Tiene efectos más impredecibles que el líquido, pero de funcionar, genera ventajas tanto a nivel ecológico como cosmético.

Sus beneficios parecen innegables: es más ecológico, ya que no genera plásticos y su elaboración requiere menos agua, dura más (tanto su efecto en el cabello como el producto a lo largo del tiempo), sale menos, y está elaborado con ingredientes naturales.

Sin embargo, no parece tan sencillo dar con el resultado buscado, ya que puede requerir un período de adaptación, o puede no hallarse tan fácilmente el indicado para nuestro tipo de cabello. ¿Cómo saber si es una tendencia a la que adherirse?

Antes que nada, es importante tener en cuenta cómo funcionan estos productos. Respecto a los saponificados, los expertos explican: “Los ingredientes básicos son los del jabón, a través del proceso químico de saponificación, que consiste en unir una grasa con un álcali (sustancia de pH elevado)” sostienen Andrés Politi, dermatólogo de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) y la doctora Eugenia Cappetta, dermatóloga experta en pelo.

Y continúan: “Esto permite ´unir´ el agua con las grasas que se depositan en el pelo y eliminarlas por arrastre. A causa de esa alcalinidad es que se recomienda el uso de vinagre (pH muy bajo) para el enjuague. El vinagre le otorga brillo y elasticidad”, detallan.

Aunque su resultado dependerá de múltiples factores, lo cierto es que su composición se alinea con una tendencia a consumir productos naturales. “Los shampoos sólidos tienen un origen natural, se producen con ingredientes vegetales como la manteca de karité, el almidón de maíz, la harina de avena, entre otros”, explica la médica dermatóloga de la SAD, Ana Tettamanti.

Los cabellos con rulos deberían elegir shampoos con tensioactivos de coco, aceite de argán o alguno con queratina vegetal. Foto Shutterstock.

Los cabellos con rulos deberían elegir shampoos con tensioactivos de coco, aceite de argán o alguno con queratina vegetal. Foto Shutterstock.

“La creación de estos productos veganos tiene la ventaja de no requerir de envases plásticos para su empaquetado, además de que son fáciles de transportar, muy cómodos en caso de viajar, son duraderos y permiten cuidar el medio ambiente ya que  son biodegradables, por lo cuál no generan toxicidad”, agrega.

Oscar Fernández Roho, director creativo, agrega que al no tener plástico y químicos, el agua que drena no se contamina.

Además. asegura que este tipo de productos dejan el cabello limpio por más tiempo gracias a la ausencia de sulfatos y parabenos, ya que estos son químicos que barren una capa protectora del cuero cabelludo.

Darle tiempo, una de las claves

El estilista explica en qué consiste la desintoxicación, que por su duración puede hacer desistir a los interesados: “Después de elegir el shampoo toca probarlo y, sobre todo, acostumbrarse a él. Ahí se entra en una fase de adaptación en la que hay que habituar el cabello a un producto 100 % natural, tras años y años de químicos perjudiciales sobre la melena”, sostiene.

Fernández hace énfasis en que los resultados buscados pueden tardar en llegar: “Incluso, puede notarse el pelo más áspero o encerado que de costumbre. Es más, si tu cabello es graso, es posible que el cuero cabelludo produzca más sebo que de lo normal. Esto sucede porque los shampoos tradicionales eliminan los aceites naturales del pelo, ocasionando que sea el propio cuero cabelludo el que tenga que sobre producirlos para compensar”, asegura.

“Hoy en día, como la tendencia del shampoo sólido fue creciendo y más gente se interesó, retocaron la fórmula y el período de adaptación debería ser casi nulo, aunque considero que es como cualquier detox y lleva su tiempo sanar y eliminar todo lo malo que uno se puso”, concluye.

Por su parte, Vanina Gegdyszman, médica dermatóloga especialista en Tricología, agrega que el período de adaptación ocurre sobre todo en un tipo de shampoo sólido: “Existen dos tipos: el saponificado o jabón sólido, y el no saponificado o shampoo solido. El tiempo de acostumbramiento ocurre principalmente con el saponificado”.

Cómo elegir el indicado

Como señala Politi, si se compara con el shampoo líquido, es cierto que los resultados son más impredecibles. Por eso, es importante saber cómo elegir el que creemos que se adaptará a nuestro cabello.

En primer lugar, Politi sostiene que los jabones sólidos no son aptos cara cueros cabelludos con problemas inflamatorios. Por eso, si bien todas las personas pueden probarlo, hay que tener en cuenta las condiciones previas en el cuero cabelludo, como puede ser la dermatitis o eccema.

Por su parte, Gegdyszman sugiere prestar atención a su procedencia: “La principal cuestión es que sea realizado en un lugar confiable, por lo que debe ser aprobado por la Anmat. Al estar aprobado deberá tener el listado completo de componentes, así como fecha de producción”, señala.

Y agrega: “La cosmética y pelo son algo muy personal, si queda vaporoso o muy llovido, con las ondas más o menos armadas. En lo que no negocio es en la higiene y en lo que llamo pautas de alarma en cuanto a la salud del cuero cabelludo, como puede ser que pique, duela, desencadene caspa o aumente la caída de pelo”.

Y puntualiza: “El shampoo sólido es un shampoo low poo, un tipo de shampoo con detergente suave. Pueden utilizarlos cueros cabelludos que no tengan tendencia seborreica o grasa, que no presenten alguna patología que necesite algún shampoo en particular o pelos con procesos químicos”, detalla.

Luego de años de productos tradicionales, el uso de shampoo en barra puede requerir un tiempo de desintoxicación. Foto Shutterstock.

Luego de años de productos tradicionales, el uso de shampoo en barra puede requerir un tiempo de desintoxicación. Foto Shutterstock.

Por eso, la profesional hace hincapié en las particularidades de cada individuo: “La elección del shampoo debe ser hacerse en forma cuidadosa, según necesidades particulares de cada cuero cabelludo: si es más o menos graso, si presenta mayor sensibilidad, si existe descamación como caspa, dermatitis seborreica o psoriasis; si presenta algún tipo de alopecia”, manifiesta.

A su vez, recomienda seleccionarlo según las características de la fibra capilar, como si es un pelo que pasa por tintura. “Un cuero cabelludo sin necesidades particulares, que puede utilizar un shampoo de uso diario puede sin problema probar al shampoo sólido. Lo que seguramente necesitará es un adecuado lavado esparciéndolo correctamente por todo el cuero cabelludo y utilizar un shampoo más fuerte cada 15 a 21 días, evitando el build up o acumulación de productos”, propone la dermatóloga.

Por su parte, Fernández Roho también aconseja prestar atención al tipo de cabello, ya que según indica hoy casi todas las marcas tienen uno especial para cada uno.

“Si tenes el pelo seco, recomiendo buscar uno en el que predominen las mantecas y aceites (por ejemplo karité, cacao, coco, son ingredientes que nutren en profundidad y cierran la fibra capilar), y para pelos grasos que sufren de exceso de sebo se aconseja usar aceite de jojoba o arcilla verde, aceites esenciales como romero, menta, que son refrescantes y antibacteriales”.

¿Qué hacer si se tiene una cabellera con rulos?

“Para ese tipo de pelo quizás resulta un poco más difícil, pero si dan con una buena elección del shampoo yo creo que no tendría por que tener problema. Suelen ser difíciles de manejar, pero se pueden buscar shampoos con tensioactivos de coco, aceite de argán o alguno con queratina vegetal”, recomienda.

Por último, para un pelo sensible, sugiere evitar los que tengan aceites esenciales o los que perfuman, así no se modifica el ph de la piel, “que tenga ingredientes como caléndula, avena, manzanilla”, cierra.

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