viernes, junio 5, 2020
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Empoderadas Gorda vanidosa: cuando los rollos no hacen rollo

Lux Moreno es activista gorda y en un libro reciente cuenta cómo salió del “clóset de la gordura”.

Lux Moreno (31) es activista gorda; hace veinte días se hizo un bypass gástrico para solucionar una enfermedad por reflujo gastroesofágico avanzada. “La medicación ya no me hacía efecto, y la opción era quedarme sin voz”, cuenta esta filósofa porteña, reconociendo también sus sensaciones encontradas cuando los médicos le sugirieron esta opción. Es que entre dieta líquida, suplementos proteicos, vitaminas, inyecciones de hierro y una rutina en el gimnasio diseñada para ganar masa muscular, transita situaciones que la llevan a indignarse cuando alguien le pregunta su opinión sobre hacerse esta cirugía para bajar de peso: Lux rechazó hacerse esta misma intervención cuando el único objetivo era lograr sacarse kilos de encima. Fue cuando entraba a la adultez, después de haberse sometido a dietas sumamente restrictivas que “la adelgazaron” en exceso, y también la condujeron a sufrir trastornos alimenticios por un puñado de años.

Creció con el programa Súper M 2002 y varias noches se fue a dormir soñando con “ser flaca”, como si la causa de todos sus problemas fueran los rollos que no podía disimular con ninguna remera oscura. Se escudó en la idea del “gorda pero inteligente” hasta que, después de un largo proceso, hace unos años salió del “clóset de la gordura” y se hizo cargo de su corporalidad. Encontrarse con los exponentes del activismo gordo de nuestro país la ayudó a redefinirse y encontrar en sus argumentos e investigaciones la esencia, la explicación a lo que buscaba: la gordura no está mal en sí misma, lo que están dados vuelta son “los estereotipos y dispositivos de control sobre el cuerpo, que están inmersos en todos nosotros”. Es eso que está detrás del bullying y la discriminación.

Gorda vanidosa, es un libro que escribí en condiciones absurdas entre muchas horas de laburo y una caja de sidra regalada. Es un libro en el que quise reflejar más allá de mi historia personal y recorridos en el activismo gordx, cuáles son las condiciones en las que todxs los cuerpxs son “valorados” y “medidos” en la sociedad de consumo. En el texto no puedo obviar mis alianzas afectivas y políticas con otrxs activistas gordxs que respeto muchísimo. Unx de ellos una vez dijo no podemos dejar que no haya una memoria sobre lo que hacemos y en otra ocasión me me pregunto cuáles eran mis acciones dentro del mismo activismo. Está pregunta que va más allá de lo práctico es una polisemia sin fin. Se qué mi activismo nace de una experiencia encarnada y desde una duda existencial ¿es posible qué las personas gordxs tengan una vida vivible? Pregunta que no se agota en la publicación del libro y que esconde otra aún mas tragica en los tiempos que corrren ¿qué lugar de registro y de habitabilidad tenemos sobre nuestros cuerpxs en el capitalismo? La vida también es irónica durante años renegué del uso del bypass gastrico como método de la reducción de peso (lo sigo sosteniendo), y no sabía que terminaría optando por uno cuando las marcas del pasado se hicieran fuego en mi carne. La bulimia dejo la marca en el cuerpo de la acidez crónica que luego de 15 años esto se volvió insostenible: mis cuerdas vocales y mi estomago se estaban destruyendo. Acá estoy recientemente publicada y con bypass gástrico experiencia extrema de la corporalidad. Mi cuerpo cambio en el de un cyborg moderno con dos estómagos. Cuando decidí intervenirme las dudas y preguntas me recorrieron. Soy una activista gorda eso no se borra es la identidad que elijo y no importa los kilos que pese hoy o dentro de 6 meses. Quizás las nuevas coordenadas para escribir esten en esta experiencia y sus dificultades. Hoy solo me queda agradecer los invaluables aportes de todxs mis compañerxs activistas de la gordura. (Cont. Comentarios) #fatpride #fatactivism #fatgirl #bypassgastrico #gastricbypass #gordosvanidosos #gordavanidosa #activismogordx #activismogordx #book #libro

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Desde entonces se identifica con este movimiento que busca correr a la gordura del estigma y tuvo sus orígenes en Estados Unidos en los años 70. En nuestro país el recorrido es mucho más reciente y sus comienzos están anclados ya en este siglo; el año pasado, por ejemplo, se incorporó por primera vez el tema entre los numerosos talleres que tienen lugar en el Encuentro Nacional de Mujeres. Una de las impulsoras fue la filósofa Laura Contrera, exponente de la movida en Argentina e integrante del taller Hacer la vista gorda, quien explica que el activismo gordo trabaja “la matriz de opresión de la gordura” y “desafía al pensamiento hegemónico que considera a la gordura como algo digno de ser erradicado, que siempre es patológico y que habla de una persona sin voluntad que es desagradable para la sociedad (no solo estéticamente, sino por no ser saludable) y es considerada improductiva y una carga para el Estado”.

Aunque para ser activista gordo a nadie se le calcula el Índice de Masa Corporal, la necesidad de la operación la llevó a preguntarse cómo conviviría el bypass gástrico con su activismo. Porque, lo que ideológicamente se plantea es, justamente, la necesidad de correrse de los estereotipos impuestos, que hacen que la foto de la celulitis en el cuerpo de Wanda Nara generen tanta repercusión como que una humorista baje de peso, o que naturalicemos el hecho de opinar sobre el cuerpo ajeno (la frase “qué flaquita estás” como halago es un ejemplo de esto).

Lux Moreno, filósofa y autora de Gorda vanidosa (Paidós)

Lux Moreno, filósofa y autora de Gorda vanidosa (Paidós)

Los tiempos médicos se aceleraron, la contradicción inicial encontró respuesta en la necesidad y la intervención coincidió con el reciente lanzamiento de Gorda vanidosa (Paidós), un ensayo sobre la obesidad en la era del espectáculo y las redes sociales. Allí, en un mix entre teoría y experiencia personal, relata el “sufrimiento del cuerpo en ese entramado de normas que dicen qué es lo que está socialmente aceptado y no lo está”. Cuenta la incomodidad de la mirada ajena cuando sube a un colectivo repleto un día de calor, o cómo el primer día que fue a una pileta el profesor la mandó al grupo de principiantes con solo mirarla, aunque ella es exfederada de natación.

Mientras una nueva serie de Netflix, Insatiable (Insaciable), genera rechazo entre los movimientos de cuerpos diversos por la representación de los cuerpos gordos asociados al fracaso social o como ejes de burlas -por lo cual, la única “solución” a los problemas sería adelgazar-, Moreno busca -justamente- desarticular la asociación entre gordura y fracaso o, incluso, patología. Reclama la visibilidad de los cuerpos gordos como posibles sujetos de deseo, pero no como un fetiche o una “excepción” a la regla. Poderosa con sus rollos, abre un espacio incómodo e invita a ponerse en su propia piel.

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