La fabulosa aventura de Taryn Pickard, su esposo Logan y el perro Max. El barco indicado, cambio de hábitos y problemas.

Una pareja decidió que era hora de patear el tablero. Renunciaron a sus trabajos, abandonaron sus estilos de vida tradicionales y decidieron vivir en un barco y recorrer el mundo. No lo hicieron solos, se sumó su perro.

Mientras se encontraban en Europa, Taryn Pickard (32) y su esposo Logan (36), oriundos de Canadá, hicieron un click al ver cómo otras personas se animaban a un cambio de vida. Y desde 2019 han estado navegando, y apenas bajan a tierra en busca de suministros una vez por mes.

La aventura de navegar en barco

“Empezamos a soñar con la vida en barco cuando estábamos en Irlanda. Nos dimos cuenta de que la gente lo hacía mucho allí. Y la idea de no limitarnos a un solo lugar realmente nos atrajo”, explica Taryn, quien trabajaba como profesora de yoga en la isla de Vancouver, Canadá.

Taryn, Logan y Max disfrutan de su viaje en el oeste de Canadá.Taryn, Logan y Max disfrutan de su viaje en el oeste de Canadá.

“Debido al clima frío no sabíamos que la gente realmente lo estaba haciendo, pero cuando miramos en YouTube descubrimos que era bastante popular”, amplía según refleja Metro.

Sin experiencia previa en el rubro navegación, se anotaron en un curso intensivo de cinco días. Y tras finalizarlo, se sumergieron de inmediato en la aventura.

A la pareja el primer bote le costó algo así como 35.000 dólares. Pero algo inexpertos, debieron venderlo cuando se dieron cuenta de que era demasiado pequeño para vivir cómodamente.

Así fue que en febrero de 2020 adquirieron una embarcación mucho más grande, de 45 pies. Tuvieron que desembolsar 85.000 dólares y pasaron un año trabajando para dejarla en óptimas condiciones para surcar las aguas.

El fabuloso paisaje del archipiélago de Broughton de fondo, y la ropa colgada en la embarcación.El fabuloso paisaje del archipiélago de Broughton de fondo, y la ropa colgada en la embarcación.

Desafortunadamente, esta embarcación no era lo suficientemente robusta para hacer frente a condiciones meteorológicas extremas. Un verdadero problema para Taryn, Logan y su perro de 10 años Max que planeaban viajar al norte y moverse a través del hielo pesado.

Encontraron la embarcación perfecta

Recién en marzo de 2021 el trío encontró por fin una nave que cumplía con casi todos los requisitos: un velero de acero de 40 pies que compraron por 100.000 dólares.

Tras acondicionarlo durante la primavera, la pareja y el perro se embarcaron en verano en un viaje a través de las islas del archipiélago de Broughton, en el Pacífico.

Estas islas de la costa de Canadá son extremadamente remotas, sin servicio telefónico y con poblaciones pequeñas, lo que significa que pasaban la mayor parte del tiempo solos, informa el periódico británico.

Pasaron dos malas experiencias hasta que encontraron la embarcación indicada para la travesía.Pasaron dos malas experiencias hasta que encontraron la embarcación indicada para la travesía.

Es cierto que el barco es más pequeño que sus viviendas en tierra firme, pero posee dos dormitorios, una cocina, un baño y una gran terraza, con mucho espacio para los tres aventureros.

Cambio de hábitos y rutina

Las actividades del día a día de la pareja incluyen la pesca (comen muchos especímenes que pescan ellos mismos), snorkel y remo, además de leer libros y ver Netflix.

“Debido a nuestro deseo de estar completamente solos, algunas veces casi nos quedamos sin comida y agua”, revela Logan, quien explica que les llevó un tiempo calcular la cantidad de comida necesaria para que dure y en este caso la planificación no es algo tan lineal.

“Tenemos un tanque de agua de 600 litros que usamos para cosas esenciales como cocinar y ducharnos a bordo, pero tratamos de minimizar nuestro uso de agua dulce”, especifican y a la vez aclaran que simplemente se lavan en el mar o atracan en los puertos deportivos locales para usar las instalaciones.

El perro Max mira desde un muelle. La pareja solo abandona el barco para abastecerse una vez al mes.El perro Max mira desde un muelle. La pareja solo abandona el barco para abastecerse una vez al mes.

Acostumbrarse a dormir en el bote debido al constante balanceo fue otro de los aspectos que no habían tomado en cuenta previamente, aunque destacan que tanto su habitación como su cama son sumamente cómodas.

Propiedades y dinero

A esta altura muchos lectores se preguntarán cómo la pareja se permitió renunciar a sus trabajos y afrontar las importantes sumas para comprar varios barcos. Y ellos se encargan de responder el interrogante: habían hecho inversiones en propiedades y luego vendieron tres casas para financiar el nuevo estilo de vida.

De este modo, Logan pudo dejar su trabajo como mecánico, mientras que Taryn puede concentrarse a tiempo completo en la fotografía. “Siempre hemos estado ahorrando para hacer algo diferente con nuestras vidas, simplemente no sabíamos qué era eso”, cuenta ella..

“En lugar de comprar cosas bonitas e irnos de vacaciones caras, acabamos de invertir en propiedades y ahora podemos vivir del dinero que ganamos con eso. Queremos vivir nuestras vidas con la menor responsabilidad posible, y hasta ahora todo marcha viento en popa”, agrega entusiasmada.

El interior del barco de 40 pies que la pareja pagó 100.000 dólares.El interior del barco de 40 pies que la pareja pagó 100.000 dólares.

Aún no aparece en los planes tener hijos, pero deben prestarle atención al querido Husky-Lab Max, que compartió cada destino con ellos.

De cara al futuro, la pareja de enamorados cuenta que tiene previsto navegar a través del paso del noroeste a Europa. Por ahora, se muestran felices explorando la línea costera canadiense. “La vida en el mar se siente completamente natural y por el momento ninguno de nosotros quiere volver a la vida tradicional. Estamos viviendo un sueño y no pensamos naufragar”, cierra con una sonrisa Logan.

Radio Pinamar FM 100.7