Protagonistas de ese fenómeno del cine llamado “Tango feroz”, fueron pareja en la vida y tapa de casi todas las revistas de los ’90. Ahora se reencontraron en la serie “El mundo de Mateo” (Flow).

Aquellos jovencísimos Cecilia Dopazo y Fernán Mirás que saltaron a la fama con su protagónico en Tango feroz, hace casi tres décadas, volvieron a cruzarse en una ficción, ahora como madre y padre de dos adolescentes, en la serie El mundo de Mateo, disponible en Flow.

Entre una historia y la otra, pasaron treinta años y los actores recuerdan la experiencia que los unió entonces en el cine y en la vida real, y la participación en esta ficción actual, que acaba de estrenar su segunda temporada y, en la que comparten la angustia por una tragedia que afecta a sus hijos.

El mundo de Mateo es una miniserie policial coproducida por Kuarzo, Idealismo Contenidos y Flow, y dirigida por Mariano Hueter, que plantea la desaparición y muerte de un adolescente, y todas las acusaciones recaen sobre uno de sus compañeros de colegio.

Pero la trama va descubriendo aspectos muy turbios de las relaciones familiares y sociales, en el contexto donde sucede el drama.

Cecilia Dopazo y Fernán Mirás junto a parte del elenco y el director, Mariano Hueter (tercero desde la izquierda).

Cecilia Dopazo y Fernán Mirás junto a parte del elenco y el director, Mariano Hueter (tercero desde la izquierda).

Volvieron a compartir una ficción donde se narra una historia muy difícil y oscura. ¿Cómo fue el reencuentro?

Mirás: En la primera temporada no tuvimos muchos cruces, porque Cecilia interpreta a la madre del chico asesinado y yo, al padre del chico acusado por el crimen. Así que las escenas en las que coincidíamos eran pocas y tensas, por la trama. Pero en esta segunda temporada, el personaje de ella cambia de actitud y trata de averiguar por su cuenta qué pasó con su hijo y en esa búsqueda también lo involucra a mi personaje.

Dopazo: En la primera parte, mi personaje era importante porque se trata de una mujer frente a la peor circunstancia que te puede plantear la vida. Pero no tenía demasiada incidencia en la trama. En los nuevos capítulos, ella decide tomar un rol más activo y salir a buscar la verdad, frente a la inercia de la Policía y la Justicia. A ella no la convence la hipótesis de que el culpable es el adolescente y por eso investiga por su cuenta. ¿Y quién, además de ella, va a  tener una motivación tan fuerte por descubrir la verdad que el padre del acusado? Y ahí se unen para desenmarañar toda esa oscuridad.

Fernán Mirás y Renato Quattordio, en una escena de la serie.

Fernán Mirás y Renato Quattordio, en una escena de la serie.

La trama, entre el suspenso y la verosimilitud

Celina (Dopazo) y Alejo (Mirás) tienen la certeza de que, detrás de la muerte del adolescente, se encuentra implicada la fuerza policial local en un complejo engranaje de falsas pistas. A eso se suman otras situaciones confusas ligadas a la droga y al poder, algo que vuelve sospechosos a casi todos.

El elenco de El mundo de Mateo está integrado también por Renato Quattordio, Luciano Cáceres, Toto Kirzner, Federico D’Elía, Malena Narvay y Fabiana García Lago, entre otros.

La serie refleja a tantos casos que tuvieron a padres y madres llevando adelante una causa, ante la inercia de quienes realmente tienen que hacerse cargo. ¿Les resonó eso cuando encararon el proyecto?

Dopazo: Es tremendo imaginar una situación así. Yo pensaba en referentes como Las Madres del Dolor, y también en Susana Trimarco, la madre de Marita Verón, en cuanto al cáracter y la fuerza que siempre puso en su lucha por llegar hasta las últimas consecuencias. Y, en esa búsqueda, esta madre que interpreto encuentra un aliado ideal en el personaje de Fernán, que, por otras circunstancias, también necesita llegar a la verdad.

Mirás: A mí lo que me resultó más interesante, ya desde la primera temporada, era el hecho de que a tu hijo lo acusen de un crimen y vos no estés seguro de que no fue él, como le pasa a mi personaje. Eso implica una responsabilidad como padre que se pone en duda todo el tiempo. Es algo desesperante también. Pero, además, más allá de que su hijo pueda ser declarado inocente, el tipo se plantea cuál es la verdad detrás de todo y en eso es donde acompaña al personaje de Cecilia. Es muy raro el cruce entre ellos.

-Algo impensado por el drama que enfrentan, pero que finalmente los termina uniendo.

Mirás: Sí, claro, pero también se sacan chispas. Esa relación en esta temporada es muy curiosa en ese sentido.

La grabación de esta segunda entrega tuvo que ser interrumpida varias veces por las restricciones impuestas por la pandemia, sin tener la certeza de cuándo iba a poder continuarse. Finalmente, se pudo retomar y concluir.

Su experiencia como padres

Ambos tienen hijos adolescentes y preadolescentes, ¿pudieron capitalizar su propia experiencia para la historia?

Dopazo: Cuando me convocaron para este personaje, si bien me encantaba la idea, lo dudé mucho, porque es de un dramatismo tal que me daba miedo meterme ahí. Y no sabía si iba a poder llegar a esa profundidad, a ese nivel de dolor. Pero, por suerte, acepté y me gustó lo que hice. La terminé pasando bien. Creo que nunca me había tocado hacer algo tan dramático. Además, me parece que, desde el momento en que uno tiene hijos, se convierte en el ser más vulnerable que puede haber, porque por más que los cuides, hay zonas que uno no controla ni sabe qué sucede, y tampoco corresponde estar encima de ellos sobreprotegiéndolos.

Mirás: Cuando leí el libro por primera vez, enseguida me remitió a las veces en que uno ha visto a la madre o al padre de un chico que mató a alguien, diciendo: “Mi hijo no puede ser, no fue“, esa situación tan trágica que implica tu responsabilidad como padre o madre, por el dolor propio y por el dolor que pudo haber causado. La sensación de “¿Qué hice yo, qué error cometí para que suceda eso?“, me pareció uno de los puntos más interesantes de la historia.

"El Mundo de Mateo": la serie estrenó su segunda temporada por Flow.

“El Mundo de Mateo”: la serie estrenó su segunda temporada por Flow.

Fuera de los personajes, ¿cómo fue el encuentro personal entre ustedes?

Mirás: Fue curioso, porque en la ficción hablábamos de los hijos de cada uno y, cuando cortábamos, también. Nos la pasábamos hablando de los hijos. Se ve que pasó el tiempo… no es que nosotros hayamos envejecido, eh.

Dopazo: ¡Pero si estamos hermosos! Nos pusimos al día, la verdad. Lo que pasaba detrás de escena era como la versión light de lo que estábamos grabando. El clima del set era muy divino la verdad.

Mirás : Y no había ninguna escena complicada, como tener que bailar un tango en bolas, ni nada de eso.

El actor hace referencia a una famosa escena de Tango feroz: la leyenda de Tanguito, estrenada en 1993. En ese momento, Dopazo y Mirás, con apenas algo más de veinte años, causaron furor con el filme, donde narraban la historia del músico Tanguito, uno de los pioneros del rock nacional y de su novia, Mariana. El éxito de la película y su romance posterior en la vida real los convirtieron en jóvenes estrellas.

Fernán Mirás y Cecilia Dopazo, hace casi 30 años, en "tango feroz".

Fernán Mirás y Cecilia Dopazo, hace casi 30 años, en “tango feroz”.

El tiempo pasó, el noviazgo se terminó y cada uno siguió su vida, pero el cariño está intacto y el filme marcó un hito en el cine nacional con su estribillo de “Pero el amor es más fuerte“, que aún sigue sonando.

Cuando el director, Marcelo Piñeyro, hizo la remasterización de la película, hace cinco años, Dopazo y Mirás volvieron a encontrarse. “Cuando me vi en la peli, dije: ¡Soy mi hijo !”, recuerda el actor. “Todos pensamos eso, éramos muy chiquitos“, agrega Cecilia.

-Esa historia, que pegó tanto en la historia del cine, tendrá para ustedes un significado especial.

Mirás: Es algo que nos cambió mucho la vida. El rodaje fue muy intenso y es curioso cómo la gente quiere todavía esa película. Es raro, pero es lindo que pase eso.

Dopazo: Es tan fuerte lo que sigue pasando con esa película que, a veces, siento como si la hubiésemos hecho ayer. Todo el mundo la recuerda y ha marcado mucho la vida personal de tantas personas, como la de nosotros mismos. Somos todos como una comunidad en ese sentido. Es hermoso que siga generando esa comunión.

Mirás: Los que la hicimos queremos mucho esa película, hubo cierta mística en el aire, ya antes de que se estrenara. Fue muy fuerte pasar por una experiencia así siendo tan chico. Y, cuando se sigue hablando de eso, nos hace bien.

Dopazo: Me sucedió que la gente necesitaba comunicarme lo que le pasó con la película y me parecería mezquino negarme, porque para mí también hay algo de eso que está unido a un momento muy lindo. Indudablemente tuvo un gran impacto en la vida de todos.

Mirás: Realmente es así. Ahora me acuerdo que un día, en las grabaciones de El mundo de Mateo, Cecilia y yo estábamos en un ascensor con alguien de técnica que, de pronto, nos miró y dijo: ¡Uy, no lo puedo creer, estoy con Tango feroz en el ascensor !”. Nos reímos mucho.

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