jueves, febrero 27, 2020
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“El berrinche es absolutamente válido (y hasta necesario)”

La pediatra Sabrina Critzmann explica cómo debemos actuar los adultos, más allá de la mirada ajena.

Lloran, se tiran al piso, se niegan a caminar y gritan. Este clásico de la niñez, popularmente conocido como berrinche, suele incomodar a los adultos que sienten en este momento -quizás más que nunca- que nadie nos enseña realmente cómo ser madres o padres. Con o sin la mirada ajena, esa que juzga, estos momentos son tan estresantes para los chicos como para su familia.

Pero, ¿qué quiere decir el niño con ese berrinche? ¿Cómo debemos actuar los adultos? ¿Qué consecuencias puede tener ignorar este episodio? Para saberlo, Entremujeres Clarín consultó a Sabrina Critzmann, médica pediatra, puericultora y autora de Hoy no es siempre. Guía pediátrica para una crianza respetuosa (Planeta).

Sabrina Critzmann. Foto: Alejandro Guyot

Sabrina Critzmann. Foto: Alejandro Guyot

¿Es correcta la “mala prensa” que tienen los berrinches?, ¿son necesariamente algo malo?

El berrinche de un niño o niña suele angustiarnos y sobrepasarnos como adultos, por lo que le tenemos algo de temor. Es común también asociarlo a miradas indignadas en la plaza o en el mercado, gente susurrando por lo bajo acerca de cuán maleducado es ese niño y cuán malos padres somos. Pero, en realidad, el berrinche es una expresión de frustración de una persona que aún no sabe expresar sus sentimientos con palabras, ni manejarlos.El berrinche es absolutamente válido (y hasta necesario). Es algo que debe suceder en la construcción de la psiquis de un niño. Los berrinches ocurren por multitud de razones: desde no permitirles tocar el enchufe hasta una cuchara que está muy fría. El niño descubre el mundo todo el tiempo, todo es nuevo, todo es extraño, todo es fascinante, todo es agotador. ‘¿Por qué puedo jugar con estos juguetes pero no puedo correr con el cuchillo en la mano?’, ‘¿por qué en el patio de casa puedo explorar por donde quiero y en la plaza no me puedo ir lejos?’ Comprender las razones llevará tiempo: hay muchas conexiones entre las neuronas que se están formando. Entonces, muchas veces la respuesta es una explosión de llanto, incluso con expresiones corporales: patadas, tirarse al suelo, revolear cosas.

Me gusta hacer una comparación para poder entender qué debe sentir un niño en un berrinche. Imaginate que vos, adulto, estás esperando un colectivo que tarda mucho, que sólo pasa cada hora y media o dos. Vos tenés que llegar al trabajo, estás muy cansado, hambriento, te duelen las piernas y hace una hora y media estás esperando. De pronto, lo ves: está doblando la esquina, vacío. ‘¡Qué maravilla!’, pensás, y vas sacando la tarjeta. Pero, a pesar de que estiraste el brazo insistentemente… el colectivo pasa de largo. ¿Qué sentís? Bronca, angustia, hasta ganas de llorar. ¿Que sentirías si alguien viniera y te dijera: ‘Ah, no te preocupes, ya en dos horitas pasa otro’? Sí, eso mismo. Harías con gusto un berrinche golpeando el suelo. Sólo que vos, adulto o adulta, tenés diversas herramientas emocionales que has recolectado en tu larga vida y podés manejarlo sin necesidad de llenarte la ropa de tierra (la mayor parte de las veces).

¿Cómo deben actuar madres y padres ante ello?

– Suena complejo, pero… Mantener la calma. No tenemos un hijo ni malcriado ni mucho menos «malo», sino que está aprendiendo a convivir en sociedad. Si nosotros no podemos mantener la calma, ¿cómo explicarles qué es la calma? Mantener la calma no es necesariamente ceder a lo que provocó el berrinche. No podemos dejar que se lastimen, ni concederles todos los deseos. Construir límites también es parte de la crianza respetuosa.

Poner en palabras lo que está sucediendo. Por ejemplo: ‘Ahora estás muy enojada porque no vamos a comprar ese caramelo, pero vamos a ir a casa a hacer la merienda’. Bajar a su altura, usar voz comprensiva, pero firme a la vez. Evitar ridiculizar o castigar. El berrinche no es a propósito ni para «molestarnos», es un desborde angustioso para el niño. Los castigos físicos (inclusive el famoso «chirlo en la cola») no se admiten bajo ningún contexto y de hecho, son un delito.

Es válido también, en ocasiones, no saber cómo reaccionar, porque estamos cansados o muy angustiados. También podemos admitirlo frente a nuestros hijos, mostrarles que no somos perfectos ni todopoderosos. Y, a partir de ahí, seguir buscando herramientas.

Berrinches en los niños: lloran, se tiran al piso, se niegan a caminar y gritan. Foto: Shutterstock.

Berrinches en los niños: lloran, se tiran al piso, se niegan a caminar y gritan. Foto: Shutterstock.

¿Cuáles son las posibles consecuencias de ignorar un berrinche?

– Cuando el berrinche ya está instalado y queda sólo acompañarlo, a algunas familias les resulta hacerlo en silencio. Eso no es ignorarlo, es comunicarnos sin palabras, con nuestra presencia, o tal vez un signo físico (un abrazo, por ejemplo).

Diferente es ignorar completamente el berrinche o «buscar venganza» cuando el berrinche finalice. Frases del estilo ‘ah, ahora sí querés jugar, ¿no?’, ‘qué vergüenza, todo ese llanto’ o ‘ahí viene la señorita, siempre haciendo lo que se le antoja’ lo único que hacen es minar la confianza del niño y hacerlo sentir avergonzado.

¿Qué puede estar expresando un niño al actuar así?

– Muchas veces simplemente expresa que está creciendo y está enfrentándose a enormes desafíos en el día a día. Vos, lector o lectora, que estás leyendo esta nota hace un rato, seguramente sos un buen mapadre y hacés tu mejor esfuerzo con amor. Tu hijo no es malo, no es manipulador, no quiere «tomarte el tiempo», solo quiere decirte algo y aún no sabe cómo, y confía en vos lo suficiente como para mostrarte su llanto y buscar tu abrazo de consuelo. Tiempo. Hoy no es siempre.

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