viernes, diciembre 13, 2019
Música

Entrevista La historia de vida de Evaluna Montaner, la chica del boom infantil de Nickelodeon

Hija menor de Ricardo, a los 22 años vive intensamente el fenómeno que genera “Club 57”, la tira infanto-juvenil que protagonizó en TV y ahora llega al Gran Rex.

El pasaporte indica “caraqueña”, pero a ella le gusta pensar en una subcategoría: “casi porteña”. Su bisabuelo, el argentino Laurentino Reglero, fue un personaje mitológico de la familia cuya leyenda indica que lloró ante el cajón de Carlos Gardel, en el Luna Park. Las generaciones posteriores llevaron el lunfardo y ese espíritu del arrabal hasta Venezuela. Ricardo Montaner, su papá, hizo el caminito continuo entre Maracaibo, Miami y Buenos Aires. Y aquí está Evaluna, mezcla de todo eso, inmigración, tango, Caribe, spanglish, tardes en Valentín Alsina. Una belleza de 22 años que aparenta de 12.

Los niños la escuchan cantar Me va a extrañar en el boom infanto-juvenil que protagoniza, Club 57 de Nickelodeon, y creen que la canción es nueva. Evaluna -así, todo junto e inspirado en el libro de Isabel Allende- pasó inviernos y primaveras aquí, siguiendo a su padre, se enamoró de Bariloche y se encariñó con el sur bonaerense, donde hizo amigos y se volvió consumidora obsesiva del mate dulce y las tortitas negras. “El primer niño que me gustó, era de aquí”, se ríe.

Cuando la menor de los Montaner nació (el 7 de agosto de 1997) hacía ya diez años que Tan enamorados era hit. Ricardo acusaba por entonces 40 años, criaba cuatro hijos varones y cantaba hasta el hartazgo Cachita. Eva absorbía esos sonidos, tomaba clases de tango, aprendía a leer en aviones y naturalizaba vivir entre bafles, estudios de grabación, estadios y rutas.

Hasta los cuatro vivió en Venezuela y su educación (de primer a octavo año) transcurrió en Miami. El resto de su cursada fue solitaria, sin compañeros de banco ni uniforme: colegio online. Es que su familia se instaló unos meses en Colombia siguiendo a Ricardo como coach de La voz, y al tiempo la nena debutó en pantalla en la serie de Nickelodeon Grachi.

En 2017 prestó su vocecita en un ambicioso casting para la misma señal. “En la primera elección quedó otra chica, que finalmente no lo hizo, y yo fui como la segunda opción”, se ríe la que terminó protagonizando una ficción Centennial de viajes en el tiempo. “No me importa haber sido la segunda opción. Llegué a mi sueño de igual manera”.

Esta historia sobre saltos a 1957 parece un spin off de Volver al futuro, película que ella admite no haber visto. En los sketches musicales canta y baila como una avezada. Lo es: a los cuatro ya había protagonizado el videoclip de su padre Si tuviera que elegir, a los 15 ya hacía su número de balada cristiana en cada escenario que pisaba su padre.

Pura actitud. Evaluna (por el libro de Isabel Allende, es la quinta hija de Ricardo Montaner. (Foto: Andres D'Elia).

Pura actitud. Evaluna (por el libro de Isabel Allende, es la quinta hija de Ricardo Montaner. (Foto: Andres D’Elia). FOTO: ANDRES DELIA

Hermana de Mau y Ricky -el dúo reguetonero/popero-, novia de Camilo Echeverry -el cantante colombiano del hit Tutu-, hija de Marlene, con quien Ricardo se casó hace 30 años y renovó votos seis veces, Evita es la versión más dulce de los Montaner. Casi 4 millones de seguidores en Instagram, 25 millones de visitantes en solo uno de sus videos, menos de un metro y medio de estatura que pasea con actitud de gigante, simpatía por Independiente y una mega boda planeada para febrero de 2020.

“Ya está el vestido listo. Soy muy joven, pero sabía desde chiquita que así sería. En mis creencias siempre he respetado la decisión de vivir separados y que lo mágico sea apostar a vivir con él tras la boda”, cuenta soñadora. “Creo que hay que hacer un trabajo por lo que uno ama. Igualmente, hubo un tiempo en que mi novio vivió en el cuarto de mi hermano Mau. Supimos lo que era una convivencia con mucha gente”.

Eva y Camilo, el cantante del hit "Tutu". (Instagram).

Eva y Camilo, el cantante del hit “Tutu”. (Instagram).

-¿Cómo es eso de que tu carrera está “dedicada a Dios”?

-Hago música de adoración. Música de amor que yo le dedico a Dios, pero otro que la escucha puede dedicarle al novio o a la novia. Siempre sentí que mi llamado como cantante era para ser luz, tratar de poner mensajes bonitos en un mundo donde hay muchos mensajes oscuros. Antes de salir a escena oro y digo: “Padre: que todo salga bien y si me equivoco, que sea para que alguien se sienta identificado con mi torpeza”. Tampoco es que quiera hacer de mi carrera algo religioso. Lo que me gusta de la espiritualidad es que la relación con Dios es única, subjetiva. No pienso en reglas, sino en la relación espíritu a espíritu.

-¿Cuándo fue la primera vez que cantaste públicamente?

-Fue en lo de Susana Giménez, en 2009. Yo cantaba en la ducha, pero papá dijo: “¿Puedes cantar en el programa una canción en inglés?”. Él me motivaba muchísimo, me decía que era la mejor de la familia, y eso me impulsó. Pero yo no tomé más que tres clases de canto. Tengo las clases incorporadas de las 24 horas que lo escuchaba a él. Mi universidad fue mi casa. Y lo que me gusta es que soy la única ahorita que actúa en la familia. Como si la actuación fuera lo que me diferencia del resto de ellos, es algo sólo mío.

-¿Cómo viviste durante la infancia la diferencia de vida con la mayoría de los chicos? ¿Cómo recordás esa vida nómade?

-Todo el mundo dice que soy madura para mi edad, pero no creo que haya perdido la inocencia de ser niñita. Mis papás se aseguraron de que no perdiera eso. Mi vida fue distinta en el sentido de que cuando los niños de mi edad estudiaban lo que era Sudamérica, yo estaba viajando por Sudamérica. Eso generaba una diferencia con mis amigos que tal vez se tornaban celosos. Yo siempre veía en las películas el final de curso y no lo tuve: no tuve el gorrito, la fiesta, pero me hicieron una mini-ceremonia de mentirita para que yo sintiera que me había graduado.

Ricardo y su hija Evaluna, de niña, en el videoclip "Si tuviera que elegir".

Ricardo y su hija Evaluna, de niña, en el videoclip “Si tuviera que elegir”.

-¿Tenés una formación actoral o lo tuyo se orienta más por la intuición?

-Estudié recién después de la tira Grachi. Fue en el Lee Strasberg de Nueva York. Y luego me fui a Los Ángeles a continuar con profesores particulares. Tengo mucho por aprender y mi deseo es no perder el acento venezolano, por eso en mis audiciones en español no me siento segura, por no tener el acento neutro. Adoro trabajar ahora para los niños, pero no creo que esto dure para siempre. Tengo 22 y parezco de 12. Sé que esta carita no me va acompañar siempre, ya vendrá otro tipo de producto, pero no quiero quemar etapas.

De paseo por Buenos Aires. (Foto: Andres D'Elia).

De paseo por Buenos Aires. (Foto: Andres D’Elia). FOTO: ANDRES DELIA

Cuenta que fue una creación de Cris Morena la que despertó el juego actoral. Lali Espósito fue su “musa” y Nicolás “Tacho” Riera su “amor imposible”. Lloró ante ellos en el Gran Rex, en épocas de Casi ángeles. Ahora que pisa el mismo teatro, dice unir los puntos y celebrar las señales y los “guiños del cielo”. Del largo camino de Montaner padre -telonero de Alejandro Lerner en el Ópera, en 1989, se desprende “una costilla”.

“No podía ser doctora. Este es el lenguaje que me representa, el lenguaje natural de nuestra familia”, sonríe la chica del nombre único, la que sabe que “nada es definitivo”, la que está como cerrando el círculo del hombre que emigró, se inició como baterista de una banda de rock y dejó que la vida hiciera lo suyo.

Club 57 en el teatro

El elenco de Club 57 aterrizará en Buenos Aires.

El elenco de Club 57 aterrizará en Buenos Aires.

La historia televisiva de los hermanos Eva (Evaluna Montaner) y Rubén (Sebastián Silva), que descubren una máquina del tiempo creada por su abuelo y accidentalmente viajan hasta 1957, llega al teatro. El 30 de noviembre habrá dos funciones en el Gran Rex. Entradas: por Ticketek o en las boleterías.

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