jueves, junio 4, 2020
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Estrés laboral “No dejes que tu mal día se convierta en una mala noche para tu familia”

Un empresario hizo una reflexión en su cuenta de Linkedin que se volvió viral.

“Mea culpa”. Un empresario estadounidense reflexionó sobre el estrés laboral ​y la relación con su familia e hijos en un posteo en LinkedIn. Y la descripción que hizo se volvió viral.

Case Graham, papá de dos chicos y CEO de la empresa Gravy, de Georgia, confesó que permitía que las cosas se mezclaran, y trasladaba su mal día hasta el entorno familiar. Si él estaba mal, al llegar era cortante con los niños, no hablaba mucho durante la cena, y podía estar deprimido y desconectado emocionalmente.

“Culpaba de mi mala noche a mi mal día y esperaba que mi familia lo entendiera”, escribió.

En general, la principal autocrítica de los padres que trabajan es su desempeño familiar: que podrían darle más atención a sus hijos, mostrar más interés, jugar más aunque estén cansados, y si mostrarse más comprometidos en sus logros.

Pensar en la posible imagen de nosotros que los niños recordarán genera mucha ansiedad y remordimiento. De hecho, lo que lo hizo reaccionar a Casey Graham fue imaginarlos como adultos.

Me pregunté:
​1. ¿Quiero que mi hijo crezca emocionalmente inestable porque nunca supo qué padre iba a volver a casa?
2. ¿Quiero que mi hija acepte este tipo de comportamiento de su futuro marido?
​3. ¿Mi mujer merece recibir mis sobras emocionales porque perdí un trato ese día?

El empresario se sintió mal con las respuestas a esas preguntas y decidió llevar a cabo medidas para evitar la desconexión familiar y mejorar el vínculo.

• Escucho música de camino a casa, sin hacer ni responder llamadas.
​• Sentado en el coche cuando llego a casa, me digo en voz alta: “Soy papá, no el director ejecutivo”.
​• Sonrío cuando entro.
​• Hago preguntas durante la cena.
​• [Soy] 100 por ciento “no perfecto”, pero lo intento…

Su publicación se volvió viral, fue retomada por varios sitios que masificaron el mensaje y alcanzó a muchos padres, quienes, sintiéndose identificados, realizaron también un descargo de sus situaciones personales en los comentarios.

El motivo del éxito

Casey realizó un segundo posteo donde escribe las razones por las que considera que generó tanto público.

“Porque escribí el posteo por conflicto, no por éxito. Cada artículo que he escrito que tuvo mayor participación fue sobre algo en lo que apestaba y lo admitía. Todos apestamos en diferentes cosas y las personas se conectan con publicaciones auténticas. Cuando comparto lo que realmente estoy pensando, la gente conecta”.

Y esto es cierto. El caso al que nos remite es al profesor estadounidense Robert Kelly, que durante una entrevista con la BBC recibió a toda la familia, en orden, en su despacho.

La razón por la que se volvió viral fue, en parte, porque se puede ver el nerviosismo del profesor y su esposa, situación que vuelve la escena cómica. Tan preocupado estaba por el exabrupto, que cuando su pequeña hija se acerca a la pantalla, él la aparta fríamente y con un gesto brusco. Esto le cosechó varias críticas en Internet, pero todo quedó olvidado cuando, también para la BBC, dio otra entrevista, ahora en familia y desde su faceta de padre relajado y espontáneo, riéndose de lo sucedido. Como lo decía en su posteo Casey Graham: el público conectó.

A veces, a los niños no les interesa la entrevista de un profesor de ciencias políticas o las dificultades con las que debe lidiar un CEO, sino dónde está y cómo llegó hoy papá.

Cuando desestructuramos un poco y nos reconciliamos con nuestras dos facetas, pasan cosas buenas, en el trabajo y en casa.

Lográ un mejor equilibrio entre la vida personal y el trabajo

Es probable que lograr un equilibrio entre las exigencias de la vida profesional y de la vida personal sea un desafío constante. Sin embargo, si lográs aprender a establecer límites y a cuidarte, podrás lograr el equilibrio entre el trabajo y la vida que sea más conveniente para vos.

Especialistas de la Clínica Mayo (Rochester, Estados Unidos) sugieren establecer límites:

  • Administrá tu tiempo. Reducí o delegá actividades que no disfrutes o de las que no puedas ocuparte, o comparte tus problemas y las posibles soluciones con tu empleador o con otras personas. Organizá las tareas del hogar de manera eficiente, por ejemplo, podés hacer los mandados por partes o bien lavar una tanda de ropa todos los días; no dejes toda la ropa para lavar en tu día libre. Hacé lo que sea necesario y dejá el resto.
  • Hacé una lista. Escribí los eventos familiares en un calendario semanal y llevá una lista de tareas cotidianas de tu casa y del trabajo. Tener un plan te ayudará a mantenerte centrado. Cuando no tenés un plan, es fácil verse arrastrado hacia los planes y las prioridades de los demás.
  • Aprendé a decir que no. Ya sea a un compañero de trabajo que te pide que lleves adelante un proyecto adicional o a la maestra de tu hijo que te pide que organices una fiesta para la sala, recordá que está bien decir que no respetuosamente. Cuando dejes de aceptar tareas por culpa o por un falso sentido del deber, tendrás más tiempo para dedicarle a las actividades que son valiosas para vos.
  • No te lleves el trabajo a casa. Con la tecnología a disposición para conectarte con cualquier persona en cualquier momento desde prácticamente cualquier lugar, es posible que no haya un límite entre el trabajo y tu casa, a menos que vos la crees. Tomá una decisión consciente de separar el tiempo de trabajo del tiempo personal.
  • Limitá el acceso al correo electrónico. No revises tus correos electrónicos más de tres veces por día: a última hora de la mañana, temprano en la tarde y a última hora del día. Si lo primero que hacés en el día es acceder al correo, tenderás a concentrarte en los asuntos de otras personas y en responder a ellos, en lugar de ser proactivo con respecto a tus propias necesidades.
  • Aprovechá tus opciones. Preguntá a tu empleador sobre un horario flexible, una semana laboral reducida, el trabajo compartido, el teletrabajo u otro tipo de horarios flexibles de trabajo. Cuanto más control tengas sobre tu tiempo, es probable que te sientas menos estresado.
  • Intentá reducir los compromisos y minimizar las interrupciones. La mayoría de las personas solo puede mantener el máximo nivel de concentración durante un máximo de 90 minutos, Después, la capacidad de retener información disminuye drásticamente. Cuando te interrumpen durante una actividad, necesitás el doble o el triple del tiempo de la interrupción para recuperar la concentración total en tu tarea.

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