jueves, octubre 17, 2019
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Mano a mano con la pediatra del momento Sabrina Critzmann: “La crianza respetuosa no es un bebé pegoteado las 24 horas”

Pediatra y puericultora, dice que su éxito en redes sociales se dio “sin querer” cuando quedó embarazada de su hijo menor. Lactancia, alimentación, vacunas y otros mitos desterrados, en una charla con Entremujeres Clarín.

“La crianza respetuosa no es un mandato, no es un bebé pegoteado las 24 horas, no es realzar el sacrificio y la abnegación, sino escuchar nuestras propias necesidades, validar nuestro deseo y reconocer en nuestro hijo otra persona a respetar. Crianza respetuosa también es situarnos en nuestro rol de adultos falibles. En que nunca, jamás, seremos perfectos. Y que eso es bueno, porque es el mejor ejemplo para nuestros hijos”. Este cambio de paradigma es el que aborda de manera amorosa y con rigor científico Sabrina Critzmann, médica pediatra, puericultora y consultora de porteo ergonómico.

Sabrina es un fenómeno en redes sociales, donde capturó a un público ávido de información, que ya no se identifica con el modelo médico hegemónico. En ese marco publicó Hoy no es siempre. Guía pediátrica para una crianza respetuosa (Planeta), una obra que interpela a madres, padres y especialistas, pero sin juzgar ni apuntar con el dedo. En esas páginas se refiere al parto, la lactancia, los mitos, los medicamentos, el sueño, los pañales, la alimentación, los “berrinches”, las vacunas y más.

– ¿A qué creés que se debe el éxito de distintos pediatras en redes sociales?

– A la necesidad de información fundamentada y sin conflictos de interés que merecen las familias. La idea del médico hegemónico que dice lo que hay que hacer lentamente se va diluyendo, y está bueno abrir el espacio a dudas, preguntas y acercar la medicina a las familias para que puedan decidir.

Hay numerosos pediatras y médicos históricos en la televisión: la mayoría promociona leche de fórmula violando abiertamente el Código de Sucedáneos de la Lactancia Materna, o celebrando la Cajita Feliz… Y eso no está bueno para nada.

"La crianza siempre es un desafío que nos interpela como personas. Nadie tiene la razón en cuestiones de crianza", asegura Sabrina Critzmann. Foto: Alejandro Guyot.

“La crianza siempre es un desafío que nos interpela como personas. Nadie tiene la razón en cuestiones de crianza”, asegura Sabrina Critzmann. Foto: Alejandro Guyot.

– ¿Qué te impulsó a vos a lanzarte desde estas plataformas para difundir información?

– ¡Fue sin querer! Iba a hacer una subespecialidad, pero quedé embarazada de mi hijo menor y decidí tomar otro rumbo. Abrí una cuenta de Facebook y empecé por ahí, no sabía usar Instagram. Mi intención era comunicar, mantenerme actualizada y escribir sobre cosas que me interpelaban como madre. Nunca pensé que iban a crecer tanto, no las creé para sumar seguidores. De a poco se fueron nutriendo con las dudas de las familias en las redes… y aquí estamos.

"Así como nunca golpearíamos a nuestro compañero de trabajo cuando se equivoca, ¿por qué golpeamos a un niño? ¿Por qué le decimos que es un inútil cuando se le cae algo? ¿Por qué los dejamos llorar de noche para que aprenda? ¿Dejaríamos a nuestra pareja llorar de noche? Nadie merece irse a dormir llorando", dice Sabrina Critzmann.

“Así como nunca golpearíamos a nuestro compañero de trabajo cuando se equivoca, ¿por qué golpeamos a un niño? ¿Por qué le decimos que es un inútil cuando se le cae algo? ¿Por qué los dejamos llorar de noche para que aprenda? ¿Dejaríamos a nuestra pareja llorar de noche? Nadie merece irse a dormir llorando”, dice Sabrina Critzmann.

– ¿Querer ejercer una crianza respetuosa supone una presión extra para madres y padres?

– La crianza siempre es un desafío que nos interpela como personas. Nadie tiene la razón en cuestiones de crianza, ni puede dar tips impecables que le sirvan a todo el mundo. La crianza respetuosa no se trata de hacer cosas, no se trata de portear, colechar o dar la teta. Se trata de pensar al niño o niña como una persona. Persona que también merece respeto, mientras la acompañamos en la construcción de su vida, con sus momentos de felicidad y de tristeza, con límites a desarrollar, con descubrimientos día a día. Persona que, con sus complejidades, también nos interpela y nos agota, muchas veces, porque nadie nace sabiendo cómo criar y va aprendiendo por el camino. Entender nuestros límites, nuestros propios berrinches, entendernos como adultos falibles y no “todopoderosos”, saber que ponernos a llorar al lado de nuestros hijos no está mal, es parte de la crianza respetuosa.

Es también salir de los círculos de violencia tan instalados. Así como nunca golpearíamos a nuestro compañero de trabajo cuando se equivoca, ¿por qué golpeamos a un niño? ¿Por qué le decimos que es un inútil cuando se le cae algo? ¿Por qué los dejamos llorar de noche para que aprenda? ¿Dejaríamos a nuestra pareja llorar de noche? Nadie merece irse a dormir llorando.

Es un cambio de paradigma complejo porque nos interpela nuestra propia crianza y nos hace descubrir violencias que no sabíamos que lo eran (y probablemente nuestros padres y abuelos tampoco lo supieran). Pero verlas, de a poco, ayuda a cambiar la mirada. Y saber que no hay buenas o malas decisiones ni buenos o malos mapadres, siempre que sea desde el amor y del respeto.

– ¿Considerás que aún hay desinformación respecto a la lactancia materna?

– La lactancia materna es enseñada en casi todas las carreras de salud como algo importante, sin profundizar mucho. Eso, sumado a las enormes campañas de publicidad de las multinacionales para vender leche de fórmula, el marketing en el consultorio médico y los profundos mitos que ya llevan casi tres generaciones, generan una enorme desinformación. Pocas personas conocen el papel de las puericultoras, profesión aun sin regulación estatal, o de las obstétricas especialistas en lactancia que pueden acompañarte en las no pocas situaciones que conlleva ese momento de la vida (primeros días, grietas en los pezones, bajada de leche, prendida, brotes de crecimiento, vuelta al trabajo, banco de leche, destete, y muchas más). Entonces, la difusión de información científica es fundamental. ¿Sabían que la leche tiene bacterias que van a formar la microbiota intestinal del niño? ¿Y que esa microbiota va a ser crucial para el desarrollo de su cerebro, su cognición, su capacidad de atención? ¿Y que en caso de una gastroenteritis -una infección intestinal- la leche materna va a ayudar a recuperarse al intestino? ¿Que el amamantar hace que la madre tenga menor riesgo de cáncer de mama? ¿Que la introducción temprana de fórmula sin estricto criterio médico puede propiciar el desarrollo de alergia a la proteína de leche de vaca?

No se trata de condenar a la leche de fórmula: cuando es necesaria porque no se desea la lactancia (decisión que como profesionales debemos respetar absolutamente y limitarnos a informar y acompañar) o hay una condición médica que la requiere, bienvenida sea. Pero hay tanta fórmula indicada porque sí… Hace poco me enteré de un caso que a una bebé recién nacida quisieron darle fórmula porque “veían muy cansada a la mamá”, negándose su madre rotundamente y teniendo que ir en contra del personal del hospital (cosa que la agotó más que si la hubieran dejado tranquila con su bebé y sus tetas). Después tenemos otros mitos como el “se cansa más tomando la teta que la mamadera” o “tu leche no lo llena”. De todo tiene la culpa la lactancia: de que el bebé no sube de peso o que sube demasiado, de que hable mucho o que no hable… Y así.

“Hoy no es siempre. Guía pediátrica para una crianza respetuosa” (Planeta)

“Hoy no es siempre. Guía pediátrica para una crianza respetuosa” (Planeta)

– ¿Cuándo es el momento correcto para el destete?

– El destete es una decisión absolutamente personal de la díada mamá/bebé. Existe un documento hermoso de la Asociación Española de Pediatría acerca de la lactancia prolongada donde revisa las actualizaciones de la Organización Mundial de la Salud y otros documentos. Se sugiere la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, y luego hasta los dos años, pudiendo mantenerla todo el tiempo que madre e hijo deseen. Esto no es un mandato, tiene que ver con el deseo. No importa la edad, importa el deseo: nosotros sólo acompañamos.

– ¿Cómo se logra una alimentación variada en los niños?

– Para empezar, con el ejemplo. Muchos mapadres desean que sus hijos coman sano, pero su alimentación (la de los padres) es selectiva y poco variada. Tiene que ver con los tiempos locos de trabajo en los que vivimos, no hay duda, y en cómo fue nuestra propia alimentación en nuestra infancia. Por eso la llegada de un bebé es un momento para repensar los propios hábitos y, sobre todo, ver qué tenemos en casa. Si en nuestra casa hay galletitas, el niño o niña naturalmente las preferirá: la galletita está diseñada para ser comida y querer más. Si en casa no las hay y ofrecemos otras cosas, cuando los chicos tengan hambre las comerán. Y remarco esto del hambre: nos cuesta mucho respetar el hambre y la saciedad de los niños. Cuando empiezan la alimentación complementaria es natural que coman poco para lo que aspiramos nosotros. Entonces muchas veces insistimos en que coma más, o nos cerramos en “no le gusta”, cuando es necesario que un niño se exponga al menos 20 veces a un alimento para decir que “no le gustó”. Las papilas gustativas están en constante maduración: ofrecer alimentos variados, aunque sólo juegue con ellos (actividad súper importante para el desarrollo de la autonomía y la motricidad) es el primer paso para una alimentación completa.

– ¿Cuáles creés que son los mitos sobre la salud infantil más importantes de desterrar?

– “Por tomar teta”. No aumenta de peso, no habla, es muy “apegado”, engorda mucho, tiene gases, no duerme, no camina… y todas las variables que quieran ponerle. Siempre que haya una teta en el paisaje, la culpa será de ella. Cuando uno se pone a estudiar un poco más y tiene más información, la mirada cambia mucho.

“No come pero toma la leche” (de vaca). Al contrario de lo anterior, la leche de vaca es tomada como un alimento que todo lo cubre y todo lo nutre. Y si bien puede ser un buen alimento, no debería ser la base de la alimentación después del año de edad. Necesitamos variedad de alimentos para cubrir todos los nutrientes que necesitamos.

“Las enfermedades virales son nada”. Los niños suelen tener en su primera infancia de 8 a 12 infecciones de la vía aérea superior por año. Mocos, en fin. El 75% de ellas, causadas por virus. Entonces, cuando se consulta al pediatra, le explicamos a la familia que la causa es viral y que el tratamiento básicamente es aguardar que el virus haga su ciclo y mantener el confort del niño. Pero no es que no tiene nada sólo porque no se trata con antibióticos: es un niño enfermo que tiene que descansar, podemos bajar su fiebre, alimentarlo de a poquito, evitar que sienta dolor. Los virus son molestos, hay que imaginarse cómo se siente uno ante una enfermedad banal y pensar en cómo se siente un niño, que encima no entiende lo que le pasa.

– ¿Cómo le explicarías a un “antivacunas” la importancia de la vacunación?

– Mucha gente no es “antivacunas”, sino que tiene dudas. Dudas que es absolutamente válido tener y querer despejar. Por eso a veces está bueno dedicar una consulta entera con el pediatra, por fuera de los controles habituales, para hablar íntegramente de vacunas. Los mitos más fuertes alrededor de la vacunación surgieron con un trabajo fraudulento de un médico llamado Wakefield, quien quería dar de baja una vacuna de un laboratorio para que se impusiera la del laboratorio donde trabajaba él. Terrible por donde lo miremos.

Creo que el ejemplo más claro de la importancia de la vacunación es lo que sucedió hace alrededor de 50 años, con la epidemia de poliomielitis en Argentina. Muchos niños murieron y otros tuvieron graves secuelas para el resto de su vida. Con la introducción de la vacuna Sabin, hoy no vemos más casos… y de ahí la falta de memoria, lamentablemente. Cuando la población esta inmunizada las enfermedades circulan menos, y así podemos proteger a quienes no se pueden vacunar o tienen un sistema inmune muy vulnerable: bebés muy pequeños, pacientes trasplantados, pacientes en tratamiento con quimioterapia.

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