Ariel Bosi cuenta vida y obra del escritor estadounidense que muchos desprecian por best seller. En Spotify.

Lleva publicadas casi cien obras, entre las que hay novelas, cuentos, ensayos y sagas, además de guiones, entrevistas, prólogos, conferencias y más, más, más. Tiene 74 años y una juventud arrolladora. Ex alcohólico, víctima de un accidente vial que lo dejó inmovilizado largo tiempo, es como un vampirito resucitado, feliz. Guitarrista por capricho, es fan confeso de AC/ DC y Ramones y su escritura está repleta de música.

Es actor fugaz en algunas de sus producciones y estrella dispuesta a cameos en las series que admira. Padre de tres, abuelo, fan de su esposa. Usuario activo de redes sociales, que no maneja nadie más que él. Bromista, peleador si hace falta, afable. Macabro y adorable. Esta larga enumeración, sin embargo, no describe ni un tercio de lo que Stephen King hace y es.

Si hay alguien que intenta, desde hace más de 20 años, saber y trasmitir todo sobre el autor de Maine es Ariel Bosi. Entre otras cosas, es autor del libro Todo sobre King (publicado por Plaza & Janés en 2017).

Ariel Bosi en su estudio. Cada objeto está dedicado a Stephen King. Foto Rubén Digilio.Ariel Bosi en su estudio. Cada objeto está dedicado a Stephen King. Foto Rubén Digilio.

El libro es una suerte de manual enorme y entretenido que intenta describir el universo creativo y personal de su objeto de pasión y estudio. Y no alcanza con eso, claro. Porque siempre hay más. Por eso ambos siguen haciendo cosas. Y ahí va el divulgador como un perro de presa detrás de su hueso, enfocado en la golosina caníbal que es roer, indagar, saber más. Y compartirlo.

Ahora Bosi armó La corte del Rey, un podcast sobre Stephen King producido por la editorial Penguin Random House, que lo publica en español. Son diez episodios que se pueden escuchar gratis en varias plataformas de audio y se estrenan el primer y tercer martes del mes, desde noviembre.

Guionado y presentado por este argentino que desde los inicios de internet se fue convirtiendo en el fan número uno amable (no como la terrorífica Annie Wilkes, de Misery) del maestro contemporáneo del terror. En cada entrega narra una época diferente de la vida del escritor y cómo influyó en su producción literaria.

“Nunca voy a llegar a contar todo lo que quiero, o lo que hay. Es un poco también lo que me pasó con mi libro. King es un autor tan prolífico, tiene tanto, se hicieron tantas adaptaciones audiovisuales, participó de infinidad de libros de otros, es tan enorme su universo que no se puede volcar todo en un libro o un podcast”, dice Bosi.

Y no, no le alcanza todo eso para abarcar al Rey. Tampoco manejar las redes sociales en español dedicadas al autor de la editorial Randon House desde el inicio en los tempranos años 2000 ni dar charlas especializadas o, ahora, hacer este podcast. Porque siempre hay algo que agregar.

Y, justamente por eso, funciona. Sin pretender decirlo todo, recorre con meticulosidad vida y obra de King, invitando a leer, a hacer una búsqueda propia, contagiando curiosidad sin privarse de dar información o develar curiosidades. “Me encanta que cada vez más gente lo descubra, porque un día encontrás el libro que te toca una fibra y te dan ganas de leer todo. Es hermoso eso”, dice Bosi.

Hasta hace no tanto, a Stephen King la crítica “seria” (con comillas) lo denigraba y los supuestos amantes de la Literatura (con mayúscula) lo trataban con desprecio. Que casi cada una de sus novelas y relatos hayan sido adaptadas con éxito al cine, el cómic y/o la televisión era, para la mirada corta pretenciosa, síntoma de que el autor era una máquina de sacar chorizos best seller.

Pero el peso de su obra es enorme, por todo esto. Y más. King logra facilitar el hermoso estado de estar leyendo. Sus libros funcionan tanto para los paladares negros como para quien no suele leer casi nada. Y son mucho más que un susto y a la cama. Es un explorador de los miedos más arraigados en el espíritu humano y los muestra con historias atrapantes, adictivas.

“La mayoría de esnobs que desprecian a Stephen King no lo conocen. Lo detestan porque no lo han leído, y no lo han leído porque lo detestan. Si le echaran un vistazo descubrirían a un narrador de historias excepcional”, escribió el autor peruano Santiago Roncagliolo en su columna en el diario El País, en una oda que tituló Yo sé quién no ganará el Nobel. Era septiembre de 2013, y el premio sueco aquel año se fue con Alice Munro.

“La mayoría de esnobs que desprecian a Stephen King no lo conocen”

Santiago Roncagliolo, escritor

“Lo que más ansían los escritores del Nobel es alcanzar la inmortalidad. Y justo para derrotar a la muerte, Stephen King tiene aliados más poderosos que cualquier académico”, escribía entonces Roncagliolo.

Entre esos aliados están las personas que lo leen, se maravillan y sienten necesidad de difundir, evangelizar, casi. Porque entusiasma. Como Bosi, que forma parte, ahora erudita, de esa legión mundial de lectores constantes.

Capítulo a capítulo

Con meticulosidad, en La corte del Rey Bosi recorre vida y obra de Stephen King. El primer episodio cuenta cómo fue su infancia y su inicio en la escritura, desde niño, inspirado en las películas de terror que veía en el cine y para su madre, que le pagaba 25 centavos por historia.

La segunda entrega es sobre la etapa de la universidad, donde conoció a Tabitha Spruce, su esposa y lectora desde el inicio. Fue ella la que le dijo que no descartara Carrie cuando él, frustrado por no encontrar una vuelta de trama, la tiró a la basura. Le hizo caso y así logró no solo publicar, sino comenzar su carrera meteórica.

Desde el tercer episodio, La corte del Rey ya empieza a abocarse a las obras, cronológicamente, hasta llegar a la última entrega, que va a estar dedicada a la saga de La torre oscura, cuenta Bosi.

Es un capítulo aparte en todo sentido. King comenzó en 1982 con El pistolero, donde sale del terror y entra en múltiples géneros, sobre todo el fantasy, como homenaje a El señor de los anillos, pero también hace uso de la distopía, la ciencia ficción y hasta el western.

Hace ya tiempo los detractores de King comenzaron a ignorarlo en vez de atacarlo. Últimamente, ya en las fauces de lo extraño, de pronto tuvieron que reconocer que es un genio. En 2003 la National Book Foundation le dio el National Book Award por su contribución a las letras estadounidenses y él fue a recibirlo con sus amigos best sellers, como John Grisham, muerto de risa. Y pendenciero.

Después de una ovación de pie mientras avanzaba hacia el escenario, ya frente al micrófono King pidió a la industria editorial que preste más atención a escritores como él. Y acusó a los “literatos” de tener un “punto ciego” con la ficción popular.”¿Qué piensan?, ¿creen que obtienen puntos sociales y académicos por mantenerse deliberadamente sin contacto con su propia cultura?”, preguntó.

El imán de Stephen King

“Tengo 41 años, leo a King desde los 13 y muchas veces me sentí muy identificado con personajes de sus obras. Y también con cosas que él dice en entrevistas o lo que escribe en sus ensayos. Incluso con su propia historia, cuando cuenta cómo se sentía en determinados momentos. Y esa conexión no me pasa con otros autores o autoras. Creo que eso le sucede a un montón más de gente”, dice Bosi. Y eso trasmite en su podcast.

Alto y flaco como un yuyo, igual a casi todos los protagonistas de sus novelas. Quebradizo y pálido como un hijo vampírico de Salem’s Lot. Caballero y rockstar de la narrativa moderna.

Tan genial y sutil como popular y accesible, tanto en su obra como en su vida, incluidas sus redes sociales (protagonizadas por su perra Molly). Stephen King, ahora con una merecida corte en podcast a su paso, sigue (y seguirá) siendo el Rey.

Radio Pinamar FM 100.7