jueves, octubre 17, 2019
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No siempre es por hambre Entender los llantos de un bebé: qué piden, cómo calmarlos y qué generan en la mamá

La puericultora Vanina Schoijett critica los viejos métodos de “dejar llorar al bebé” y explica cómo contener las necesidades y generar un vínculo empático y amoroso.

Cuando el bebé sale de la panza, lo primero que hace es llorar. Comunica su salida al mundo, su encuentro con el aire, su separación del cuerpo que lo nutrió y lo cobijó durante nueve meses. “Con el primer instante de vida, el llanto marca su primera respiración, el cambio de estar en un medio gaseoso por el que antes fue líquido”, comenta la puericultora Vanina Schoijett. “La primera inspiración es tan importe como la última porque abre y cierra un ciclo de la vida. El oxígeno es al cerebro aquello que le permitirá que la mente inicie la construcción de significados y sentido de la vida”. Es la bienvenida al mundo.

Luego vendrán otros llantos, otras razones, otros motivos, otros sentidos. Vendrán mamás y papás desvelados, soñolientos, tratando de calmar esos gritos, tal vez asustados, si son primerizos y con muchas preguntas. Parte del dramático puerperio tiene que ver con cómo entender a ese nuevo ser, sus necesidades y sensaciones.

Vanina Schoijett es puericultora especialista en lactancia y crianza, docente en Carrera de Puericultura en la Asociación Civil Argentina de Puericultura (ACADP). Cuando la convocamos para responder a estas preguntas, puso en juego los saberes que sistematizó para sus clases, su experiencia como madre y escritora. Es creadora de Duérmete Hannibal y autora del libro La revolución de la crianza.

El llanto es para los bebés una forma vital y legítima de comunicación. Ante la falta de lenguaje, los bebés pueden a través del llanto hacerle saber a sus cuidadores que algo no está bien.

El llanto es para los bebés una forma vital y legítima de comunicación. Ante la falta de lenguaje, los bebés pueden a través del llanto hacerle saber a sus cuidadores que algo no está bien.

– ¿Podrías enumerar las causas más frecuentes de llanto? ¿Por qué llora un bebé?

– El llanto es para los bebés una forma vital y legítima de comunicación. Ante la falta de lenguaje, los bebés pueden a través del llanto hacerle saber a sus cuidadores que algo no está bien: sensaciones como el hambre, la sed, el frío, el calor, un dolor físico, la necesidad de cambiar de posición o de estar en movimiento y también aspectos emocionales como el miedo, la necesidad de cercanía, de contacto, de protección.

En el proceso de construcción del vínculo que se arma entre la mamá (como principal figura de apego) y el bebé, ésta lo irá conociendo y aprendiendo a decodificar qué intenta transmitirle su bebé cuando llora. Muchas veces es difícil entender qué es lo que realmente le pasa al bebé y por qué llora. Erróneamente se tiende a pensar, especialmente cuando hablamos de un recién nacido, que siempre que llora es por hambre; esto no es así. Un bebé tiene muchas necesidades que precisan ser cubiertas y diría que la mayoría de ellas tienen respuesta en los brazos de su madre. El cuerpo de la madre es el hábitat del recién nacido y lo será por muchos meses, hasta que el bebé gane autonomía en el desplazamiento y pueda separarse voluntariamente de su madre, por ejemplo, cuando comienzan a reptar o gatear. En esa etapa, precisamente, aparece el llanto como herramienta de comunicación para expresar los temores de lo que se conoce como “angustia de separación”.

– Hay bebés que lloran más frecuentemente que otros, ¿con qué relacionás esto? ¿Con el carácter? ¿Con una distinta expresión de las necesidades, mayor contacto con sus padres y tutores? ¿Con una mejor adaptación al entorno?

– Creo que hay, sin dudas, una cuestión relacionada con el temperamento de cada bebé, que lo puede hacer más sensible o reactivo a determinados estímulos y situaciones que pueden desencadenar el llanto (sobreestimulación, ruidos fuertes, separación de su madre, etcétera).

El bebé que llora está buscando una respuesta por parte de sus cuidadores y bajo ninguna circunstancia debería ser ignorado.

Vanina Schoijett

El bebé puede expresar también situaciones de estrés relacionadas con la gestación (cómo atravesó la mamá el embarazo, si estuvo preocupada o angustiada por algo, si ocurrió alguna cuestión imprevista que provocó sentimientos negativos), con el nacimiento (si fue un momento respetado, acompañado, amoroso, o más bien violentado e intervenido, si el bebé fue separado de su madre al nacer o pudo permanecer con ella) y con el estado emocional de la mamá, entendiendo que mamá y bebé comparten el mismo campo emocional, que están fusionados emocionalmente y que lo que a ella le esté sucediendo, por más que lo acalle, podrá ser canalizado y expresado por el bebé a través del llanto. En ese sentido, se dice que “el bebé llora lo que la madre calla”.

Fuera de estos aspectos y de las necesidades fisiológicas y emocionales que comentaba al principio, también será importante evaluar aspectos de la salud y si el llanto -en especial si es persistente y prácticamente imposible de consolar- está asociado a un malestar físico (alergias alimentarias, reflujo u otro tipo de cuadro de salud).

Fuera de estos aspectos y de las necesidades fisiológicas y emocionales que comentaba al principio, también será importante evaluar aspectos de la salud del bebé.

Fuera de estos aspectos y de las necesidades fisiológicas y emocionales que comentaba al principio, también será importante evaluar aspectos de la salud del bebé.

– ¿Qué otros signos que acompañan el llanto pueden ser indicadores más específicos de sus necesidades?

– En lo que respecta a la alimentación, por ejemplo, existen lo que llamamos “señales tempranas de hambre”. El llanto, en ese caso, es una señal tardía. Antes de romper en llanto, el bebé avisó que necesitaba ser alimentado: agitó sus extremidades, giró la cabeza hacia un lado y hacia el otro, “hociqueó” con su boquita como buscando en el aire, chasqueó los labios, se chupó los puños… Y si nadie respondió a estos indicadores, llegará el llanto y habrá que tratar de tranquilizar al bebé antes de alimentarlo.

En cuanto al sueño, el bebé también da señales: cuando está cansado y llega su momento de dormir, va bajando la actividad física, se aquieta, puede quedarse con la mirada perdida. Signos como ojos vidriosos o restregarse los ojitos son señales tardías de cansancio. Si el bebé sigue siendo estimulado a pesar de dar estas señales, seguramente termine llorando.

En general, los bebés que están en estrecho contacto con sus madres lloran menos, porque esa cercanía hace que naturalmente las madres sean más eficaces a esas señales.

– ¿Cuándo el llanto se vuelve una alarma para ir al la guardia o al pediatra?

– Si el llanto es persistente, difícil de consolar, si no puede asociarse a ninguna razón aparente y no puede resolverse con las respuestas básicas (ofrecer pecho o biberón según el caso, contacto, mirada, palabras, movimiento, etc.), los padres no deberían quedarse con la duda de qué es lo que le puede estar pasando a su bebé, y deben hacerlo ver por su pediatra. Creo que aunque los padres tengan miedo de “pecar de primerizos” no deben temer a la hora de hacer una consulta, si así lo creen necesario.

​No es una buena idea que una mujer puérpera pase tantas horas del día sola porque es altamente probable que se sienta agobiada.

Vanina Schoijett

– ¿Que pasa cuando la ansiedad por calmarlos de las mamás es tal que hay angustia y miedo?

– El llanto está diseñado para molestar, para no pasar desapercibido, para que hagamos algo. Contrariamente a la vieja idea de que el llanto es necesario “para que expandan los pulmones” y que es bueno dejarlos llorar un poco, lo cierto es que el llanto necesita ser atendido. Uno no puede ser indiferente al llanto de un bebé: buscamos ver de dónde viene y qué está pasando. El llanto llama a la acción. El bebé que llora está buscando una respuesta por parte de sus cuidadores y bajo ninguna circunstancia debería ser ignorado. Esto genera terror y confusión en un bebé que no puede decodificar esa falta de respuesta. No es tampoco real la idea de que el bebé deba aprender a autoconsolarse. Este tipo de consejos que promueven, por ejemplo, los métodos de entrenamiento para “enseñar a dormir” a los bebés a fuerza de llanto ya están totalmente desmontados por las neurociencias, que se han ocupado de demostrar las consecuencias neurológicas, psicológicas, físicas y emocionales del llanto no atendido.

La madre puede sentir angustia o frustración si no logra calmar a su bebé. Es, sin dudas, una situación estresante y ella puede experimentar un gran sentimiento de incompetencia. Pero hay que entender que la crianza de un bebé representa una demanda total, una entrega inconmensurable, un poner el cuerpo 24/7 que puede resultar desbordante y agotador, muy especialmente si la madre se siente o está poco acompañada.

La crianza en soledad es una situación cotidiana para muchas madres que atraviesan el puerperio pasando muchas horas al día solas con sus bebés. La madre podrá sostener mejor a su bebé si hay un entorno amoroso que la sostenga a ella. No es una buena idea que una mujer puérpera pase tantas horas del día sola porque es altamente probable que se sienta agobiada. A veces las mujeres no cuentan con nadie: la pareja trabaja todo el día, la madre vive lejos o también trabaja, hermanas o amigas tienen sus obligaciones.

a madre podrá sostener mejor a su bebé si hay un entorno amoroso que la sostenga a ella.

a madre podrá sostener mejor a su bebé si hay un entorno amoroso que la sostenga a ella.

Dice la especialista: “La noción de “tribu” quedó en desuso a partir de la vida desarrollada en las grandes urbes. Esta crianza solitaria puede ser muy difícil de llevar para muchísimas mujeres y verse en ese contexto, conteniendo un llanto, puede generar a la larga sentimientos de rechazo y problemas en el vínculo, especialmente si el bebé es un bebé que llora mucho. Acá interviene lo que mencionaba antes sobre el estado emocional de la mujer y cómo el bebé puede expresar esos sentimientos a través del llanto”.

Entonces, es un perro que se muerde la cola: “La madre necesita consolar un llanto que muchas veces es propio, y en un entorno de soledad. Yo insisto mucho con la idea de recuperar esas tribus de antaño, así sea de manera virtual. Las redes sociales en alguna medida hacen las veces de red de contención de muchas madres, todos los días. Eso le permitirá conectar con su hijo y tener resto emocional para contener un llanto o cualquier otra cosa. Y para llorar ella también aquello que necesite llorar”.

Tips prácticos para tu crianza y puerperio

– La idea de prodigar contacto físico al bebé mientras llora creo que siempre es necesario y positivo. Incluso si el bebé llora por algún rato y cuesta calmarlo -durante los episodios de cólicos, por ejemplo- será siempre mejor que lo haga en brazos de su madre o cuidador.

– El porteo, que es la práctica de llevar el bebé pegado al cuerpo empleando un portabebés ergonómico (fular, bandolera, mochila), es también un gran recurso para contener a un bebé que llora.

 Ofrecer el pecho será siempre una buena opción, si entendemos que dar la teta no es simplemente dar leche saliendo de un pezón. Amamantar es mucho más que solo alimentar a un bebé y, en la mayoría de los casos, la teta es una gran consoladora de llantos y malestares varios.

– Hablarle al bebé, transmitirle tranquilidad y la idea de que estamos ahí para él también aporta contención en esos momentos.

 Reducir los estímulos del ambiente (bajar las luces y los ruidos) o bien cambiar de ambiente también puede ser de ayuda.

– Si la madre está acompañada en ese momento y ella lo siente necesario, cambiar de brazos, para que sea otro quien sostenga al bebé, puede descomprimir un poco a la mamá.

Y sobre todo tener mucha, mucha, mucha paciencia.

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