miércoles, abril 1, 2020
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El famoso “lado B” ¿La maternidad es una mierda? Mina Bonino, las “madres perfectas” y un texto polémico

Dolor, cansancio, angustia y más... Pero, ¿qué agota más? ¿Las exigencias físicas y emocionales o las exigencias de convertirse en una madre perfecta al instante de haber parido?

Dolor, cansancio, angustia. Incontables horas sin dormir. Llantos. Llora el bebé, lloramos nosotros. Depresión posparto y otras yerbas. Teta, agua, teta, agua y más teta. Nos sentimos aislados, solos, únicos en el mundo con esta sensación. Pero no, no somos los únicos y las tribus de “mapaternidades” ayudan a descomprimir. Las redes sociales, también. Mina Bonino, periodista y flamante madre​, compartió recientemente un posteo que tituló “La maternidad es una mierda”, con el propósito de desmitificar las tapas de revista donde la maternidad es color de rosa.

No es un “descubrimiento” de ella, claro: hace rato se alerta a madres y padres sobre la exageración de “cuchi cuchis” y rococó de los baby showers que no anticipan lo que verdaderamente vendrá; o la muy dudosa imagen de sillas mecedoras con madres recientes con rostros relajados en ambientes silenciosos y pacíficos pero, sobre todo, ordenados. Es que la primera visita al pediatra (antes de la primera semana de vida) te cruza con caras desencajadas, de poco dormir y de no entender bien qué está pasando: son los propios rostros reflejados en el espejo del ascensor.

“La maternidad es cruel. Viene para pegarte una piña y sacarte de esa burbuja donde sí era todo color de rosa”, dice Mina en su posteo, que cierra diciendo que, aún así, la volvería a elegir.

Naturalizaciones que hacen mal

A raíz de este posteo -y mientras en las calles aún resuena el impacto de la enorme marea feminista que marchó por el aborto legal y el fin de los femicidios-, la psicóloga Sofía Lewicki, especialista en perinatalidad y crianza, escribió, también en Instagram, una reflexión sobre esta sensación de una “maternidad de mierda”, a la vez que aclaró que no era un posteo “contra” Mina, sino por ella. Esto, porque se refiere a la cultura machista y patriarcal en la que estamos inmersas, que nos exige (y nos exigimos) siempre más: el ideal de la perfección va desde vernos menos cara de cansadas, canas teñidas y uñas pintadas hasta ropa impecable (nuestra y del bebé, a pesar de los vómitos y pañales pasados), casa limpia y, mejor, ¡tener algo para cenar sin delivery!

Las exigencias son muchas, crecimos con ellas, y lo peor de todo es que las naturalizamos. A esto se refiere Sofía en su posteo, que luego reforzó con un video en la misma cuenta. Allí dice: “Para que una madre llegue a creer que la maternidad es una mierda porque tiene que estar perfecta, flaca, divina y sin pelos, es porque hay un ideal social de belleza que hace que nosotras incorporemos eso. Las mujeres fuimos respondiendo y adecuándonos al ideal de belleza de turno”, dice la psicóloga Sofia, especialista en perinatalidad y crianza.

“Intenté darle la mano a Mina y decirle que no, que ella ni su bebé están mal, sino todo lo contrario: hay algo más macro que nos engloba, por ejemplo, publicidades que nos muestran que un bebé duerme solo y en su cunita toda la noche sequito, y que las mujeres tenemos que criar y trabajar a gusto”.

Menos mandatos, pero más presión social

Los tradicionales paradigmas de crianza comienzan a reformularse y, aunque las mujeres se han liberado de los modelos únicos de maternidad, hoy muchas se sienten más juzgadas que antes a la hora de ejercer su rol. Consultada por la agencia Télam, la terapeuta y puericultora Violeta Vázquez dijo: “Todavía algunos sectores del feminismo no han puesto el foco en las necesidades de las mujeres madres y de los niños pequeños, que distan mucho de las necesidades y los derechos de las mujeres en otros sectores. Las madres necesitamos que se valore nuestro trabajo reproductivo, con mayores licencias, apoyo a la lactancia y una educación en la soberanía de nuestros cuerpos a la hora de gestar, parir, amamantar y criar”.

Vázquez, directora de la Escuela en Puericultura y Familia Panza y Crianza, está convencida de que la lactancia no es un acto gratuito. “Las mujeres percibimos menores ingresos si privilegiamos la lactancia a término y ponemos todos nuestros recursos al servicio de ese acto, que debe ser deseado por quien pone el cuerpo y valorado por el resto de los sectores como un acto político, económico y social”, argumentó.

Para Karina Pintos, autora del libro Herramientas de crianza, toda deconstrucción de los mandatos es positiva, “ya que si se considera mandato a aquello que se supone que debemos hacer, a lo dado y obligatorio, debe ser abolido en todos los niveles por no tener en cuenta las características subjetivas de la persona”, aseguró a Télam. Y agregó: “Eso involucra en particular el caso de la maternidad donde lo impuesto en cuanto a los roles es aún en el 2020 algo que circula mucho, donde aún queda mucho camino por recorrer en relación a lo esperado en cuento a los roles de una mamá y de un papá -señala-. Aún hoy es cuestionado y hasta repudiado que un papá quede en casa full time criando y una mamá en una empresa”.

¿Qué agota más? ¿Las exigencias físicas y emocionales o las exigencias de convertirse en una madre perfecta al instante de haber parido?

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