viernes, septiembre 25, 2020
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No bajar los brazos y disfrutar los retos: 8 claves para vivir el momento

El "flow" en la psicología se relaciona con el dejarse llevar y divertirse intensamente. Cómo hacer para alcanzar el estado de plenitud

1515No bajar los brazos y realizar actividades novedosas: ocho claves para disfrutar el momento (Shuttersotck)

Hay ocasiones en que estamos haciendo algo que nos gusta mucho, y nos parece que el tiempo volara. Estamos tan concentrados en esa actividad placentera que ni nos enteramos de qué pasa a nuestro alrededor. Son esos momentos especiales en los que una tarea puede estimularnos íntegramente, al mismo tiempo que nos hace olvidar de los problemas y disfrutar sin culpas. ¿No sería increíble que nuestra vida estuviera repleta de esas situaciones?

Existe un concepto en psicología, denominado “flow”, que puede traducirse como flujo, fluir o, más bien, dejarse llevar. Se refiere a un estado que experimentamos cuando logramos mantener una concentración especial y disfrutar de la tarea que realizamos. El gozo se obtiene mientras se practica la actividad y no solamente cuando se consigue terminarla. Son momentos en que vivimos una sensación de intenso entusiasmo: lo más parecido a la plenitud.

Pero cuando fluimos no significa que seamos felices, porque para
experimentar verdaderamente la felicidad, debemos centrarnos
en nuestros estados internos, nuestras emociones, y esto implicaría distraer la atención de esa tarea que tenemos entre manos. Una vez que se haya completado nuestra labor, tenemos tiempo para mirar hacia atrás, reflexionar sobre lo que nos sucedió, y es entonces cuando nos vemos inundados de alegría por la plenitud de esa experiencia. Es entonces cuando podemos afirmar que somos retrospectivamente felices. Pero no se puede er feliz sin las experiencias que propone el flow.

Hay que buscar el término medio para disfrutar de la actividad que habrá de llevarse a cabo, compatibilizando las destrezas propias (Getty Images)

Hay que buscar el término medio para disfrutar de la actividad que habrá de llevarse a cabo, compatibilizando las destrezas propias (Getty Images)

Querer y poder

Este estado se alcanza sólo si tenemos total concentración y un alto interés por la actividad que realizamos. Se trata de un momento en donde lo emocional y lo intelectual se encuentran implicados, y lo resultante es el placer mismo.

Se puede decir que una persona está “en flow” cuando se encuentra completamente absorbida por una actividad y pierde la noción del tiempo por la satisfacción que su tarea le genera. Incluso es posible que cualquier tipo de actividad nos produzca “estados de fluidez”, que pueden darnos una certera sensación de plenitud, y que se oponen completamente al estrés y la ansiedad. Porque cuando la persona se encuentra envuelta en una determinada actividad, y sus destrezas y habilidades son usadas con intensidad, produciéndole placer, se alcanzan niveles de bienestar que implican, además, un enorme logro personal, gozo creativo o sentido existencial.

Cada persona tiene la posibilidad de mejorar su calidad de vida y lograr este estado de fluidez si se propone objetivos claros y accesibles, y puede introducir en su cotidianidad capacidades a la altura de sus oportunidades. Por eso, es muy importante evaluar las tareas a realizar porque, en caso de que sean demasiado simples para las habilidades de la persona, generarán desinterés y apatía; y cuando la tarea es demasiado compleja y presenta un desafío demasiado grande para las habilidades de cada uno, puede generarnos ansiedad. Hay que buscar el término medio para disfrutar de la actividad que habrá de llevarse a cabo, compatibilizando las destrezas propias.

También es muy importante tener una actitud superadora frente a los obstáculos que se presentan en la vida. Hay individuos que tienen la capacidad de transformar situaciones conflictivas en desafíos. Esta perseverancia, pese a los obstáculos, es uno de los rasgos más importantes para el éxito y el disfrute en la vida.

(Getty Images)

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Claves para fluir 

Propósitos claros: Proponernos metas definidas y accesibles, según nuestras propias capacidades, nos permitirá gozar aún más de la vida.

Disfrutar los retos: Es importante tomar los contratiempos que se nos presenten como un desafío a resolver, en lugar de ahogarnos en los problemas y sólo lograr angustiarnos.

Ser resolutivos: Frente a un problema, es recomendable tener una actitud que se incline por afrontar ese inconveniente y, también, por buscarle soluciones alternativas.

Asumir nuevos desafíos: Buscar actividades novedosas y diferentes que impliquen retos en nuestra vida diaria nos salvará de caer en lo rutinario y aburrido.

Levantarse rápido: Ante un posible fracaso, es bueno evitar la frustración, que no nos sirve de nada y sólo nos impide centrar la atención en nuestras metas que aún esperan ser cumplidas.

Quererse y querer:  Tener autoconfianza sin ser egoístas es central. A la vez, es bueno estar dispuestos a involucrarnos en lo que sucede en nuestro entorno y con nuestros afectos.

Ser reflexivos: Para alcanzar, de a poco, más y mejores estados de flow, es recomendable observar nuestro progreso en cada actividad, para saber si debemos continuar con nuestros planes o tendremos que modificarlos.

No bajar los brazos: Y lo más importante: tener una actitud perseverante en las actividades que realizamos, para no perder las ganas de ser felices y de disfrutar la vida.

Hay que tener en cuenta que todo esto es difícil de aplicar de una vez y para siempre. Se trata de una “filosofía de vida”, que implica una continua práctica cotidiana para conseguir una forma de manejarnos más sana emocionalmente, que nos llevará a mayores éxitos personales e, incluso, profesionales. La vida puede dejar de ser sólo un conjunto de cosas que nos pasan, para transformarse en un montón de cosas que queremos que nos sucedan.

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