jueves, octubre 17, 2019
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Dietas, género y estereotipos “El peso ideal existe en la teoría, pero es un unicornio”

Hablamos con las autoras de Pese lo que pese, un libro sobre nutrición con mirada feminista.

“¿Estás más gorda?”, preguntan unos. “Cómo adelgazaste, ¡te queda bárbaro!”, acotan otros. “¡Andá al gimnasio!”, reclaman los de allá, mientras las publicidades y la industria hacen una mezcla entre venderte hamburguesas y cerveza como comida cool, pero exigen que seas fresca, saludable y lleves una vida fit. Esas valoraciones y contradicciones impactan en la nutrición y en la cabeza de cada persona, enfrentándola constantemente a las exigencias de tener un cuerpo que encaje dentro de los estereotipos de belleza de turno, que siempre sugieren la posibilidad de hacer algo más en pos de estar “mejor”. Las mujeres somos quienes más trastornos de alimentación sufrimos en el mundo, y eso no es casual. En este marco, Jesica Lavia, licenciada en nutrición, y Paula Giménez, periodista especialista en género, se propusieron escribir un libro sobre nutrición con perspectiva de género. “Somos lo que comemos, pero también cómo, por qué, con quiénes y en quiénes nos convertirnos cuando comemos. Salud física, psíquica y social: los tres pilares están interpelados por la nutrición”, explican las autoras .

Desmenuzando con mirada crítica porqué las mujeres (y todas las feminidades) nos sentimos incómodas con nuestros cuerpos tengamos el peso que sea, Pese lo que pese (ABRE Cultura) trata sobre los estándares de belleza, el amor propio, la alimentación saludable, el peso “ideal”, los talles y la influencia de distintos actores (como los medios, las redes y la familia) en la percepción y (no) aceptación de nuestros cuerpos reales. La publicación ya está a la venta desde el sitio web de la editorial y se lanzará a comienzos de noviembre.

– ¿Consideran que el estereotipo de belleza que hoy se nos exige a las mujeres coincide con tener una alimentación saludable?

– Jesica Lavia: Puede coincidir o no. Existen personas estereotipadamente bellas que se alimentan saludablemente y otras que no (y viceversa). Por ejemplo, existen mujeres con trastornos alimentarios y cuerpos delgados que se adaptan a la norma, pero su alimentación está muy lejos de ser saludable. También están quienes por ser genéticamente delgadas comen cualquier cosa porque no se les “exige” alimentarse saludablemente. Como si ser flacas fuese suficiente para gozar de un completo estado de salud y la alimentación ya no importara. Por otra parte, muchísimas personas comen saludablemente y, sin embargo, están lejos de tener cuerpos que encajen en la norma.

– ¿Existe el peso ideal? ¿Por qué desde la medicina nos proponen como adecuado un peso inalcanzable (¡es, justamente, ideal!)?

– Jesica Lavia: Desde la teoría, el peso ideal existe, pero el peso ideal es un unicornio. El famoso “peso ideal” que se utiliza en medicina no contempla el peso de una persona como el resultado de muchos factores combinados. La tabla de peso ideal es estandarizada y sólo tiene en cuenta si sos mujer o varón (ya empezamos mal), la contextura física y la altura. Así, la historia personal de cada quien, la genética o la diferencia entre tener 25 o 60 años no importa. Tampoco si somos fisicoculturistas o sedentarias. “Todas las personas de un mismo sexo biológico, contextura física y altura equis debemos tener un determinado peso y eso es ‘lo ideal'”, escribimos en el libro, y damos ejemplos: “Según esta tabla, sería lo mismo pesar 60 kilos, de los cuales 20 son músculo y 20 son grasa, que pesar 60 kilos, de los cuales 10 son músculo y 30 son grasa”. Lo que se busca con ese peso ideal es estandarizar cuerpos hacia un modelo hegemónico que sirve de norma. Si no lo logro, me siento en falta, imperfecta y poco funcional. Horrible mensaje que cargamos sobre nuestros hombros durante años.

– Por un lado, nos venden la comida chatarra como alimento cool y, por otro, nos exigen delgadez; nos hablan de las maravillas del amor propio, pero nos proponen un ideal de belleza inalcanzable. ¿Cómo conviven estas contradicciones en las mujeres reales?

– Paula Giménez: Conviven mal, y es por eso que hicimos este libro. La idea surgió después de una nota en la que entrevisté a Jesica para abordar justamente esta problemática. ¿Por qué las feminidades siempre estamos disconformes con nuestro cuerpo tengamos el peso que tengamos? Hay un sistema hecho específicamente para que nunca seamos suficientes que afecta directamente a nuestra psiquis. Nos invitan a disfrutar de la vida y ser felices y publicarlo en Instagram, pero a la vez nos discriminan en las pasarelas, los colegios, los colectivos, en el mundo de la moda, en los trabajos. Ese doble discurso tiene como resultado trastornos con respecto a la alimentación que se pagan muy caros. Nueve de cada diez de ellos son protagonizados por personas que se autoperciben mujeres. Y ese dato no es menor.

Pese lo que pese (ABRE Cultura)

Pese lo que pese (ABRE Cultura)

– El resultado de una de las encuestas que hicieron para el libro habla de que son las madres quienes frecuentemente inician a sus hijas en las dietas. ¿Cómo impacta esto?

– Paula Giménez: La opinión de la madre es generalmente una guía. Y si esa guía se centra en nuestro aspecto físico, es un problema. Sobre todo porque nuestras madres fueron también víctimas del discurso hegemónico en el que a las mujeres gordas no las quiere nadie, no pueden enamorarse ni recibir amor. Hablamos de este vínculo tan importante, pero intentamos despegar del papel de “malas” o de “culpables” a quienes nos criaron ya que, a su vez, fueron y sufrieron lo mismo que sufrimos hoy nosotras.

– ¿Por qué se castiga tanto la gordura?

– Paula Giménez: La gordura no es útil para este sistema, al que le sirven dos cosas: primero, que el cuerpo esté activo y, segundo, que esté insatisfecho. Por eso, el juego perverso entre la comida chatarra y la discriminación, tomar alcohol hasta dormirte pero, a la vez, la vida fit.

– ¿Es igual de dura la crítica que recae sobre los hombres gordos que sobre las mujeres?

– Paula Giménez: Sí, este sistema discrimina la gordura en su totalidad, pero como vivimos en un mundo machista, la condición de género importa. La imagen del “gordito” que va al arco pero levanta igual porque es simpático o le va bien en el trabajo y es poderoso, la tenemos re incorporada. No pasa lo mismo si sos mujer y sos “gorda”. Las feminidades tenemos la responsabilidad de ser hermosas y eso viene con la exigencia de la delgadez como un ítem clave. Las mujeres que no tienen un cuerpo hegemónico sufren violencias constantes con respecto a su físico. El libro lo pensamos para poder desarmar muchas de estas cosas y dejar de naturalizar cuestiones horribles que vivimos y que nos hacemos con tal de llegar a tener esa delgadez que, prometen, nos dará la felicidad que no tenemos.

– ¿Qué actores que no saben de nutrición son reconocidos como voz autorizada sobre alimentación, dietas, “cuerpo lindo” y “cuerpo sano”?

– Jesica Lavia: Lamentablemente en los medios de comunicación y en las redes sociales cualquiera se cree con autoridad para hablar de nutrición porque se la asocia a hacer dieta para adelgazar. Y en esta cultura de las dietas y de la delgadez en la que vivimos, eso vende. Así, por ejemplo, alguien que hizo una dieta y “le funcionó” sale a hablar del tema como si tuviera la posta y fuera una verdad absoluta, sin ser consciente de lo peligroso de los mensajes que promueve, ya que cada cuerpo es único y lo que le hace bien a une no necesariamente nos hace bien a todes.

– Paula Giménez: Las redes son muy peligrosas y nocivas, pero a su vez son grandes lugares de pertenencia y fuente de información que antes jamás se hubiera cruzado con nosotras. Hay que consumir con cautela. Las cuentas de chicas fit están buenas, pero todo en exceso es complicado. La voz autorizada es la nutrición, pero también nos hacemos eco de que no todo profesional de la nutrición es autorizado. Hay muchas personas que estudiaron pero hacen mal su trabajo (como en todas las profesiones, pero aquí está en juego la salud), por eso replanteamos la necesidad de que haya una mirada de género integradora para laburar mejor y hacerle mejor a cada paciente.

– ¿Creen que las mujeres que crecimos con estas ideas estamos a tiempo de cambiar la cabeza?

– Paula Giménez: Creemos que nuestra generación ya tiene la cabeza bastante cagada con estos temas, por eso buscamos desnaturalizar el rechazo que sentimos cuando nos miramos al espejo, entender de dónde viene ese rechazo y cómo podemos modificarlo con pequeños actos. La idea es alimentar el amor propio, pero también respetarnos si ese amor no nace; empezar a ser más amables con nosotras porque ya hemos sufrido mucho. Hacemos un recorrido histórico para entender cómo todas estas cuestiones se vienen arrastrando y cómo estas violencias empezaron a influir en nuestra autoestima con la revolución industrial y con el capitalismo como modo de vida. Algo muy importante que aporta el libro también es la posibilidad de dejar de mirar el empoderamiento individual y empezar a hablar de la potencia que tenemos las mujeres entre nosotras. Todas las cosas que nos molestan y acomplejan, las vivimos todas; y la única manera de salir de esto es en forma colectiva.

– ¿Y las niñas y adolescentes?

– Paula Giménez: Tienen otra cabeza. Siguen viviendo en esta sociedad que es gordofóbica, pero las pibas atravesadas por el feminismo tienen otra forma de vincularse con sus cuerpos. Las infancias vienen más descontracturadas en estos temas. Las chicas se animan más a mostrar sus cuerpos y bancarlos, decir “este es mi cuerpo, y si no te gusta no lo mires”. Es el feminismo que viene a romper con lo establecido y a darnos más libertades. Venimos de un lugar de opresión y es importante que hagamos algo para modificar lo que dejamos a las próximas generaciones. Hoy les niñes tienen opción a un debate que a mí me hubiese gustado tener a los doce años, también tienen “Pese lo que pese”.

Por Gabriela Bressan Camps, periodista y licenciada en comunicación social. En Twitter, @bressangab.

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