coronavirus, la historia del mortal derivado de la gripe que sólo deja un puñado de sobrevivientes en el mundo transforma a King en una especie de profeta de la era de las catástrofes. Las resonancias bíblicas del texto original se cruzan con el cine de George Romero y Darío Argento.

7.

Tratar de que no asesinen a JFK

11.22.63 (2016)

Una toma de 11.22.63.

Una toma de 11.22.63.

La plataforma Hulu sirvió esta odisea contrafáctica que imagina la supresión histórica del asesinato de Kennedy como medio para evitar la guerra de Vietnam. Jake Epping, profesor de literatura, intenta detener a Lee Harvey Oswald atravesando un portal del tiempo ubicado en un local de venta de… ¡hamburguesas!

Producida por J.J. Abrams, la serie condensa el juguetón espíritu “clase B” de revistas de comics como Weird Tales con la imaginería oscura y paranoica de los mejores thrillers políticos de los años 70. Originalmente iba a ser realizada por Jonathan Demme, pero los desacuerdos que surgieron con King durante la etapa de preproducción lo alejaron del proyecto. J.J Abrams ya tenía buenos resultados en saltos temporales (vean Perdidos o Fringe) pero el resultado alcanzado aquí es muy superior. La reconstrucción de época es espectacular, y tiene un nivel de obsesión y detallismo que la convierten en una protagonista más de la historia.

8.

La prisión extraordinaria

Sueño de libertad (1994)

Sueño de libertad, una lección de cine.

Sueño de libertad, una lección de cine.

Frank Darabont (otra vez) filma una historia carcelaria con el ánimo de Frank Capra, lejos de la sordidez y los lugares comunes de ese subgénero. La prisión de Shawshank es uno de los lugares más extraordinarios creados por Stephen King a lo largo de su carrera. Un escenario de miserias humanas que de una u otra manera encuentran su redención, y el paisaje de sueños en el que los terrores y los temblores del mundo exterior se redefinen según la lógica de un grupo de reclusos obsesionados con Rita Hayworth.

La voz de Morgan Freeman nunca sonó tan bien, y la actuación de Tim Robbins es desconcertante al principio, enternecedora durante casi todo el metraje, deslumbrante hacia el final. Una lección de cine, literatura y adaptación.

9.

Obsesión por un psicópata

​Mr. Mercedes (2017)

Mr.Mercedes es un policial melancólico.

Mr.Mercedes es un policial melancólico.

Bill Hodges (Brendan Gleeson) es un detective retirado, obsesionado por el asesino psicópata que perpetró un asesinato masivo utilizando un vehículo de la marca que le presta su nombre a la serie. Hodges nunca pudo capturar al criminal, que de vez en cuando le envía perturbadores emails.

Hodges sigue intentando capturar al asesino, activando un juego de gato y ratón que tiene algo de Pecados capitales El silencio de los inocentes, pero atravesado por ese aire maléfico que sólo Stephen King puede crear.

Con personajes femeninos potentísimos (las escenas entre Hodges y su vecina Ida son de lo mejor que dio la TV norteamericana en años), Mr Mercedes es un policial melancólico y grisáceo, de “climas” más que de “hechos”, con ese gusto por los diálogos profundos y cortantes como navajas que su creador, David E. Kelly, supo prolongar en Big Little Lies.

10.

Zombis, crímenes y sarcasmo

La mitad siniestra (1993)

La mitad siniestra.

La mitad siniestra.

El director George Romero se pone el traje de Brian de Palma y transforma a Timothy Hutton (una cara común en lacrimógenos melodramas televisivos de los ‘80) en un escritor de novelas de terror acechado por las propias criaturas paridas por su imaginación.

Con la novela que da base al filme, Stephen King se despidió para siempre del seudónimo de Richard Bachman –que había utilizado durante casi dos décadas– por lo que las resonancias de la historia en su propia biografía abren un abanico de inquietantes posibilidades.

La adaptación de Romero mezcla el cine de zombis y asesinatos con un vuelo teatral casi shakespeareano, y confirma que lo que King escribía como Bachman tenía muchas veces un tono mucho más sarcástico y cruel de lo que publicaba bajo su verdadero nombre.

 

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