jueves, junio 4, 2020
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Las otras historias Diego Maradona vuelve a la cancha donde hizo un gol mejor que al de Inglaterra en 1986

Este viernes el Diez vuelve al Palacio Ducó para dirigir a Gimnasia frente a Huracán. En ese estadio marcó un tanto de arco a arco, con caño incluido en la definición, en 1977. Dicen que fue el mejor de su historia de hitos y de mitos.

La escena sucede en un barrio del Sur de la Ciudad de Buenos, ahí en la frontera difusa entre Parque de los Patricios y Pompeya, territorio de Huracán. El pibe está entrando en la adolescencia. Es Quemero. Sabe que el viernes juega su Huracán​, en el Palacio Ducó. Cuando los partidos son de noche o en días de semana, el papá elige no llevarlo.

-Papá, pero el viernes viene Diego. Lo quiero ver.

Diego es Maradona. A Diego lo vio recién desde que solito se empezó a meter a YouTube. Lo adora desde entonces.

El papá lo va a llevar. Los dos son socios. Irán a la Miravé. Lo más cerca posible del banco de Maradona​.

Ya le contó una verdad que parece mito: “El mejor gol de Diego no lo viste. No lo mostraron entero en YouTube. Lo hizo en el Ducó, cuando era un pibe un poco más grande que vos y jugaba para Argentinos”.

Todavía le dura el asombro al pibe. El padre no se extendió más porque él tampoco estuvo en aquel 1977 en la cancha. También se lo contaron.

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Diego Maradona contó el final de aquella leyenda en una entrevista con TyC Sports:

-Le amagué así, le amagué para acá y caño. Un golazo.

Enfrente estaban, en ese tramo final de la jugada, dos futbolistas emblemáticos de ese tiempo: el arquero era Héctor Baley, Chocolate, campeón del mundo en 1978. La víctima del caño final era Jorge Carrascosa, admirado por Diego, capitán de la Selección de Menotti hasta que decidió autoexcluirse.

Javier Roimiser es médico, pero sobre todas las cosas hay otra pasión que lo impulsa: se llama Argentinos. Hoy es el responsable del Departamento de Historia del club. Nació en octubre del 74 y la niñez lo encontró mirando a Maradona en blanco y negro, por televisión. Mientras sus compañeritos seguían a varios superhéroes importados por TV, él elegía mirar a Diego desde el rincón que pudiera. Conoce detalles en su condición de historiador y de apasionado. “Aquel gol fue el mejor de la historia de Diego y del fútbol. Lo firmo. Sin dudas”, le dice ahora a Clarín. Sí, mejor que aquél a los ingleses en la Ciudad de México.

El equipo de Argentinos ante Huracán en el 77. De izquierda a derecha, Maradona es el penúltimo de los hincados. (Foto: Archivo Javier Roimiser - Argentinos Juniors)

El equipo de Argentinos ante Huracán en el 77. De izquierda a derecha, Maradona es el penúltimo de los hincados. (Foto: Archivo Javier Roimiser – Argentinos Juniors)

El gol fue de arco a arco. Carlos Milani -marcador central en ese Argentinos de 1977- se lo comentó alguna vez a Roimiser: “La pelota salió desde la defensa hasta el fondo del arco de Huracán… No la tocaron, fue el gol más grande de Diego… me agarraba la cabeza y no lo podía creer… Como anécdota, todo el estadio aplaudió durante tres o cuatro minutos y Nitti no daba la orden de salida del centro del campo mirando a Diego… Si el Negro Enrique se jacta de haberle dado el pase-gol a Maradona contra los ingleses, yo le di a Diego el pase-gol del más lindo que hizo. Yo hice el saque de arco y se la di al pie en la medialuna de nuestra área”.

Aquel partido terminó 3-0 para el Argentinos de Diego. El primer tanto lo convirtió El Diez, entonces también con el diez en la espalda, de cabeza. El segundo fue de Carlos Álvarez, de penal. El tercero fue y es parte de la historia del fútbol. Y de su mitología. Sucedió a los 18 minutos del segundo tiempo.

En la Mutual de Veteranos de Huracán se expresan con una rara jactancia: “El mejor Maradona pasó por acá, por el Palacio”. Magias del fútbol. Y de Diego. Este viernes volverá al territorio de la mejor de sus bellezas. Vendrá con la sigla DT en su buzo de entrenador de Gimnasia. Volverá a escuchar aplausos.

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De algún modo, ese gol de Diego fue trasladado al cine. En la película Te rompo el rating, dirigida por Hugo Sofovich y protagonizada -entre otros- por Jorge Porcel, Moria Casán y Javier Portales, se reproduce la jugada. En otro escenario, con la misma secuencia, las mismas camisetas de aquel 31 de julio de 1977.

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Ese gol fue la obra cumbre de lo que muchos señalan como otra verdad que transita las calles de La Paternal y de varios otros barrios. “El mejor Diego fue el de Argentinos”. Difícil no discutirlo considerando lo que generó en Nápoles.

Se trató de un fenómeno con particularidades únicas lo de Diego en Argentinos. Lo contó el periodista Miguel Angel Vicente, en el libro Mitos y creencias del fútbol argentino“Se había corrido la voz por aquellos tiempos. Se decía, y con razón, que Argentinos Juniors era como el mejor champán. Para pocos. Estaba casi vedado al consumo general, porque el equipo de La Paternal, a pesar de su reconocida línea de juego, tenía muy poca clientela, pocos seguidores, una convocatoria recortada con relación a los grandes equipos. Pero surgió Diego Armando Maradona y la historia se hizo popular. En cada tribuna aparecían hinchas que lo único que iban a ver era la magia del genio. Del pibe que puso su sello de entrada, el mismo día del debut frente a Talleres de Córdoba, a punto de cumplir los 16 años, cuando mostró toda su irreverencia al tirarle un caño a Juan Domingo Cabrera. Esos hinchas eran de otros equipos. Era fácil identificarlos, siempre sentados a los costados de las tribunas, desapasionados por la camiseta, encantados por el fútbol que les brindaba Diego”.

Fue un idilio que nació en 1976 y que continuó para siempre. Porque aunque en 1981 ya estaba jugando en Boca, su huella sigue intacta en los murales de los barrios en los que se crió su fútbol. Y hasta en el nombre del estadio de Argentinos. Como no podía ser de otro modo, se llama Diego Armando Maradona.

En aquella historia del crack y del club que le dio mundo hubo anécdotas que dan ganas de abrazar todos los días. Su absurda exclusión del plantel de la Selección para el Mundial de 1978 es insoslayable. Diego tenía bronca. Por estar concentrado había faltado a siete partidos del Metropolitano. Volvió el 21 de mayo contra Chacarita y metió tres goles.

De aquel partido nació una frase que caminó con aires de fama por las calles de la Ciudad: “Que a Maradona no lo desafecten más de ningún lado porque se enoja y te hace de a tres”. Otro detalle del inmenso mundo de Diego. Ese que tendrá un nuevo capítulo este viernes bajo el cielo del Palacio Ducó.

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