Los investigadores han descubierto el camino de ese dolor punzante que no soportamos.

No hay nada como la peculiar reacción de un diente dañado expuesto a algo frío:

un bocado de helado o una bebida fría y, de repente, esa sensación aguda y punzante, como una aguja que perfora un nervio.

Los investigadores saben desde hace años que este fenómeno se debe a los daños sufridos por la capa protectora del diente.

Pero ha sido difícil descubrir cómo llega el mensaje desde el exterior del diente hasta los nervios que hay en su interior.

El viernes, los biólogos informaron en la revista Science Advances que han identificado un actor inesperado en esta sensación dolorosa:

una proteína incrustada en la superficie de las células del interior de los dientes.

El descubrimiento permite vislumbrar la conexión entre el mundo exterior y el interior de un diente, y podría algún día ayudar a guiar el desarrollo de tratamientos para el dolor dental.

Foto SEBASTIEN BOZON / AFP)

Foto SEBASTIEN BOZON / AFP)

Hace más de una década, la Dra. Katharina Zimmerman, ahora profesora de la Universidad Friedrich-Alexander de Alemania, descubrió que las células que producen una proteína llamada TRPC5 eran sensibles al frío.

Cuando las cosas se enfriaban, TRPC5 se abría para formar un canal, permitiendo que los iones fluyeran a través de la membrana de la célula.

Según Zimmerman, los canales iónicos como el TRPC5 están repartidos por todo el cuerpo y están detrás de algunas sensaciones sorprendentemente familiares.

Por ejemplo, si los ojos empiezan a sentirse fríos y secos cuando hace frío, es el resultado de la activación de un canal iónico en la córnea.

Se preguntó qué otras partes del cuerpo podrían utilizar un receptor del frío como el TRPC5.

Y se le ocurrió que “el tejido más sensible del cuerpo humano pueden ser los dientes” en lo que respecta a las sensaciones de frío.

Dentro de la cáscara protectora de su esmalte, los dientes están hechos de una sustancia dura llamada dentina que está enhebrada con pequeños túneles.

En el corazón de la dentina se encuentra la pulpa blanda del diente, donde se entrelazan las células nerviosas y las células llamadas odontoblastos, que fabrican la dentina.

La teoría predominante sobre cómo los dientes perciben el frío era que los cambios de temperatura ejercen presión sobre el líquido de los túneles de la dentina, provocando de algún modo una respuesta en esos nervios ocultos.

Pero había pocos detalles sobre cómo podía ocurrir eso exactamente y qué podía estar tendiendo un puente entre ellos.

Zimmerman y sus colegas trataron de comprobar si los ratones modificados para carecer del canal TRPC5 seguían sintiendo el dolor de muelas como los ratones normales.

Les intrigó descubrir que estos ratones, cuando tenían daños en los dientes, no se comportaban como si algo fuera mal.

De hecho, tenían el mismo aspecto que si se les hubiera administrado un analgésico antiinflamatorio, dijo Zimmerman.

Su coautor, el Dr. Jochen Lennerz, patólogo del Hospital General de Massachusetts, examinó los dientes humanos en busca de signos del canal iónico y lo encontró en sus nervios y otras células.

Esto sugirió que el canal podría tener un papel en la percepción del frío de una persona.

A lo largo de muchos años, los investigadores construyeron una forma de medir con precisión las señales nerviosas que salían de la muela dañada de un ratón.

Probaron sus ideas con moléculas que podían bloquear la actividad de varios canales, incluido el TRPC5.

La imagen que ensamblaron lentamente es que el TRPC5 está activo en los odontoblastos.

Esto fue una sorpresa, ya que estas células de soporte son más conocidas por fabricar y mantener la dentina, no por ayudar a la percepción. Según Lennerz, dentro de los odontoblastos, el TRPC5 se abre cuando la señal de frío desciende por los túneles de la dentina, lo que hace que se envíe un mensaje a los nervios.

Resulta que una sustancia que impide que el TRPC5 se abra es el eugenol, el principal ingrediente del aceite de clavo, un tratamiento tradicional para el dolor de muelas.

Aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos es ambigua en cuanto a la eficacia del eugenol, si disminuye el dolor en algunas personas, puede deberse a su efecto sobre el TRPC5.

Tal vez el conocimiento de que este canal está en el corazón del dolor inducido por el frío conduzca a mejores tratamientos para el dolor dental en el futuro, mejores formas de evitar que ese mensaje se vuelva abrumador.

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