sábado, mayo 30, 2020
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Excelente Cómo es el documental de Miles Davis, Birth Of The Cool

Cómo es el documental de Miles Davis, Birth Of The Cool

Por Netflix puede verse este interesante trabajo sobre del trompetista más influyente del jazz moderno.

El excelente trabajo del director Stanley Nelson permite descubrir en toda su dimensión la genialidad del trompetista Miles Davis (1926-1991) a través del documental Birth Of The Cool (2019), producido por Firelights Films y recientemente subido a la plataforma Netflix. Una película que logra vislumbrar los claroscuros de una personalidad que traza un amplio arco entre el músico de espléndida creatividad, su abuso de drogas y su difícil y hasta violenta vida amorosa. El guión está tomado escrupulosamente de Miles, la autobiografía, de Miles Davis & Quincy Troupe (1989) y enriquecido con los diferentes testimonios de músicos (Wayner Shorter, Herbie Hancock, Jimmy Heath, Marcus Miller, Ron Carter, Jimmy Cobb, Lenny White, Quincy Jones y Rene Urtreger, entre otros), parejas, productores e historiadores del jazz que abundan en anécdotas y reflexiones que rodean la vida del artista junto con la acertada elección de Carl Lumbly para reproducir la voz seca y rasposa del trompetista.

La vida de Miles Davis tiene una dimensión musical extraordinaria y el director supo elegir de esa cuantiosa producción valiosos momentos para construir una historia contundente. Un documental con buen ritmo, un interesante material fotográfico, con imágenes y videos, que permiten una acercamiento real a la música de Miles.

Durante las casi dos horas de duración, Nelson hace un retrato fascinante y satisfactorio, profundo, triste, romántico, trágico y sobre todo genuino de Miles. Por un lado, el trompetista nos cuenta sus vivencias en diferentes momentos y por el otro, testimonios o reflexiones completan esos períodos no siempre felices para el artista. El film comienza con una imagen de Davis en el gimnasio (disfrutaba del box) diciendo: “La música siempre ha sido como una maldición conmigo. Es lo primero en mi vida, me duermo pensando en ella y me despierto pensando en ella”, una frase que refleja sin duda quién es la protagonista de su tumultuosa vida; todo lo demás ocupará papeles secundarios en su existencia.

Miles, en las sesiones de "Kind of blue" en 1959.

Miles, en las sesiones de “Kind of blue” en 1959.

La película comienza seriamente con el encuentro de un jovencísimo Davis con la orquesta del cantante Billy Eckstine, en East Saint Louis, en la que tocaban los fundadores del bebop, Charlie Parker y Dizzy Gillespie. “Fue la sensación más fuerte que he experimentado en toda mi vida (con la ropa puesta); aquello me inundó el cuerpo, era precisamente la música que quería oír”, dice el músico que a los pocos meses emprendió su camino a Nueva York para reunirse con Parker. El documental logra plasmar la férrea voluntad de Miles al viajar al centro del “asunto” con una confianza acompañada de sabio respeto después de haber discutido con su madre acerca de qué música tocar. Y mientras cumple de día con el pedido materno de ingresar en la prestigiosa Escuela Juilliard por las noches participa de las jams de la famosa Calle 52.

El documental consigue transmitir a través de diferentes momentos, la genialidad del artista como cuando lanza ese excelente álbum Birth Of The Cool (1949) en el que propone una mirada diferente, más serena del crispado bop o cuando arma uno de los grandes quintetos del jazz contemporáneo, con John Coltrane en el tenor y que culmina a finales de los cincuenta con Kind Of Blue (1959), verdadera obra maestra de la música. Antes, en 1957, había compuesto la música del clásico del cine negro francés Ascensor para el cadalso, de Louis Malle (1957). En el medio hay un rico cruzamiento de reflexiones del músico como también de testigos y estudiosos como por ejemplo, del recientemente fallecido saxofonista tenor Jimmy Heath, que estaba presente cuando el padre de Miles se lo llevó o mejor dicho, lo rescató de un club para obligarlo a desintoxicarse de una grave adicción a la heroína, en 1954; regresó limpio de Illinois cinco meses después.

Su fama y buen gusto lo sitúan como el músico más elegante de Nueva York, con su Ferrari, casado con la bailarina Frances Taylor y líder ya en los años ’60 del grupo más creativo de ese momento con Wayne Shorter, Herbie Hancock, Ron Carter y Tony Williams. Sin embargo, atraviesa situaciones arquetípicas de una estrella, celos, drogas y hasta violencia doméstica. A medida que corren los ’60 su música y su vestuario se acercan a la estética del rock y cuenta con bastante detalle cómo fue pensado Bitches Brew (que el 30 de este marzo cumple 50 años de su lanzamiento), otro de sus grandes trabajos, y a lo que se suman los comentarios del baterista Lenny White.

Su incidente con un policía en la puerta del local de jazz Birdland es otro de los momentos más fuertes del documental; en especial, porque detrás de todos esos slogans de integración existe una evidente violencia hacia la comunidad negra. Davis es golpeado y arrestado en la puerta del club donde estaba tocando sólo porque no quiere “circular” ante la orden del policía. “Esto lo esperaba en alguna ciudad del sur de los Estados Unidos, pero no en Nueva York”, exclama el trompetista que fue liberado con las señales en su saco de esa violencia. “Miles fue un hombre negro que no permitió que lo insulten los blancos”, señala una de las escritoras consultadas.

En su última etapa atraviesa por operaciones y cada vez mayores problemas con la cocaína, que lo sumergen en un infierno doméstico del que sólo sale esporádicamente. Su música transita por diferentes momentos, sin volver jamás la vista atrás. Por aquellos años decía “si tengo que ponerme el traje y la corbata para tocar My Funny Valentine, me suicido”.

Los ’80 fueron complicados. El documental elige una mirada interesante para retratar este duro tiempo Miles Davis, que ve alejarse la posibilidad de reconstruir su carrera musical. De todos modos, su últimos trabajos son detonadores para mucho de los que llegará después como la música ambient, el drum & bass y el hip hop. Si bien la personalidad de Davis fue siempre confrontativa y poco empática, el final del documental deja un sabor amargo, triste por este artista genuino, honesto hasta el punto de haber dicho en el camarín del Fillmore East, al recibir el cheque por su concierto “Me siento un ladrón”.

Ficha

Birth of the cool

Calificación: Excelente

Dirección: Stanley Nelson, para Firelights Films Plataforma: Netflix Duración: 115 minutos.

WD

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