Corría el año 2019. Miranda! estaba trabajando en el sucesor de Fuerte, su disco de 2017. Ale Sergi y Juliana Gattas tenían varios temas, pero todavía no estaban del todo convencidos. Decidieron grabar algunos más antes de darle forma final al álbum. Y entonces se enteraron, a través de sus fans, de que algunas de esas canciones se habían filtrado y estaban dando vueltas por la red. La solución que le encontraron al asunto fue terminar de masterizar ese material y editarlo formalmente como EP con el sugestivo título de Precoz. La anécdota describe una particularidad de este dúo: capitalizar absolutamente todo lo que pasa a su alrededor. Ejercer la ley de acción y reacción, devolver el impulso con la misma fuerza. Y seguir. Así fue que continuaron con sus planes aunque ligeramente cambiados. El disco nuevo no contendría ninguna de esas canciones y saldría el año siguiente. Con el lanzamiento vendría la gira de presentación y todo seguiría su curso a pesar de ese desvío. Y entonces llegó la covid.

“Honestamente, yo no quiero hablar más de la pandemia o la cuarentena. Son términos que ya se me hacen vintage. Me parece que de alguna manera estamos avanzando, haciendo cosas, acostumbrándonos a lo que nos toca. Como hemos hecho siempre. Tenemos canciones nuevas, un show próximo, la verdad es que logramos de alguna manera reactivar el mecanismo para poder seguir comunicándonos con la gente y mostrar nuestra música. Ya fue pandemia y cuarentena como temas. Ya está. Si no, no terminamos más”, responde Ale Sergi desde su recuadrito en el Zoom, algo fastidiado del monotema al que parecería reducirse cualquier conversación desde hace cinco meses. Y tiene razón. Porque el dúo no se mantuvo inactivo en este tiempo: en mayo presentó el video de “Casi feliz”, tema para la serie protagonizada por Sebastián Wainraich. El 26 de agosto lanzó “Luna de papel”, nuevo single del disco por venir, con su respectivo videoclip: un homenaje a los ’80, su glamour y su decadencia. Y ahora se prepara para su primer recital en vivo, que se transmitirá por streaming el viernes 4 de septiembre a las 22.30.

“El show es la única arista que no hemos podido explorar en este tiempo, porque fuimos tratando de descubrir qué cosas de las que hacíamos antes podíamos hacer ahora a distancia. Muy de a poquito pudimos ir haciendo todo. Ale me enseñó a grabarme con la computadora, cosa que yo en veinte años no había hecho jamás. Pudimos grabar canciones, presentarnos en festivales. Pudimos hacer dos videoclips”, continúa Juliana Gattas, desde la otra mitad de la pantalla, a propósito de cómo atravesaron estos meses de suspenso y la manera que encontraron para mantener el ritmo de la vida musical.

Pero claro: el vivo es el vivo y los cuerpos son los cuerpos. Y el dúo se prepara para romper la barrera de pixeles que los separa y reencontrarse en un escenario después de mucho tiempo: “Con todos estos preparativos para este show, me di cuenta de que lo que me falta es lo físico. Porque por más que estemos tratando de hacerlo todo para la cámara, hay algo que nos va a pasar a nosotros físicamente que va a ser, cuanto menos, raro de recuperar. En los veinte años de carrera que tenemos nunca estuve todo este tiempo sin tocar. Me hace mucha ilusión solamente la perspectiva de poder volver a bailar con Alejandro en un escenario. Y entonces tener tener tildadas todas las cosas. Es como decir ‘ey, podemos hacer todo’. Igual pero diferente. Nos falta volar en un avioncito chiquitito”. “Eso cuando venga la inundación -responde Sergi entre risas-. Entonces habrá que hacer shows aéreos”.

-En una entrevista, Juliana dijo una frase sobre de los inicios de Miranda! en 2001: “De tiempos difíciles está hecho el arte”. ¿Qué lugar ocupó para ustedes el arte durante estos meses?

Juliana Gattas: –Nuestro arte se vio muy beneficiado por tiempos duros porque el gen de Miranda! fue la discoteca y las ganas de bailar. En 2001 no había eso y empezaron las fiestas en casas, y nosotros justo por cosas de la vida dimos con hacer una música muy bailable, estridente, provocadora, maquillaje y esas cosas… y eso te quita de toda pálida. Lo mismo pienso del humor. Hay un sentido del humor ácido que siempre tácitamente manejamos, que también te aleja de hundirte en una depresión profunda. Podés seguir sintiendo molestias, pero bailar la tristeza en la discoteca nos resultó muy bien. En 2001 fue como ir al psicólogo. Ahora tendríamos que meterle algo de ciencia y medicina. Se nos va de las manos (risas).

Ale Sergi: -En mi caso, la música fue mi salvación. Pero siempre fue así, no especialmente ahora. Me aferro a eso desde que tengo memoria. Lo que valoro del arte es el poder crear mi propio mundo, mi propio universo en un lugarcito mío. No te digo escaparme de la realidad, pero al menos tener una burbujita para recargar energías y poder volver más fortalecido al mundo.

-Una particularidad de la propuesta de Miranda! que ustedes habitualmente reconocen como estilo de la banda es la de ostentar un estado de inmadurez, como de adolescencia perpetua. ¿Cómo lo mantienen después de tanto tiempo?

A.S.: -En lo personal, me siento no del todo maduro en algunas cosas. Y no sabría muy bien cómo hacer para cambiar o ser de otra manera. A mí me gusta conservar la inocencia y la ingenuidad. Sigo creyendo que la música puede cambiar el mundo, por más que suene completamente utópico y ridículo. Pienso que una canción, del mismo modo en que me cambia la vida y el estado de ánimo, se la puede cambiar a mucha gente. Sigo manteniendo esa utopía. Puede sonar ingenua, infantil, adolescente, pero si es así, prefiero ser ingenuo, infantil y adolescente y no un realista aburrido.

J.G.: -A mí no me gusta ni me representa la palabra adolescente desde que lo fui. Y tampoco me representa la madurez. Es como que nunca conseguí definirme tanto con palabras como sí me definen la música y la estética de lo que elijo hacer. Soy muy fanática de la expresión artística en sí. Desde muy chica, siempre me identifiqué con la cosa más lúdica del arte. Hay un mood de hacer cosas medio jugando que no abandoné nunca en mi vida. Y si eso es ser inmaduro, sí, me quedé ahí re tildada. A mí me cuesta mucho organizarme para hacer un disco, por ejemplo. Eso lo tiene Ale. Yo estoy siempre colgada en todas las cosas. Ale quedó en la adolescencia, con la idea de cambiar el mundo, y yo quedé en el jardín de infantes: que me alcancen el dibujito, el crayón, la masa…

-Eso también está presente en Miranda!: la fantasía, la ficción y el juego. Todos conceptos que están muy relacionados con la niñez.

J.G.: -No es una fórmula, pero es algo que funcionó siempre, desde la primera vez que nos subimos al escenario de un bar en Palermo, en una discoteca o en Cemento. Funciona el hecho de fantasear en el escenario con Ale y genuinamente jugar. Eso se contagia mucho a la gente. Es como cuando hacés no el ridículo, pero un gesto de más al principio y rompés el hielo: después el público se quita el prejuicio acerca de qué papel tiene que hacer en un show y todos bailan como quieren. Eso de a poquito fue siendo bastante el eje nuestro, lo fuimos puliendo, pero siempre fue hacer una de más para que todo el mundo relaje.

-El amor es EL tema central de las canciones de Miranda!. En estos veinte años se fue problematizando y reconfigurando mucho la idea de amor en la sociedad. Si las ideas sobre las relaciones y los vínculos cambian, ¿cambian las canciones?

A.S.: -(Tarda en responder) La verdad es que pienso que nosotros siempre escribimos la misma canción, desde el primer disco. Es como un gran diario; a veces más, a veces menos íntimo. Siento que en lo que tiene que ver con la lírica hemos ido construyendo una única canción enorme. Aunque con el tiempo hayan aparecido canciones que plantean cosas diferentes.

-De las de este último año, “Un tiempo”, por ejemplo, se aleja de un precepto fundamental del amor romántico (la fidelidad como elemento irrevocable e irrenunciable del amor). Y en “Luna de papel” también hablan de un tipo de amor que contempla imperfecciones.

A.S.: -Justamente, esas dos canciones están enfocadas desde otro lado. La verdad es que debe ser el tiempo que ha pasado, y que nosotros estamos también sintiendo y pensando otras cosas distintas. No te diría que le quitamos el romanticismo, pero sí hay una suerte de negociación, o de ponerse de acuerdo sin llegar al griterío y la desesperación de la telenovela. Me fuiste infiel, ¿qué hago? ¿Me enojo, lloro, pataleo y escribo canciones, o nos ponemos a hablar y vemos qué pasa? Las relaciones de pareja tal como las conocemos están viviendo una transición enorme. Es otra de mis utopías: que en un tiempo deje de existir ese mandato social de que la única forma de relacionarse con otra persona sea para toda la vida.

J.G.: -¡Pero eso ya está cambiando, eh! En mi ámbito esa mirada ya casi no existe. Yo tuve una hija y tengo la vida menos parecida a otras madres, otras familias que vi en mi vida. Nunca me sentí parte de ese tipo de ideal y a la vez me reconforta haber perdido tanto ejemplo de modelo de familia standard a mi alrededor. Sé que sigue existiendo, claro. Pero en mi núcleo de gente querida sí veo el cambio. Cada vez veo más alejadas esas muestras de familia tradicional o del mundo como tenía que ser.

-En los últimos años también se empezaron a observar desde una mirada crítica actual muchas producciones del pasado. Y, a partir de ese ejercicio, hay bandas que decidieron dejar canciones fuera de sus repertorios. ¿Hay algo sobre lo que cantaron que no cantarían hoy?

A.S.: -Sí. Hay canciones que nosotros hemos decidido dejar de tocar. Básicamente porque pasó muchísimo tiempo y todo depende del contexto. Por ejemplo “El profe”: la grabamos en un contexto específico, sabemos de dónde salió. Y en ese momento, toda la gente que nos venía a ver entendía de qué íbamos nosotros y se tomó bien el mensaje. Ahora el tiempo cambió. Pasaron veinte años desde que empezamos a tocar, se sumó gente nueva. Y yo me puse en la cabeza de algunos de los chicos más jovencitos que vienen a vernos ahora y el contexto es otro. Y si escuchan eso, el mensaje no va a llegar igual. Entonces, nos pareció que era mejor no tocarla más. Porque, ¿para qué? Es decir: no se va a entender lo que nosotros en el momento queríamos transmitir, que era básicamente una cosa de juego. Ahora ya no se ve así. Y me parece bien, ¿eh? Cambió el mundo. No siento que nosotros hayamos hecho ningún daño ni nada. Simplemente, si la tocamos ahora puede haber gente que la malinterprete y hasta gente que se puede llegar a sentir mal.

J.G.: -Nuestras canciones hablan todas de amor porque no hay que explicarlo, porque todo el mundo se enamora. Porque es un lenguaje universal. En el caso puntual de “El profe”, cuando la hicimos, venían a vernos nuestros amigos y una extensión de nuestros amigos, que entendían sin que tuviéramos que decir nada más. Para mí no vale la pena tener que frenar un show que viene con una fantasía de juego para dar explicaciones. Ese fue nuestro límite. Después, si está bien pretender volver en el tiempo y borrar Lo que el viento se llevó ya es un tema enorme y ya no entiendo a ese nivel cuál es el límite. Es todo medio Volver al futuro. Pero en nuestro caso, si se presta a confusión y a que alguien se sienta mal, vamos a elegir no hacerlo. Al menos por un tiempo. ¡Grabada está!


Tutoriales

Compartir la información

“Me gusta pensar que el arte y los artistas tenemos una función de un tipo social. Y si hay una información que podemos compartir, me parece sano hacerlo”. Hace un tiempo, Ale Sergi decidió correr el velo de magia y fantasía que rodea a Miranda! y comenzó a producir una serie de tutoriales en los que explica y enseña práctica, rítmica y detalladamente cómo grabar canciones. Desde consejos sobre qué micrófonos usar para cada situación particular hasta el complejo rompecabezas de copiado y pegado en la grabación de voces. ¿Por qué dejar así al desnudo la cocina de una banda que tiene un vínculo tan fuerte con el artificio y la irrealidad?

Sergi cuenta que él aprendió a usar sus máquinas leyendo manuales y viendo tutoriales que en general eran en inglés, por eso le pareció que estaba bueno hacer los propios en castellano y subirlos a youtube para quien pueda necesitarlos: “Compartir información es clave en este y en todo momento. La información y la educación son las cosas más valiosas que podemos tener. El saber es libertad. Cuantas más cosas sabés, sos más libre de tomar decisiones. En nuestro caso, somos libres de grabar lo que queramos cuando queramos porque lo sabemos hacer. Así como tengo la utopía de que una canción puede cambiar el mundo, también tengo la utopía de que si tengo conocimiento y a mí me sirvió, a alguien más le va a servir”.

“Puede ser que se vea un detrás de escena, pero también debe haber muchos descubriendo que sabemos hacerlo -continúa el cantante-. Porque el artista pop tiene muchas veces que luchar con ese prejuicio que supone que lo único que sabemos hacer es cantar y bailar y que nos dicen qué cantar, qué ponernos, nos prenden el rec… y la verdad es que no: nosotros somos autogestión total. Tenemos diseñadores, pero si no Juliana podría coser nuestro vestuario. Al comienzo, íbamos a ferias americanas y ella elegía la ropa. Y la música es lo mismo. Tenemos productores e ingenieros, pero yo podría producir y grabar. Entre los dos somos todo do it yourself. A mí me gusta eso. Es medio punk rock: poder hacer las cosas uno solo no es una cuestión de ego. Es una cuestión de poder avanzar”.


Los 20 años

Balance no, festejo sí

Consultados por los veinte años que complen como banda el año que viene, Gattas y Sergi vuelven a convertir la entrevista en un paso de comedia. La pregunta es si hicieron algún balance de cara al aniversario y la respuesta… bueno, la respuesta no escapa a la coyuntura: “¡Vamos a hacer un zoom!”, arroja Juliana y Ale completa: “Sí, un zoom y un streaming”. Lo cierto es que la banda ya lleva casi dos décadas trajinando escenarios. De bares en Palermo a Cemento. De Cemento a la televisión. De la televisión al Luna Park, Niceto o el Gran Rex. Veinte años no es nada. Salvo que se cuenten en kilómetros recorridos. “No, balance no hacemos -insiste Sergi-. Sí estamos pensando cómo los vamos a celebrar. Pero el balance está a la vista. Lo vemos cuando sacamos música y hay gente interesada, cuando hacemos promoción y todavía hay medios interesados en hablar con nosotros. El balance es ese: seguimos despertando interés. A veces más, a veces menos, pero lo importante es que se mantiene. Y con ese interés que se mantiene a nosotros nos alcanza. La verdad es que hacemos todo a nuestro gusto, la música, los videos: es el sueño de nuestras vidas, poder compartir lo que hacemos de corazón y tener la fortuna de que eso se haya vuelto nuestro trabajo. Felices”.


El nuevo disco

Sin fecha de edición

Después de la filtración de los temas que finalmente se convirtieron en Precoz, Miranda! siguió trabajando en el material que conformará su próximo disco. Los simples que lanzaron -“Me gustas tanto”, “Un tiempo”, “Casi feliz” y el flamante “Luna de papel”- serán todos de la partida de la placa que, de todos modos, todavía no tiene fecha de edición: “Demoramos el lanzamiento porque no sabemos cuándo podremos salir a presentarlo -explica Sergi-. Nosotros trabajamos así habitualmente, tenemos ese mecanismo: llevar los discos nosotros a todos lados. Como no sabemos cuándo será posible, nos pareció que podíamos ir sacando canciones para mantener la comunicación y el vínculo con el público. Nunca adelantamos tantos temas antes. No me parece un problema, igual. Tal vez, a muchas canciones se les haga más justicia si se las escucha solas que en el combo”.