En determinados horarios del día, su consumo podría favorecer un mayor gasto energético y una menor ingesta.

Un nuevo estudio parece hacer realidad el sueño de muchos. ¿De alimento demonizado en dietas y planes para perder peso, a aliado para estar en forma? Eso parece sugerir un nuevo artículo publicado en The FASEB Journal (la publicación de la Federación de Sociedades Americanas de Biología Experimental), que halló que la ingesta de chocolate por la mañana o por la noche puede influir en el hambre, la composición de la microbiota, el sueño; y hasta ayudar a quemar grasas y reducir los niveles de glucosa en sangre.

Con el fin de conocer los efectos de comer chocolate con leche en diferentes momentos del día, investigadores de los departamentos de Medicina y Neurología del Brigham and Women’s Hospital colaboraron con investigadores de la Universidad de Murcia en España.

Así, llevaron a cabo un “ensayo cruzado, controlado y aleatorizado en 19 mujeres posmenopáusicas” que consumieron 100 gramos de chocolate por la mañana (una hora después de despertarse) o por la noche (una hora antes de acostarse). Compararon, entre otras cuestiones, el aumento de peso con una dieta que no contemple la ingesta de chocolate.

Los cambios en el organismo, al consumir chocolate, se orientan hacia un mayor gasto energético o una menor ingesta. Foto Shutterstock.

Los cambios en el organismo, al consumir chocolate, se orientan hacia un mayor gasto energético o una menor ingesta. Foto Shutterstock.

Allí descubrieron no solamente que las mujeres no habían aumentado de peso luego de comer chocolate por dos semanas, sino que además lo habían reducido cuando fue consumido por la mañana, explica a Clarín Marta Garaulet, catedrática de Fisiología y Bases Fisiológicas de la Nutrición del Departamento de Fisiología de la Universidad de Murcia en España, coautora del artículo.

“Un alimento temido por su alto contenido en azúcares y grasas, no ha dado lugar a que las mujeres engorden a pesar de ser consumido en gran cantidad (100 gramos) y durante 14 días consecutivos. Incluso, las mujeres redujeron la circunferencia de la cintura al tomar chocolate por la mañana”, detalla.

No sólo qué, sino cuándo

Una de las cuestiones que los investigadores resaltan es que el momento del día en que se consumen determinadas alimentos es clave a la hora de evaluar qué impacto tienen en el organismo.

 “Nuestros hallazgos destacan que no solo ‘qué’ sino también ‘cuándo’ comemos pueden afectar los mecanismos fisiológicos involucrados en la regulación del peso corporal”, afirma Frank Scheer, neurocientífico de la División de Trastornos Circadianos y del Sueño, Departamentos de Medicina y Neurología, Brigham and Women’s Hospital y coautor del artículo.

En este sentido, el artículo sostiene que la ingesta de chocolate durante las horas de la mañana podría ayudar a quemar grasas y reducir los niveles de glucosa en sangre.

 “La ingesta de una cantidad bastante alta de chocolate concentrada en una ventana de tiempo estrecha (una hora) por la mañana podría ayudar a quemar grasa corporal y disminuir los niveles de glucosa en ayunas en mujeres posmenopáusicas”, afirma Garaulet.

En el estudio, algunas mujeres de alrededor de 50 ingirieron chocolate por la mañana y otras antes de acostarse. Foto Shutterstock.

En el estudio, algunas mujeres de alrededor de 50 ingirieron chocolate por la mañana y otras antes de acostarse. Foto Shutterstock.

En cambio, “el chocolate por la tarde/noche puede inducir la oxidación de carbohidratos. Esto se vio anteriormente en estudios que demostraron que la leche con chocolate antes de dormir cambió a la mañana siguiente el metabolismo en reposo y ejercicio para favorecer la oxidación de carbohidratos. Por lo tanto, la ingesta de chocolate en ese horario puede considerarse para el rendimiento de la mañana siguiente durante ejercicios de alta intensidad o ejercicios prolongados, y así evitar el agotamiento de glucógeno hepático y muscular”, explica.

En resumen, el consumo de chocolate podría hacer que comamos menos y que gastemos más energía: “Nuestro estudio muestra una disminución espontánea de la ingesta, del apetito por dulces y cambios en la actividad física y en la disipación de energía por la piel, así como cambios en microbiota o en sueño y siesta, todos ellos dirigidos hacia un mayor gasto energético o una menor ingesta”, sostiene Garaulet.

Respecto a los efectos en el descanso, añade: “Es de esperar que una cantidad de energía elevada por la mañana, que sucede cuando tomamos el chocolate al levantarnos, favorezca que apetezca dormir la siesta. También puede tener sentido que una energía elevada por la noche, siempre a la misma hora, pueda sincronizar nuestro sueño”.

¿De qué tipos de chocolate hablamos?

“Nuestro estudio se ha realizado con chocolate con leche, ya que es el más consumido en la población general, pero otros estudios también aleatorios y cruzados muestran que el chocolate negro con alto contenido en polifenoles tampoco produce un aumento de peso corporal a distintas dosis y diferentes tiempos de estudio (desde semanas a meses”.

Por otro lado, si bien el estudio fue realizado en mujeres postmenopáusicas, “porque es una época de la vida de la mujer en la que hay mayor tendencia a engordar” y porque “durante la menopausia hay un cambio de distribución de la grasa corporal hacia una mayor cintura, lo que se asocia con un mayor riesgo metabólico”, Garaulet cree que puede hacerse extensivo.

“Debido a que los efectos encontrados están asociados a la ingesta, el gasto energético, microbiota y sueño, factores que no son específicos de la menopausia, entendemos que estos cambios podrían producirse en mujeres de otras edades y en hombres, pero son necesarios otros estudios”, concluye.

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