El 21 de julio se celebra en todo el mundo el Día del Perro, con el fin de concientizar sobre el abandono y adopción de este animal. Recomendaciones al recibir un nuevo cachorro en casa.

Cada 21 de julio se celebra el Día Mundial del Perro. En la actualidad, existen más de 300 millones de perros en el mundo, de los cuales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que el 70% no tienen un hogar. Más allá de conmemorar a uno de los animales más fieles para el hombre, la efeméride busca concientizar a las personas sobre la gran cantidad de perros abandonados que todavía están a la espera de una familia que los quiera adoptar.

En Argentina, desde que comenzó el aislamiento, las adopciones de perros aumentaron un 200%. “Este fenómeno tiene que ver con el forzado aumento de horas que las personas pasan en sus casas y con que, gracias a eso, logran tener más tiempo para dedicarle al nuevo integrante de la familia y a su adaptación” sostiene Julia Fenley, coordinadora de Asesores Técnicos de Vitalcan.

Cómo darle una correcta bienvenida a los cachorros

Es importante asegurarse de que tenga por lo menos 45 días antes de llevarlo al nuevo hogar. Lo ideal es dejarlo hasta los 60 días con su mamá, ya que esas dos semanas serán clave a nivel aprendizaje y determinarán en gran medida su comportamiento futuro.

Una vez en casa hay que realizar una consulta con el veterinario para hacer un chequeo general. El profesional definirá un cronograma de vacunas, medidas de prevención y una dieta adecuada.

Lo ideal es dejar al perro hasta los 60 días con su mamá. Foto ilustración Shutterstock.

Lo ideal es dejar al perro hasta los 60 días con su mamá. Foto ilustración Shutterstock.

“Resulta fundamental a la hora de la adopción de un cachorro tener en cuenta que la separación de su madre, hermanos o de otros animales o personas con los que convivía, además de un cambio del ambiente, resultan en un marcado estrés para el mismo”.

“El cambio de alimentación, en tanto, también puede provocar estrés, por lo que lo ideal sería los primeros días respetar el alimento que estaba consumiendo anteriormente y, luego de 2 o 3 días, comenzar un cambio gradual al alimento que elegimos proveerle en el nuevo hogar”, explican desde Vitalcan.

Por otra parte, se debe atender la seguridad del lugar: los cachorros son muy curiosos, por lo que se debe tener cuidado evitando situaciones de riesgo como dejar a su alcance piezas pequeñas que pueda llevarse a la boca y atragantarse, otras muy nocivas como pilas o baterías, objetos cortantes o cables que pueda masticar. También hay que limitar el acceso a lugares inseguros como balcones, patios con piletas o la calle.

Respecto al lugar, el cachorro debe tener un espacio definido y reconocerlo como propio. Foto ilustración Shutterstock.

Respecto al lugar, el cachorro debe tener un espacio definido y reconocerlo como propio. Foto ilustración Shutterstock.

Respecto al lugar, el cachorro debe tener un espacio definido y reconocerlo como propio. Para esto, sería bueno utilizar colchonetas o canastos (no de mimbre o similar). Cuando vaya a su lugar, se lo puede reforzar con un premio.

Para que el perro responda a su nombre es fundamental repetírselo muchas veces y, ante su respuesta, recompensarlo con elogios y mimos.

Para que el perro responda a su nombre es fundamental repetírselo muchas veces. Foto ilustración Shutterstock.

Para que el perro responda a su nombre es fundamental repetírselo muchas veces. Foto ilustración Shutterstock.

Cuando un segundo perro llega a nuestro hogar

La capacidad de dar amor en los humanos muchas veces se ve reflejada en sus mascotas y por este motivo deciden adoptar más de una vez, explicaron desde Cancat.

El momento del paseo puede ser un momento de conflicto. Foto ilustración Shutterstock.

El momento del paseo puede ser un momento de conflicto. Foto ilustración Shutterstock.

Hay casos que los perros se conectan de una manera muy positiva sin necesidad de hacer nada. Se los puede ver jugar, divertirse, compartir espacios y juguetes como si se conocieran de toda la vida, pero en otros casos la casa podría ser un campo de batalla perruno difícil de combatir.

Marcelo Ranieri, de Guía Pet Friendly, aseguró que en esos casos debemos evitar una mala convivencia y poner orden. Ahí, el primer paso es la elección correcta del nombre: si tenemos un perro que se llama “Tony”, el nuevo no puede llamarse “Rocky”, por ejemplo. Deben ser nombres totalmente opuestos para no dar lugar a confusión, ya sea para un reto, llamarlo, o simplemente nombrarlo, cada cual debe saber a quién va dirigida nuestra atención.

Los espacios resultan fundamentales para el perro que ya está en nuestro hogar. Muy posiblemente se sentirá invadido y debemos ocuparnos que no sea así, tenemos que observar qué hace el perro nuevo, qué le molesta al perro que ya vive dentro del hogar, si debemos comprar juguetes nuevos.

Por otra parte, el momento del paseo puede ser un momento de conflicto: las reglas deben ser claras, podemos pasear a cada uno por separado en un principio e ir lentamente integrándolos.

Luego de hacer todos los intentos y no obtener resultados positivos nos queda el camino del adiestrador canino. Foto ilustración Shutterstock.

Luego de hacer todos los intentos y no obtener resultados positivos nos queda el camino del adiestrador canino. Foto ilustración Shutterstock.

Luego de hacer todos los intentos y no obtener resultados positivos nos queda el camino del adiestrador canino, consultar con un especialista es la mejor opción cuando agotamos todas las instancias por nuestros propios medios.

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