¿Empobrecimiento del lenguaje? ¿Estandarización de la comunicación o una muestra de la personalidad? Los expertos hablan con Clarín sobre estos símbolos que cambiaron la forma de interactuar en la era digital.

La Real Academia Española -resistente a cambios como el lenguaje inclusivo- no solo ha aceptado la utilización de emojis, sino que intenta regularla (dónde se colocan, cómo y en qué contextos). Con una advertencia: “En cualquier caso, se debe procurar siempre que su empleo no empobrezca el uso de la lengua”. El debate sobre esta forma de comunicación -a esta altura, “icónica”- no está cerrado.

En 2018, la Fundación del Español Urgente (Fundeu) destacó el papel de estos pequeños símbolos, reconociendo que “conquistan día a día nuevos espacios, más allá de las conversaciones privadas en chats y aplicaciones de mensajería”. Su presidente Mario Tascón planteó que puede que constituyan “lo más cercano a un lenguaje universal que ha creado nunca la humanidad”.

Clarín conversó con una lingüista, una licenciada en Comunicación, un psiquiatra y un filósofo que tradujo Cuentos de la selva de Horacio Quiroga a emojis, para desentrañar cuál es su relación con la palabra escrita, qué transformaciones representan en las maneras de interactuar y qué dicen de los individuos.

La RAE aceptó la utilización de emojis. Foto: Shutterstock

La RAE aceptó la utilización de emojis. Foto: Shutterstock

Imágenes paganas

“La visualización del rostro es una de las primeras imágenes que reconoce un bebé, la primera sonrisa se la dedica al rostro de un ser querido: lo visual contribuye largamente a la memoria y al registro de las emociones. Quizás de ahí provenga la palabra ‘emoticón’, una manera sintética de expresar las emociones”, advierte el doctor Juan Eduardo Tesone, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina y psiquiatra de la Universidad de París XII.

Tesone hace una analogía con el lenguaje onírico, que se expresa en gran porcentaje mediante imágenes. Y afirma que, aunque no todo puede ser dicho con imágenes estas, pueden complementar a las palabras e incluso a los silencios. En ese sentido, piensa que los emojis “enriquecen el intercambio”.

Expresar sentimientos a través de emojis.

Expresar sentimientos a través de emojis.

En cuanto a los posibles malentendidos, entiende que no se circunscriben a estos nuevos infaltables en la comunicación digital. “Comunicar afectos y emociones siempre implica ese riesgo, pero es un riesgo que vale la pena correr, cuando uno siente que el otro entiende lo que le está pasando”, concluye.

Con la pluma, la palabra y los emojis

Silvia Ramírez Gelbes es profesora y licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires, doctora en Lingüística y directora de la Maestría en Periodismo de la Universidad de San Andrés, donde enseña la materia “Nuevos medios”.

La experta aclara que “todavía no puede decirse que haya una estandarización de emojis y emoticones”. Aunque destaca que “sí ha empezado a construirse cierta gramática”: por ejemplo, se usan normalmente al final de las frases y no en el medio.

Respecto a su pretensión de universalidad, clarifica que “distintas culturas pueden interpretar diferencialmente los emojis”. En Oriente, ejemplifica, “el emoji de las dos palmas verticales juntas no es interpretado como un ruego o rezo”.

¿Pueden los emojis atentar contra la elaboración de ideas complejas? “La pregunta es si los sistemas de mensajería instantánea como WhatsApp están llamados a comunicar ideas complejas. En todo caso, debemos aceptar que el género MIM (mensajería instantánea del móvil) pretende una comunicación inmediata y breve, por eso se lleva tan bien con estos nuevos elementos”, contesta Ramírez Gelbes.

Cada vez surgen nuevos emojis, que se adaptan a los tiempos que corren.

Cada vez surgen nuevos emojis, que se adaptan a los tiempos que corren.

Según la profesora, “los emojis representan tonos, de los que suele carecer la escritura”. Desde su punto de vista, tienen la función de “construir una cierta identidad, como ponerle la voz del emisor a eso que se ha escrito”.

Por último, ante la consulta de por qué la RAE los acepta, conjetura: “Creo que porque su irrupción es tan global que rechazarlos sería como negar que existen los celulares inteligentes. Me refiero a que no hay variable clara que pueda tomarse como resistente al uso de los emojis, ni la edad, ni el género, ni el origen geográfico o social, ni la ideología partidaria”.

Los emojis ganan terreno y son pocos -poquísimos- aquellos que no los utilizan. Pero, como ocurre con las palabras, cada cual vuelca en ellos su impronta, sus sentidos, su tonalidad; y decide con quién los emplea o qué lugar ocupan en la conversación.

No aclares que oscurece

“Me parece erróneo pensar que el lenguaje tendría una especie de grado cero, al que determinadas expresiones enriquecerían o empobrecerían. El lenguaje es dinámico y por eso puede incorporar elementos extralingüísticos, especialmente cuando hablamos del escrito. Me parece que la incorporación de emojis -que, a esta altura, excede a los adolescentes- forma parte de nuestro medioambiente mediático”.

Quien habla es Ingrid Sarchman, licenciada en Comunicación, investigadora y docente en la Universidad de Buenos Aires y en la Fundación Universidad del Cine.

“Nuestro modus operandi comunicacional actual se sostiene por la simultaneidad y la inmediatez. Cada momento histórico establece sus formas aceptadas o toleradas de relacionarse. El emoji es una herramienta que ayuda a la economía de la palabra. Permite comprobar de manera más o menos rápida que el mensaje ha llegado a buen puerto y, por su carga significativa, qué consecuencias ha tenido”, agrega.

Reemplazar palabras por imágenes, una marca de época.

Reemplazar palabras por imágenes, una marca de época.

¿Qué pasa cuando el receptor no logra descifrar el mensaje del emisor? “Creo que si bien algunos emojis son muy claros -especialmente los más usados-, hay muchos que no y que, como las palabras, son signos ambiguos. Esto se da por diversos motivos pero, esencialmente, porque las personas somos comunicacionalmente ambiguas. Si el lenguaje no es transparente, ¿por qué lo serían los emojis?“, se cuestiona Sarchman.

Los significantes no se corresponden linealmente con los significados. Y, a veces, aclarar oscurece. Sensibles al entorno audiovisual de esta era, para Scharman los emojis conforman una herramienta útil para interlocutores que hablan distintos idiomas y muestran más aspectos positivos que negativos.

La licenciada sugiere que, dentro de unos años, la combinación entre letra e imagen va a estar tan incorporada en la comunicación escrita que va a dar lugar a otros modos de expresión, incluso -tal vez- en la literatura tradicional. Esto es, si las “formas más reactivas del lenguaje” no se oponen a la inclusión.

Quiroga en el siglo XXI

En 1878, Horacio Quiroga escribió su “Decálogo del perfecto cuentista”: diez máximas para los escritores. Allí recomendaba adueñarse de las palabras, hallar el sustantivo preciso, aquel con “un color incomparable”. Disruptor y resistente al tiempo, ¿qué pensaría de una obra suya trasladada al mundo de los emojis?

Tomás Balmaceda, doctor en Filosofía, comunicador y amante de los stickers, memes y emojis, se planteó este interrogante. Cuando conoció Emoji-Dick -una versión de Moby Dick traducida a este lenguaje contemporáneo- se propuso encontrar una obra en castellano, en la cual estos símbolos pudieran reemplazar a ciertos sustantivos o acciones, a modo de pictograma.

Eligió Cuentos de la selva, un clásico del Río de la Plata, cuyos derechos eran de dominio público. Publicó los resultados de su aventura, lúdica y compleja, en 2015, casi un siglo después de que saliera a la luz el texto original.

“Me atrajo un reportaje de Quiroga, donde contaba que, cuando vivió en la selva, quedó lejos de sus hijos. Escribió el libro pensando en ellos. Imaginé cómo él, que fue un gran narrador, rebelde e inconformista, armaría hoy los cuentos para sus hijos, que seguramente tendrían más procesados los emojis que nosotros”, relata Balmaceda.

Los Cuentos de la Selva de Horacio Quiroga trasladados a emojis por Tomás Balmaceda.

Los Cuentos de la Selva de Horacio Quiroga trasladados a emojis por Tomás Balmaceda.

Este intérprete original está convencido de que “la labor de la traducción -tan reflexionada y estudiada- no se basa en una regla de correspondencia perfecta, sino en el entendimiento del espíritu del autor o autora, lo que esa persona quiso transmitir”.

El filósofo remata: “Pienso que no existe el lenguaje literal, sino que siempre es una mediación. A veces, las palabras están en lugar de objetos, de acciones o de sentimientos; otras, inventan cosas que no existen (por ejemplo, cuando decimos ‘unicornio’). Entonces, si cualquier tipo de lenguaje es la mediación de algo más, no creo que los emojis sean tan diferentes a otros recursos, como las palabras. El castellano tiene muchísima riqueza, distintas maneras de ser entendido. Lo mismo pasa con los emojis y eso es lo que más me atrae: esa posibilidad de que algunos lo vean de algún modo u otro”.

¿Los lectores y lectoras de esta nota, pueden imaginarla redactada -aunque sea parcialmente- con emojis? 😉

Leave a Comment

Radio Pinamar FM 100.7