jueves, junio 4, 2020
Medio Ambiente

Falsas etiquetas verdes ¿Qué es el “real fooding”? El movimiento creado por un nutricionista que triunfa en Instagram desenmascarando productos

Cuando este español denuncia a los alimentos que considera no reales, las cadenas alimenticias reaccionan casi instantáneamente.

Según Carlos Ríos un producto saludable es aquel que no tiene más de tres ingredientes. El que no incluye azúcares añadidos, harina o almidones de trigo y (o) aceites refinados. Por eso, en cuanto este chico andaluz encuentra en un supermercado un alimento catalogado como “saludable” que en realidad no lo es, expresa de inmediato este hallazgo en su cuenta de Instagram (que ya tiene casi 800 mil seguidores). Su público, fiel y cada vez más numeroso, reacciona al instante. Igual que las grandes cadenas de alimentación que, luego de ser desenmascaradas, se ven obligadas a introducir cambios para no defraudar a quienes buscan una alimentación saludable.

Carlos, orgulloso de su cruzada a favor de los clientes estafados, explica que los supermercados “tienen que atender a la demanda de los propios consumidores, que cada vez son más conscientes de lo que compran, y si mi trabajo ayuda en este sentido, perfecto”. Es autor, además, del libro Come comida real (disponible en Amazon). Se tranformó en el último tiempo, en uno de los gurús más respetados de la alimentación, quien consiguió también, por ejemplo, que el chocolate con un 85% de cacao tenga mucha más presencia en los estantes que hace unos meses. Lo logró al explicar que es perfecto para poner una nota de alegría a la dieta ideal. En cuestión de ¿días? ¿horas? ¿minutos? del lanzamiento de su post, los almacenes reaccionaron ampliando su oferta tanto como pudieron.

Carlos Ríos, nutricionista profesional, se volvió un influencer de moda gracias a las redes sociales. Fundó un movimiento propio que llama “Real Fooding”. Se traduce como “comida real” y enseña a comer como lo hacían nuestras abuelas. Denuncia que en la actualidad estamos “como en Matrix, es decir, mucha gente se dejó llevar por lo que nos inculcan las propias empresas de ultraprocesados con sus discursos de que no hay alimentos buenos ni malos, que el problema no es la alimentación sino el sedentarismo, que la alimentación tiene que ser equilibrada, moderada y variada… en una arrolladora batería de mensajes que nos alejan de la comida real y nos meten de lleno en el pozo sin salida de los ultraprocesados”.

Nacido en 1991 en Huelva y graduado como dietista y nutricionista en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, a sus 27 años utiliza su gracia y su simpatía (sus stories o publicaciones en Instagram que desaparecen a las 24 horas no tienen desperdicio) para transmitir este mensaje. Y así es como, en un tiempo récord, se ganó el respeto de la industria de la alimentación, el favor de niños, adolescentes, millennials y adultos.

Cuenta que entró en el mundo de la nutrición interesado por la biología y salió “desesperado al ver que lo que se enseña en la universidad no está actualizado”. Pero al mismo tiempo aprendió a cocinar en Sevilla, en casa de Lala, su abuela Rosario, y descubrió, por ejemplo, que la grasa saturada no sirve de nada si no sabés cocinar un potaje de legumbres. O que la alimentación sana no tiene que ver con contar nutrientes y calcular calorías como muchos creen, sino de alimentos y de cocina real.

Fuente: La Vanguardia

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