Cómo enfrentar la seguidilla de discusiones que se puede tener sobre el lugar elegido para festejar. ¿Tu familia, la mía o ninguna?

Las Fiestas de Fin de Año representan bastante más que obsequios y esa alegría que aparentemente debemos tener casi como un mandato. Muchas veces trazan para la pareja (y también para la familia) una seguidilla de discusiones sobre el lugar elegido para festejar.

Tu familia, la mía, los amigos, nuestra casa. Cumplir con los propios deseos, que en ocasiones pueden ser opuestos a los de los demás, se presenta como una paradoja constante para estas fechas.

El lado oscuro de la Navidad va de la mano de estos enfrentamientos que pueden repetirse año tras año o que bien pueden terminar cuando la pareja llega a un acuerdo o cumple su voluntad más allá de ese “deber ser” que se exige desde afuera.

Sebastián Girona, psicólogo especialista en vínculos (en Instagram, @sebastiangirona), explicó a Clarín que la posibilidad de que los conflictos crezcan durante estos días es entendible, debido al aumento de exposición familiar.

El lado oscuro de la Navidad va de la mano de estos enfrentamientos que pueden repetirse año tras año. Foto ilustración Shutterstock.El lado oscuro de la Navidad va de la mano de estos enfrentamientos que pueden repetirse año tras año. Foto ilustración Shutterstock.

Además, señaló, “es una época particular, que muchas veces nos encuentra haciendo balances para ver si cumplimos lo que nos propusimos o no, estamos más sensibilizados, más conectados con sensaciones y sentimientos con los que no conectamos a lo largo del año y sentimos más la presencia de la ausencia sobre esas personas que ya no están”.

Y siguió: “A partir de toda esa mezcla de sentimientos aumenta la posibilidad de estar más susceptibles y eso puede abrir la puerta para que haya un poco más de conflictos”.

El psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin (en Instagram, @walterhugoghedin) explicó que, por lo general, “la previa a los festejos está acompañada de ansiedades y desacuerdos en relación con los lugares de encuentro cuando hay diferentes opciones familiares”.

Las celebraciones, entonces, pueden sacar a la luz cuestiones que van más allá de las reuniones entre los más cercanos. “Los problemas no resueltos encuentran siempre resquicios para meterse y las Fiestas pueden ser el momento para que estallen discusiones y reproches varios. Las demandas del entorno, madres, padres, suegros y amigos se entrecruzan con los problemas internos, provocando más conflicto”, añadió el médico.

Gehdin: "Las demandas del entorno, madres, padres, suegros y amigos se entrecruzan con los problemas internos". Foto ilustración Shutterstock.Gehdin: “Las demandas del entorno, madres, padres, suegros y amigos se entrecruzan con los problemas internos”. Foto ilustración Shutterstock.

Entre el deseo y la obligación

Cuestionar los mandatos, enfrentarse a las demandas de las familias de origen y/o políticas y romper con tradiciones impuestas no es sencillo. Sin embargo, a veces es necesario animarse a dar el paso.

Para que los encuentros navideños no sean un problema sin fin, “las soluciones pasan por hacer lo que queremos hacer, en base a nuestros deseos, y no por obligación”, afirmó Girona.

"Las soluciones pasan por hacer lo que queremos hacer, en base a nuestros deseos, y no por obligación”, afirmó Girona. Foto ilustración Shutterstock.“Las soluciones pasan por hacer lo que queremos hacer, en base a nuestros deseos, y no por obligación”, afirmó Girona. Foto ilustración Shutterstock.

Ghedin coincidió y recomendó “no sentirse obligado y tomar decisiones consensuadas”. Para él, “el mejor escenario es decidir qué hacer sin que nadie se sienta molesto u obligado”. Por el contrario, el peor panorama es “reflotar rivalidades familiares o de pareja”.

Desatar una suerte de competencia, presentar este momento como una elección entre “ellos y nosotros” claramente no va a colaborar.

Si bien “muchas personas se sienten tironeadas por ambos lados y no saben si cumplir con las exigencias externas o defender el vínculo de pareja, así como el Fin de Año sirve para hacer un balance de lo vivido también debería ser la oportunidad para decir basta a aquellas situaciones que provocan dolor y, a partir de esta nueva postura, aspirar a lo mejor en lo personal y vincular”, mencionó el psiquiatra.

En aquellas situaciones donde las invitaciones se parecen más a una imposición que a una opción a barajar, el especialista instó a poner un freno: “Muchas crisis de pareja demuestran la incapacidad para poner límites a la influencia externa, como si todavía alguno o los dos tuvieran que responder a su hogar de origen. Cuando el límite ocupa el lugar necesario y saludable, el alivio llega y da la libertad necesaria al deseo de estar juntos”.

Dónde festejar, una problemática recurrente en las parejas. Foto ilustración Shutterstock.Dónde festejar, una problemática recurrente en las parejas. Foto ilustración Shutterstock.

Finalmente, una posibilidad que Girona destacó es pensar a esta ocasión desde el lado del acompañamiento: “Quizás mi deseo no es pasar Fin de Año con mi familia política, pero sí puedo desear acompañar a mi pareja, como ella otra vez lo hará conmigo”.

No existe un jurado que pueda evaluar qué está bien y qué está mal a la hora de tomar estas decisiones. Mientras tanto, vale tomar como punto clave el no postergar el propio deseo en pos de las demandas de los demás.

Radio Pinamar FM 100.7