sábado, diciembre 14, 2019
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Llegan los hijos, cambian las relaciones: cómo influye un bebé en la pareja

El nacimiento de un niño y su adaptación a la familia modifican radicalmente las costumbres de la pareja. Descubrí cómo manejar la sexualidad en esta etapa de la vida

Tener un hijo es “el” momento cumbre de la vida de cualquier ser humano. No hay nada más movilizador, definitivo y crucial para una pareja que convertirse en padres. Y si bien esta situación no se genera de un día para el otro, ya desde el inicio del embarazo aparecen un conjunto de emociones y sensaciones que no sabemos bien cómo manejar, y que sólo se acomodan con el tiempo.

Nuestra vida sexual, como es de prever, no queda exenta de estos cambios profundos que, si bien se producirán paulatinamente, implican salir a la búsqueda de nuevas formas de encuentro, para no perder uno de los momentos más íntimos y sagrados que tiene el amor: la unión con el otro, la intimidad de la pareja.

Tiempos de cambio

Durante el primer mes, luego del parto, hay una fase de recuperación física y emocional que debe atravesar la mujer. Un lapso lógico de tiempo que el cuerpo necesita para restablecerse del gran esfuerzo que conlleva haberse convertido en madre. Las prioridades de la pareja ahora serán otras, y todo girará en torno a ese nuevo miembro de la familia: nuestro hijo. “Uno está agotado, el día no alcanza para hacer las nuevas tareas: amamantar, cambiar pañales, el baño del bebé, los controles médicos, la comida, ordenar la casa, arreglarse.

“Hay mucho cansancio, y también felicidad; la vida cambió, y hay que adaptarse a esta nueva situación”, explica la licenciada Ofelia Salgueiro, miembro del equipo profesional del Instituto de Psicología Argentino. “Cada pareja sobrelleva este período como puede, la vida sexual se encuentra afectada, y es oportuno tomarse el tiempo necesario sin exigencias y con calma”, agrega.

Al cansancio y al estrés posparto hay que sumarles los movimientos psíquicos que conlleva el tener un hijo: puede ocurrir que el hombre comience a ver a su mujer, que antes era su compañera de juegos sexuales, como la madre de su hijo, sensible, frágil, y, si a lo mejor pudiera haber intercambio de caricias, el hombre no se atreve, por ejemplo, a tocarle el pecho por considerarlo ‘la fábrica’ de alimento de su bebé.

Durante el primer mes, luego del parto, hay una fase de recuperación física y emocional que debe atravesar la mujer

Durante el primer mes, luego del parto, hay una fase de recuperación física y emocional que debe atravesar la mujer

Para muchos psicoanalistas, significa la transformación de la mujer deseable en la madre intocable; y en ocasiones, ella misma afirma que ahora se debe a su hijo. Paralelamente, durante el puerperio, la madre puede verse poco atractiva, sentir que el marido no la desea, y aparece el miedo a ser engañada o abandonada: se encuentra tironeada por las demandas de su hijo y las necesidades de su esposo.

En consecuencia, todos estos factores hacen que la intimidad se deteriore, tanto por parte del hombre como desde la mujer. Lo mejor, en estos casos, es el diálogo para despejar dudas, la comprensión y la paciencia. Es una etapa de cambios, ni mejores ni peores; se trata de otra manera de enfocar nuestra sexualidad.

Primeros años

A veces se cree que la llegada de un hijo es un torbellino que pasa y que todo vuelve a su cauce con el tiempo. La realidad indica que el cambio en la pareja es para siempre. Ya no son dos, y no pueden pensar en función de matrimonio, sino de familia. Esta forma de ver la realidad no significa que se anulen o se eliminen los momentos de a dos, sino que habrá que replantearlos para no tener inconvenientes: “Me sentí tan avergonzado con mi hijo, nos encontró desnudos con mi pareja, no supe qué hacer o decir”, uno de los tantos ejemplos que recuerda la doctora haber escuchado en su consulta, y que suceden cuando no se han planificado bien los cambios y las prevenciones que deberán tomarse. El consejo profesional de Salgueiro es buscar privacidad y asegurarse de que la puerta esté bien cerrada, como una prevención mínima que ayuda a que uno se relaje, se entregue y no se sienta perseguido.

Hay algunos médicos especialistas que recomiendan el colecho mientras que otros están en desacuerdo

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Renovarse y crecer

Puede ocurrir que el deseo sexual durante momentos de grandes cambios disminuya, pero no hay que desesperarse; con el tiempo, todo tiende a mejorar. La falta de interés en tener contacto sexual luego de la llegada de los hijos dependerá de cada pareja en particular, pero la comunicación permitirá que no se deteriore el vínculo. Por el contrario, la pareja se verá fortalecida, y encontrará nuevos y creativos caminos. Te invitamos a replantearte lo siguiente:

– Tené en cuenta que la base base de la familia es la comunicación de la pareja.

–  Confrontá las ideas erróneas sobre el matrimonio y los hijos.

– Comprendé que no es necesario abandonar un rol cuando aparece otro.

– Animate a soltar a los niños y dejarlos, de vez en cuando, al cuidado de alguien más.

– Evitá que tus hijos duerman con vos.

A medida que los bebés crecen, la pareja se enfrenta a nuevos desafíos. La crianza de los hijos es un camino largo por recorrer, y la vida de pareja no debe quedar relegada hasta que los chicos se vayan de la casa. El cambio que exige ser padres en sus diferentes etapas incluye no perderse como individuo, y eso implica nuestro derecho a disfrutar y a sentir placer.

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