viernes, septiembre 25, 2020
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Es de Villa Martelli Con su bicicleta unió el Atlántico con el Pacífico sacando fotos

Pablo Cano heredó de sus padres la pasión por la cámara. Pedaleó por la ruta 3 y cruzó a Chile capturando imágenes.

“Yo me dedico a seguir mis sueños“, dice con seguridad y convicción Pablo Daniel Cano, un vecino de Villa Martelli que desde que tiene uso de razón “congela” cada recoveco de su barrio con la cámara de fotos.

Familias charlando en el cordón de la vereda o la luz de la luna iluminando las calles empedradas siempre fueron sus retratos favoritos del lugar que lo vio crecer. El mismo que hoy, lo ve desempeñarse en la profesión que tanto lo entusiasma desde chico: la fotografía.

“Mi mamá es fotógrafa y mi papá camarógrafo. Por eso siempre estuve en contacto con este tipo de arte. Yo creo que lo heredé”, asegura quien siempre tuvo alguna filmadora en la mano casi como si fuera una extensión de su brazo.

A pesar de ser un profesional muy apasionado, Pablo también tiene otro gran amor, su bicicleta. “La bici me despeja. Siempre me tomo un rato para ir a andar y relajarme mirando paisajes o escuchando música”, afirma luego de haber conocido varios lugares del Oeste del Partido gracias a este transporte.

A través de su lente. El vecino de Villa Martelli hizo un registro de todo su viaje.

A través de su lente. El vecino de Villa Martelli hizo un registro de todo su viaje.

Pero después de tantos años dividiendo su tiempo entre las dos actividades que más ama, tomó la decisión de emprender una travesía que combinara lo más atractivo de ambas. Fue entonces que, con la cámara en mano, se subió a su bicicleta para iniciar el desafío de 5.000 kilómetros que lo haría sentirse pleno tanto profesional como personalmente.

La idea principal era realizar un proyecto fotográfico -en conjunto con una serie de entrevistas– que exprese a través de las imágenes cómo cambia el concepto de ‘felicidad’ en la gente según la realidad que lo rodea.

No obstante, ese objetivo cambió cuando salió de su casa en Villa Martelli y comenzó a rodar el asfalto de la ruta 3 con rumbo a La Pampa.

Ruta 3. Por las calles de la misma recorrió todo el sur argentino.

Ruta 3. Por las calles de la misma recorrió todo el sur argentino.

“En ese trayecto fui prestando atención a la vida rural y me di cuenta de que varios patrones se repetían: la gente usando la calle como medio de expresión, choques, las estrellas pintadas por los accidentes, animales muertos u ofrendas a figuras como ‘el Gauchito Gil’. Ahí decidí que lo que iba a hacer era un registro de la vida en la ruta desde mi experiencia y mi lente”, comenta.

Cuando reanudó el viaje con esta perspectiva, Pablo pedaleó hasta Neuquén, pasó por San Martín de los Andes, Bariloche y todo el resto del sur argentino, inmortalizando con su flash cada kilómetro de su recorrido por el país. Sin embargo, al llegar a la frontera, decidió que su aventura continuaría por Chile, donde pasó 40 días andando y fotografiando tanto paisajes como situaciones que se le presentaban, completando así un viaje en el que unió por tierra el océano Atlántico con el Pacífico.

Parando en los barrios aledaños con su carpa, disfrutaba de la naturaleza que lo rodeaba y se acostumbraba a su rutina: despertarse a las cinco de la mañana para aprovechar la luz de sol y poder circular sus 80 o 100 km diarios antes de que anochezca.

“Lo que más me llevo de todo este viaje, es la gente que me fui encontrando. En la ruta muchos me tiraban agua y me daban palabras de aliento. En los pueblos la gente es muy solidaria y me invitaban a dormir o a cenar. En mi trabajo con las fotos quise mostrar eso también. Que la gente es buena y confiable”, reflexiona Cano luego de haber estado 5 meses y medio arriba de las dos ruedas.

Gauchito Gil. La cantidad de ofrendas a lo largo de su camino fue una de las cosas que más le llamó la atención.

Gauchito Gil. La cantidad de ofrendas a lo largo de su camino fue una de las cosas que más le llamó la atención.

Hoy, después de haber cumplido su prometido y lograr una gran repercusión con su muestrario de arte -que hasta fue presentado en la Municipalidad de Vicente López- Pablo ya tiene en mente su siguiente objetivo a cumplir.

“Planeo viajar a Europa para cruzar con un velero desde el Mediterráneo hasta el Caribe”, revela. E insiste: “No importa cuán loco parezca, cada uno debe animarse a cumplir sus sueños porque para eso están. Y una vez que lo hacés, sentís algo muy gratificante”

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