Sea cual fuere la estación del año, ambos destinos de Neuquén despliegan sus atractivos.

Son siete los lagos que unen San Martín de los Andes y Villa La Angostura, dos ciudades de Neuquén. Esos 108 kilómetros de la emblemática ruta 40 son una atracción en sí mismos. Bosque de cipreses y roble pellín, cordones montañosos, aguas turquesas, miradores y un camino de subidas, bajadas y curvas desafiantes.

Llegar a destino es lo que motiva a todo viajero, pero también es importante saber apreciar el trayecto, y la ruta de los siete lagos no tiene desperdicio.

El Lácar le da inicio a nuestra travesía. Está ubicado a metros de la avenida principal de San Martín de los Andes, formando una costanera alucinante entre montañas. Desde el mirador del Pil Pil observamos la belleza de este espejo de agua y los cerros Vizcacha, Sabana, y Colorado.

San Martín de los Andes desde arriba. A la izquierda el pueblo, a la derecha el lago Lácar. Foto Secretaría de turismo de San Martín de los Andes.

San Martín de los Andes desde arriba. A la izquierda el pueblo, a la derecha el lago Lácar. Foto Secretaría de turismo de San Martín de los Andes.

A un costado del camino, un cartel marca el fin del Parque Nacional Lanín y el comienzo del Parque Nacional Nahuel Huapi. El Lago Machónico, el Villarino y el Falkner son las próximas paradas.

Y aunque la belleza es subjetiva, sobre el final están los más lindos. Entre un bosque de árboles aparece el lago Escondido y más tarde, el Espejo, llamado así por el efecto que producen sus aguas. El cielo y la montaña se reflejan en esa cuenca sumamente popular en verano.

Por último, está el Correntoso, donde se pueden ver truchas en pleno proceso de desove, el Cerro Bayo cubierto de blanco al fondo y el Filo Belverede. El río que lleva el mismo nombre, con 260 metros de largo y considerado uno de los más cortos del mundo, une a este con el Nahuel Huapi, al que algunos consideran el octavo lago de este camino.

Las nevadas dejaron un paisaje soñado en Villa la Angostura.

Las nevadas dejaron un paisaje soñado en Villa la Angostura.

Cada estación del año le aporta algo distinto al paisaje. El calor de la primavera y el verano permite aprovechar cada playa, el otoño tiñe a los árboles de rojo y el invierno con los picos nevados y los árboles con copas blancas le da un marco de ensueño.

Delicias a la hora del té

“Estar acá es como de cuento”, dice Ornella Aristizabal, quien maneja la casa Té Arrayán, convertida en una parada típica para cada viajero que llega a San Martín de los Andes

Las construcciones bajas de madera y piedra, los ciruelos de jardín con sus flores rosas en cada avenida, las chocolaterías en abundancia, el lago con agua transparente y las montañas como testigos reflejan ese espíritu.

Té Arrayán está ubicada a unos 20 minutos del centro en un camino de montaña que tranquilamente podría haber sido un escenario imaginado por los autores y hermanos Grimm.

Vista aérea de la casa de Té Arrayán. Foto Secretaría de turismo de San Martín de los Andes.

Vista aérea de la casa de Té Arrayán. Foto Secretaría de turismo de San Martín de los Andes.

Hasta llegar, hay una serie de miradores que permiten ver la ciudad desde arriba rodeada de cerros con sus cimas nevadas y al impresionante lago Lácar. Una postal a la que es imposible de acostumbrarse por su belleza.

La casa, toda de madera también se convierte en un punto panorámico interesante. Los clientes pelean en silencio por mesas al lado de la ventana para poder contemplar la belleza natural.

Los actuales dueños están desde 2017, pero la historia se remonta a varios años atrás. Incluso fue fundada antes que el Parque Nacional Lanín, del que hoy es parte. La modelo y actriz inglesa Renée Dickinson comenzó con la construcción en 1936 con la idea de crear una casa de té y un paraje de montaña.

La torre de tres pisos es la especialidad de la casa. Foto Secretaría de turismo de San Martín de los Andes.

La torre de tres pisos es la especialidad de la casa. Foto Secretaría de turismo de San Martín de los Andes.

“Su fundadora se enamoró del lugar. Estaba caminando y vio que acá se ve el lago en su totalidad. Es increíble. Los atardeceres son imperdibles. Le dieron la propiedad bajo la condición de que siempre esté abierto al público. Dice la leyenda que esa condición se arrastra a todos sus propietarios”.

La especialidad de la casa es una torre de tres pasos que incluye degustación de sándwiches hechos con panes de masa madre con la receta del reconocido Germán Torres, delicias de pastelería como hojaldre con dulce de leche, medialunas y scones y por último, tortas caseras a elección. También está la opción de una experiencia salada. El segundo plato se reemplaza por bruschettas. “La idea es que la gente se vaya y diga: ‘No cenamos’”.

En el predio hay un bosque de tres hectáreas, en el que se puede recorrer un sendero de un kilómetro que cuenta con cartelería sobre la fauna del lugar. Próximamente podrán verse esculturas de animales hechas en hierro y a escala.

A pura adrenalina

La Patagonia es sinónimo de aventura y el mountain bike es una de las grandes revelaciones de los últimos años. “Las bicicletas eléctricas vinieron a revolucionar la actividad. Ahora es accesible para personas que no son expertas”, dice Gonzalo Sánchez, guía que nos acompaña en un circuito de 22 kilómetros. Se tratan de bicicletas que le brindan asistencia a quien pedalea y hacen que no sea necesario tener mucha preparación física.

Los circuitos en bicicleta eléctrica sufrieron un boom en el último tiempo. Foto Secretaría de turismo de San Martín de los Andes.

Los circuitos en bicicleta eléctrica sufrieron un boom en el último tiempo. Foto Secretaría de turismo de San Martín de los Andes.

El sendero comienza en el barrio Altos del sol, uno de los más codiciados en San Martín por dos razones: es de los sectores que más luz tiene y está cerca del centro. La subida de 2.000 metros es empinada, casi imposible para una persona que no está acostumbrada a andar en bici. Pero el motor ayuda.

Por unos pocos minutos nos encontramos en la ruta que lleva a Chile. Allí hacemos la primera parada, en el Mirador Los Balcones. El pueblo está a nuestros pies.

El circuito continúa por el camino conocido de La Pantalla. “En la parte más alta hay una pantalla que la puso ATC. Se usaba para que las ondas de comunicación rebotaran y llegaran a todo el pueblo porque San Martín de los Andes está en un pozo”. Hoy está en desuso y sirve como punto panorámico.

Vista al camino de la pantalla. Foto @supergonzasm.

Vista al camino de la pantalla. Foto @supergonzasm.

Las bajadas y subidas marcan la dificultad. Es necesario estar atentos, evitar piedras. Una mezcla de adrenalina y temor pasa por el cuerpo. Pero la vista hace que todo valga la pena. De un lado la montaña imponente, de otro, árboles del bosque andino patagónico que entre hueco y hueco dejan ver a lo lejos el centro urbano.

Nos adentramos en tierras que pertenecen a mapuches curruhuincas. Personas de la comunidad nos reciben y nos dejan pasar luego de pagar una entrada. El terreno se vuelve más hostil. Las piedras lo hacen más difícil.

El mirador Bandurrias es la recompensa absoluta. Tiene dos vistas. Una de todo el pueblo y la más impresionante, la del Lago Lácar rodeado de cerros. Desde ahí se puede ver la playa Catritre, y Villa Quila Quina, otro balneario que pertenece a la misma comunidad, al que se puede acceder en barco o auto. Desde ahí se hacen cabalgatas y excursiones de pesca.

Vista al lago Lácar desde el mirador Bandurrias. Foto @supergonzasm.

Vista al lago Lácar desde el mirador Bandurrias. Foto @supergonzasm.

Las fotos no le hacen justicia a los que ven los ojos. Un típico paisaje patagónico, que no deja de asombrar. Es paz y desconexión total.

La siguiente y última parada es La Islita. Una playa muy popular. Su nombre se lo da una formación rocosa ubicada a pocos metros de la orilla a la que se puede llegar nadando o caminando cuando baja la corriente. Familias, amigos y turistas se encuentran allí para pasar el día.

Esquí en Villa La Angostura

El otro destino de la Ruta de los 7 Lagos es Villa La Angostura. Una intensa nevada nos recibe en la base del Cerro Bayo. Las pistas están cargadas de nieve y el barro quedó centímetros abajo. Los deportistas pueden llegar con sus tablas hasta la zona sin problema. Se acumularon 15 centímetros en la parte más baja y 90 en la cima.

A diferencia de lo que pasó en otros centros, este complejo boutique pudo sortear los meses invernales sin cerrar. “Una vez se nos tenía que dar a nosotros. Fue una temporada increíble. Tuvimos 3.900 visitantes en un día. Es un récord para el Bayo”, explica Diego “Tota” de la Fuente, quien trabaja en el cerro y recuerda cómo los afectó la piedra que bloqueó la ruta 40 y los dejó aislados en 2019 y la pandemia.

Cerro Bayo cubierto de blanco. Foto @diego.tota.

Cerro Bayo cubierto de blanco. Foto @diego.tota.

Esta vez, los rentals se quedaron sin equipos y ropa para alquilar. “Parecía un hormiguero. Había cola en la boletería”, dice sobre cómo fue la temporada alta y asegura que para las próximas semanas esperan a una gran cantidad de visitantes.

Para llegar a las pistas, hay tres medios de elevación. Una aerosilla que te lleva a la parte de la montaña dedicada a los principiantes o un teleférico y otra aerosilla desde donde se conectan los caminos con mayor dificultad.

Los senderos que se abren paso entre el bosque y el filo de la montaña deberían ser obligatorios para todo esquiador. Aunque los expertos no van a sentirlos como un desafío ya que la pendiente suele ser escasa, el paisaje es alucinante.

El Cerro Bayo tuvo una temporada histórica. Foto @diego.tota.

El Cerro Bayo tuvo una temporada histórica. Foto @diego.tota.

Pinos pintados de blanco, cerros cubiertos de nieve y abajo el lago Nahuel Huapi. Un escenario espectacular.

Quienes tienen más experiencia y quieren una buena postal, deben ir a la pista Los Lagos. No por nada lleva ese nombre.

En cerro Bayo la montaña es accesible para todos. Las personas con algún tipo de discapacidad física o sensorial también pueden practicar estos deportes acompañados de un equipo capacitado especialmente para la actividad.

El cerro estará abierto hasta el 26 de septiembre. Foto @diego.tota.

El cerro estará abierto hasta el 26 de septiembre. Foto @diego.tota.

Aquellos a los que no les gusta esquiar, también cuentan con opciones. Hay tres senderos para deslizarse en gomones de diferentes niveles. También se pueden hacer caminatas con raquetas. Hay 5 caminos que se realizan acompañados de un guía.

La otra posibilidad es ingresar como peatón, pasear por los sectores habilitados y comer una típica comida de montaña o tomar algo caliente en alguno de los restaurantes. Uno de estos es Tronador, ubicado a metros de la pista de principiantes y privilegiado con la vista desde sus ventanas. Los platos más populares son gulash, locro, sopas y guiso.

Tarde pero seguro. Aunque la nieve se hizo esperar y causó complicaciones en varios centros, Chapelco, en San Martín, y Cerro Bayo, en Villa la Angostura, continúan abiertos y planean seguir recibiendo turistas hasta el 26 de septiembre. De ahí en adelante, se pueden hacer otro tipo de actividades como trekkings, circuitos de bici, entre otras.

No todo es esquí. Una alternativa es deslizarse por toboganes de nieve. Foto prensa Cerro Bayo.

No todo es esquí. Una alternativa es deslizarse por toboganes de nieve. Foto prensa Cerro Bayo.

El bosque encantado

El Parque Nacional Los Arrayanes fue creado en 1971 con el objetivo de preservar el bosque de árboles que le da el nombre. “En este lugar tienen un crecimiento exagerado de entre 5 y 7 veces más de lo que estamos acostumbrados. Por eso se considera único en el mundo y es una rareza dentro de lo que es la especie”, dice Marina, guía de la empresa Patagonia Argentina.

Es la parada obligada de quien anda por la zona. Algunos sostienen que el mismo Walt Disney se inspiró en ese paisaje para la película Bambi.

La embarcación que nos traslada, sale desde Bahía Brava, una zona con pocos turistas, ya que la mayoría de las excursiones comienzan en Bahía Mansa.

Embarcaciones en el puerto del Parque Nacional Los Arrayanes.

Embarcaciones en el puerto del Parque Nacional Los Arrayanes.

A los pocos minutos de partir, se puede pasear por todo el barco. La proa es el sector más solicitado para poder tener la foto perfecta. Al frente aparece el cerro Catedral. A la derecha nos acompaña la Península de Quetrihué con una frondosa vegetación de coihues, palo santo, ñires, entre otros y a la izquierda está el Cerro Dormilón.

El destino nos recibe con el canto de colibríes y rayaditos. El aroma avainillado de la cynancun, una flor amarilla y con sectores al rojo vivo producto del quintral, una planta parásita, que necesita de otra para vivir ya que no echa raíces y sirve como comida para las aves.

A través de las pasarelas de madera, hechas con troncos de coihues caídos del lugar, realizamos una caminata de 800 metros para llegar a la parte más pura de esta área y conocer los ejemplares.

Un grupo de turistas disfrutando de un paseo guiado en Parque Nacional Los Arrayanes.

Un grupo de turistas disfrutando de un paseo guiado en Parque Nacional Los Arrayanes.

“Es una planta de carácter arbustivo. De una raíz sale un grupito de tallos. Normalmente miden entre 3 y 5 metros. Acá promedian entre los 20 a los 25”, dice la guía.

Ese típico color canela, se los da el tanino. Las manchas blancas en el tallo son como su insignia. Si se los toca, se puede sentir que son fríos ya que conservan mucha agua y su corteza es finita.

A medida que avanzamos, las otras especies de árboles empiezan a desaparecer y los arrayanes son los grandes protagonistas. Por la falta de humedad, algunos de estos individuos perdieron su color característico y están sufriendo un estrés hídrico.

Sin embargo, la erupción del volcán Puyehue en 2011, que fue caótica para la sociedad, trajo alivio a esta especie. La ceniza sirvió como fertilizante natural y hoy se pueden ver árboles que arriba parecen secos, pero abajo conservan su coloración típica.

La casa de té se encuentra al final del recorrido.

La casa de té se encuentra al final del recorrido.

El sendero finaliza en una pequeña casa de té escondida entre los árboles. Tenemos pocos minutos para hacernos con algún manjar.

A pocos metros de distancia está el muelle hacia donde nos dirigimos para dejar este lugar único en el mundo, según la guía.

Pero se olvida de un detalle. Para los viajeros, únicos son cada uno de los paisajes que ofrecen estos destinos. Cada montaña nevada con sus ríos y árboles. Cada imagen desde un muelle o una playa. Tienen un encanto especial, que funciona como un imán para el visitante. Será por eso, que cada vez que uno se va, ya está pensando en regresar.

Trekking y senderismo

Hay cuatro senderos en Villa la Angostura que son imperdibles. Revelan la belleza del lugar y atraviesan los lugares más icónicos de la ciudad.

  • El primero, es el camino al Bosque de los Arrayanes. Recorre 12 kilómetros desde el istmo de la península de Quetrihué. Luego de 3 horas uno está entre estos árboles tan particulares.
Villa la Angostura ofrece circuitos de trekking para disfrutar del mejor paisaje.

Villa la Angostura ofrece circuitos de trekking para disfrutar del mejor paisaje.

  • El sendero a los Miradores de Quetrihué regala postales únicas del casco histórico, los cerros que la rodean y el Nahuel Huapi. Este comienza en el mismo lugar que el anterior, pero después de hacer 1 km se separa para llegar a los dos miradores.
  • Desde Puerto Manzano sale el camino hacia Río Bonito. Son 1,5 km atravesando el bosque andino patagónico. El objetivo es llegar a la desembocadura donde se une con el lago.
  • Por último, para descubrir una de las playas más lindas y escondidas del Nahuel Huapi, es necesario caminar hacia Brazo última Esperanza desde la ruta 231 (camino a Chile).

En la página oficial de la secretaría de turismo es posible descargar los mapas de estos senderos. Otra opción es seguirlos a través de la aplicación “Turismo VLA”.

Miniguía

Cómo llegar

En avión hacia San Martín de los Andes por Aerolíneas Argentinas para fines de septiembre ida y vuelta $30.227. Por Jetsmart a Bariloche $ 23.878.

San Martín de los Andes

Excursiones

  • Red Bus. City tour por la ciudad. Sale todos los días menos los miércoles a las 16.30 desde Plaza San Martín. $800 por persona (https://redbuscitytoursma.negocio.site).
  • Quila Quina. Traslado con la naviera Lacar & Nonthue. $2.000 por persona (lagolacarynonthue.com). Hay que sumarle el ingreso al Parque Nacional. Son $230.
  • Travesía en bicicleta eléctrica con guía. Adventure Store lo ofrece por $4.500 (adventurestore.com.ar).

Dónde comer

  • Torino. Comida internacional con productos regionales. Lomo de ciervo $1.350, trucha con salsa de ron y maracuyá $1.500. Se hacen tragos de autor con fruta de estación.
  • La Costa del Pueblo. Milanesa de ciervo acompañada de batatas fritas $1.190, trucha a la manteca negra y alcaparras $1.750 (Facebook La Costa del Pueblo) Ulises restaurante. El plato especial es el T-Bone con dos guarniciones para dos personas $3.500. Las pastas son la especialidad de la casa. Cuentan con cava propia en la que las personas ingresan para elegir el vino. (@ulisesrestaruante).
  • Té Arrayán. Torre con tres platos $4.200. Incluye una tetera por persona (@arrayan_sma).

Dónde alojarse

  • Hostería Monteverde $8.200 la noche en base doble. Desayuno incluido (www.hosteriamonteverde.com.ar)

Más información

www.sanmartindelosandes.gov.ar

Villa la Angostura

Excursiones

  • Parque Nacional Los Arrayanes. El ingreso tiene un valor de $230. Patagonia Argentina ofrece traslado en catamarán y recorrido guiado. $2.300 (www.catamaranpatagonia.com.ar). También se puede ingresar con bicicletas o caminando.
  • Cerro Bayo. El pase por día es de $2.900 para mayores y $2.400 menores (www.cerrobayo.com.ar).
  • Quetrihue viajes y turismo. City Tour, ruta de los 7 lagos, traslados al aeropuerto y a Cerro Bayo (www.quetrihueviajesytirismo.com).

Dónde comer

  • Porto Seguro. Su plato estrella es la mousse suiza de chocolate $450 (@portosegurovla).
  • Cucú Schulz. Casa de té. La especialidad son los waffles. Uno de dulce de leche y frambuesa $420 (@cucuschulz).
  • Amélie fondue y restó. Se caracterizan por las fondues dulces y saladas. Una tradicional sale $2.650, una con carne cuesta $3.200 (@ameliefondueyresto).

Dónde alojarse

  • Sol Arrayán Hotel y Spa. Una habitación por noche para dos personas con desayuno incluido tiene un valor de $15.111 (solarrayan.com).

Más información

www.villalaangosturaturismo.gob.ar

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Radio Pinamar FM 100.7