El psiquiatra y psicoanalista acaba de recibir un importante premio internacional por su trabajo sobre la relación entre la mente y la piel.

“Se me puso la piel de gallina”, decimos al sentir miedo. Ante la vergüenza, “nos ponemos colorados”. Si nos invade la ira estaremos “rojos de furia”. Y el nerviosismo hará que “se nos pongan los pelos de punta”.

El psiquiatra y psicoanalista Jorge Ulnik tiene una lista de expresiones del lenguaje que se usan para referirse a las emociones. Y está convencido de que la mayoría de esas sensaciones tienen un impacto en la piel. 

Por sus más de 20 años de trabajo en el área de la psicodermatología, Ulnik fue premiado con el Sigourney Award 2021, algo así como el “Oscar” del psicoanálisis. Un distinguido panel de jueces lo seleccionó entre profesionales de los cinco continentes.

La psicodermatología es una disciplina nacida del trabajo de dermatólogos en conjunto con profesionales del área “psi”. Foto ShutterstockLa psicodermatología es una disciplina nacida del trabajo de dermatólogos en conjunto con profesionales del área “psi”. Foto Shutterstock

“El Premio Sigourney nos permitirá romper barreras y seguir construyendo puentes entre la psique (mente) y el soma (cuerpo) que puedan ser cruzados por médicos y pacientes, logrando así una práctica médica más cercana, humana y personalizada”, comenta.

-¿Qué es la psicodermatología?

-Es una disciplina nacida del trabajo de dermatólogos y todos los especialistas dedicados a la piel (como cosmetólogos, enfermeras, etcétera) en conjunto con profesionales del área “psi” (psicoanalistas, psiquiatras o psicoterapeutas), que estudia los factores inconscientes que intervienen en el desencadenamiento de la enfermedad, la evolución, el tratamiento y el pronóstico.

Encremarse puede tomarse como un mimo o puede provocar fastidio. Foto Shutterstock.Encremarse puede tomarse como un mimo o puede provocar fastidio. Foto Shutterstock.

-¿Cuándo deberíamos acudir a esta disciplina?

-Las enfermedades más estudiadas dentro de la psicodermatología son la psoriasis, dermatitis atópica, rosácea y alopecia areata (caída del pelo). También está el vitiligo, la neurodermitis, el prurigo nodular, entre otras.

En la psoriasis, por ejemplo, los factores emocionales juegan un rol importante como gatillos de brotes. De hecho, la Sociedad Norteamericana de Pacientes con Psoriasis hizo un seguimiento y, de 18 mil pacientes encuestados, el 52% mencionó que el factor más importante asociado a brotes era el emocional.

Otro gran capítulo de la psicodermatología incluye los problemas psiquiátricos y psicológicos que afectan la piel. Son las lesiones auto-provocadas: comerse las uñas, hacerse cortes, hacerse escoriaciones por rascado compulsivo, delirios de parásitos en la piel, alucinaciones táctiles, trastorno dismórfico corporal y tricotilomanía (arrancarse y tirar del pelo).

La psicodermatología estudia también cómo problemas psiquátricos y psicológicos afectan la piel. Foto Shutterstock.La psicodermatología estudia también cómo problemas psiquátricos y psicológicos afectan la piel. Foto Shutterstock.

-¿Qué factores influyen en la enfermedad de la piel?

-Tanto un evento feliz como uno infeliz pueden gatillar una enfermedad. Una separación matrimonial, la muerte de un ser querido, la emigración de un hijo, que lo echen del trabajo, la pandemia pueden actuar como desencadenantes.

Pero también situaciones felices. Por ejemplo, que nos asciendan en el trabajo nos puede hacer sentir estresados y podemos tener modificaciones corporales que pueden, eventualmente y si la genética nos predispone a eso, desencadenar una enfermedad.

-¿Por qué el estrés es un disparador para los brotes de algunas enfermedades de la piel?

El estrés genera una serie de reacciones químicas en el organismo que están mediadas por un eje neuro-inmuno-endócrino. Eso quiere decir que hay una reacción de las glándulas endócrinas (las hormonas), hay una reacción del sistema inmune y hay una reacción neuronal, porque el cerebro no solo emite mensajes hacia la piel, sino que recibe mensajes de la piel.

En una época se creía que la piel era el órgano blanco de un montón de hormonas. Por ejemplo, si usted tiene hipotiroidismo se le seca la piel. O se le puede caer el pelo, resquebrajar las uñas.

Pero ahora se sabe que también es al revés, que si usted tiene granitos, ampollas o si le faltan abrazos y caricias, eso le manda mensajes al cerebro. Y el cerebro va a reaccionar a eso estimulando la producción de determinadas hormonas o, por ejemplo, con una depresión.

Cuando alguien nos abraza, nos acaricia, nos da calorcito y contención, eso el cerebro lo registra y se modifica el funcionamiento de todos los órganos del cuerpo. Por un mensaje que viene, en principio, a la piel.

"El estrés genera una serie de reacciones químicas en el organismo". Foto Maxi Failla“El estrés genera una serie de reacciones químicas en el organismo”. Foto Maxi Failla

-Además del estrés, ¿qué otras emociones nos pueden enfermar?

-Todas las emociones van a influir sobre el funcionamiento corporal y tienen un impacto en la piel. Porque la piel es como una pantalla de expresión de las emociones.

Por ejemplo, el miedo genera una reacción como de prepararse para pelear o huir, y dentro de esa reacción está la vasoconstricción de los vasos pequeños periféricos de la piel. Porque si peleamos con un oso, y tiene garras, mejor que la piel no tenga mucha sangre, para que si nos llega a raspar con sus garras no perdamos demasiada sangre.

Entonces, por eso nos ponemos pálidos. Lo que ocurre es que nos pasa lo mismo cuando la maestra dice “saquen una hoja” o cuando tenemos que salir con alguien nuevo a quien queremos conquistar. Ahí no sirve para nada ponerse pálido y tener las manos frías.

Quiere decir que, en parte, el cuerpo se enferma con las emociones porque reacciona de una manera que era adecuada en la historia evolutiva biológica del ser humano, pero que ya no es adecuada.

Claves para la salud psicodermatológica

El especialista -que es profesor asociado de Fisiopatología y Enfermedades Psicosomáticas (Facultad de Psicología), y profesor adjunto de Psiquiatría y Salud Mental (Facultad de Medicina) en la Universidad de Buenos Aires- comparte recomendaciones para la vida cotidiana: 

* Poner las emociones en palabras. Porque nos ayudan a pensar y podemos, por ejemplo, darnos cuenta de que no le debemos tener miedo a algo que automáticamente despertó una sensación de miedo.

* Evaluar la situación desde un nuevo punto de vista. A veces algo da miedo porque lo vemos siempre desde una perspectiva, pero si lo vemos parándonos desde otro enfoque capaz que no es tan terrible.

Poner las emociones en palabras nos ayuda a estar saludables. Foto Shutterstock.Poner las emociones en palabras nos ayuda a estar saludables. Foto Shutterstock.

* Conocernos a nosotros mismos. Y, a partir de eso, poder entender mejor a los demás.

* No activar automáticamente cosas del pasado. En algunas ocasiones tenemos reaccionamos en el presente porque se nos activan automáticamente ciertos “fantasmas”.