Una investigación aborda la relación entre realizar esta práctica durante un breve lapso de tiempo y la agilidad mental.

Millones de personas en todo el mundo buscan la claridad mental a través de la meditación, la mayoría de ellas inspiradas por las prácticas milenarias del budismo. Y la cantidad de preocupaciones que se incrementaron en pandemia la convirtieron para muchos en un recurso contra el estrés.

De hecho, quienes meditan, afirman que les ayuda a calmar la mente, a volver a centrar sus pensamientos y a cortar el “ruido” para mostrar lo que realmente importa.

Sin embargo, mostrar científicamente los efectos de la meditación en el cerebro humano es complicado.

Por eso, un nuevo estudio de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas Thomas J. Watson de la Universidad de Binghamton, adquiere especial relevancia, al demostrar cómo la práctica de la meditación durante solo un par de meses tuvo la capacidad de cambiar los patrones cerebrales de 10 estudiantes en el Programa de Becarios de la Universidad.

En concreto, el estudio postula que solo ocho semanas de meditación fueron suficientes para hacer que su cerebro sea más rápido.

Las líneas de investigación pueden, en un futuro, estudiar si la meditación puede llegar a tener algún efecto en cuadros de autismo y Alzheimer.

La investigación

La semilla de la investigación provino de una charla informal entre la profesora asistente Weiying Dai y el profesor George Weinschenk, ambos del Departamento de Ciencias de la Computación.

En una conversación sobre sus intereses, se preguntaron la relación entre la meditación y sus potenciales efectos en el cerebro. Weinschenk es un practicante y estudioso de meditación desde hace mucho tiempo. Por su parte, Dai había estudiado el mapeo cerebral y procesamiento de imágenes biomédicas, y siguió a pacientes con Alzheimer mediante escáneres de resonancia magnética.

Comprobar científicamente los beneficios de la meditación en el cerebro no es tarea fácil. Foto Shutterstock.

Comprobar científicamente los beneficios de la meditación en el cerebro no es tarea fácil. Foto Shutterstock.

La pregunta concreta radicaba en averiguar si dedicando una pequeña porción de tiempo podría hacer alguna diferencia, y se propusieron cuantificarlo mediante tecnología moderna.

En 2017, realizaron una resonancia magnética de los cerebros de los participantes del estudio, estudiantes de la Universidad de Cornell. Weinschenk les enseñó a meditar, y les indicó que practicaran cinco veces a la semana durante 10 o 15 minutos. También, les solicitó que llevaran un registro diario de su práctica.

El programa de estudios también incluyó otras lecciones sobre las transmisiones culturales de la meditación y sus aplicaciones para el bienestar.

“Para garantizar informes objetivos, relacionarían sus experiencias directamente con Weiying sobre la frecuencia con la que practicaban”, explicaron.

Los efectos sobre el cerebro

Los resultados, publicados recientemente en la revista Scientific Reports , muestran que el entrenamiento en meditación condujo a un cambio más rápido entre los dos estados generales de conciencia del cerebro.

La red de atención dorsal del cerebro se dedica a tareas que exigen atención. Foto Shutterstock.

La red de atención dorsal del cerebro se dedica a tareas que exigen atención. Foto Shutterstock.

Una se denomina red de modo predeterminado, y está activa cuando el cerebro está en reposo despierto y no se concentra en el mundo exterior, como cuando sueña despierto y vaga la mente. El otro es la red de atención dorsal, que se dedica a tareas que exigen atención.

Los hallazgos del estudio demuestran que la meditación puede mejorar la conexión cerebral entre estas dos redes cerebrales. Esto muestra el efecto de la meditación en el cambio rápido entre la mente divagando y enfocando su atención.

“Los tibetanos tienen un término para la facilidad de cambiar de estado; lo llaman flexibilidad mental, una habilidad que le permite dar forma y moldear su mente”, dijo Weinschenk. “También consideran que el objetivo de la concentración es uno de los principios fundamentales del crecimiento personal”.

Perspectivas respecto a otras afecciones

Dai y Weinschenk todavía están analizando los datos tomados de los escáneres de resonancia magnética de 2017, por lo que aún tienen que evaluar a otros estudiantes del Programa Scholars.

Debido a que la enfermedad de Alzheimer y el autismo podrían ser causados ​​por problemas con la red de atención dorsal, Dai está haciendo planes para futuras investigaciones que podrían usar la meditación para mitigar esos problemas.

“Estoy pensando en un estudio de ancianos, porque esta población estaba formada por estudiantes jóvenes”, dijo.

“Quiero tener un grupo de ancianos saludables y luego otro grupo con enfermedad de Alzheimer temprana o deterioro cognitivo leve. Quiero ver si los cambios en el cerebro provocados por la meditación pueden mejorar el rendimiento cognitivo“, planteó.

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