En tiempos de relaciones más flexibles, hay mucho por desmitificar. Sin embargo, para ser amigo de un ex es imprescindible haber hecho el duelo y que ese amor haya mutado en otro sentimiento.

El final de una relación de pareja no siempre es cargado de odios y rencores, sino que ese amor mutuo que unió a los protagonistas puede mutar y transformarse en amistad. Ese vínculo que cambia de forma y que arrastra un pasado donde los sentimientos eran otros necesita basarse en la sinceridad (y esto incluye tanto a esos dos que alguna vez estuvieron enamorados, como a aquellas nuevas parejas que eventualmente aparezcan).

Ser amigo de un ex, claramente, no siempre es posible (ni tampoco obligatorio). Pero cuando sucede hay mucho por desmitificar: la principal falsedad es que necesariamente esa expareja siempre será presa de la tensión sexual.

Donde hubo fuego, ¿cenizas quedan?

“Hay que ver si esas cenizas pueden volver a encender el fuego del amor de pareja cuando se ha convertido en amistad. En general, los que deciden ser amigos cumplen con la decisión tomada; saben que ese giro en la relación será más positivo que el alejamiento total”, explicó a Clarín el médico psiquiatra y psicoterapeuta Walter Ghedin (en Instagram, @walterhugoghedin).

"En general, los que deciden ser amigos cumplen con la decisión tomada", dijo Ghedin. Foto ilustración Shutterstock.

“En general, los que deciden ser amigos cumplen con la decisión tomada”, dijo Ghedin. Foto ilustración Shutterstock.

Para Carla Garibaldi, psicóloga y sexóloga clínica (en Instagram, @psicologiaysexologia), “es hora de empezar a flexibilizar estas ideas impuestas como normas”. Según ella, “que hayamos sentido tensión sexual en una relación no significa que vaya a suceder siempre. Ni deseamos todo el tiempo, ni deseamos siempre a las mismas personas. El deseo sexual está atravesado por nuestras emociones y ambas pueden cambiar. Hay personas que pueden perder el interés sexual luego de la ruptura de pareja y otras conservarlo. Como siempre, depende de cada persona”.

Cuándo es posible la amistad con un ex

Para que esta amistad se concrete existe un requisito fundamental: que el duelo esté completo. “El duelo termina cuando logramos elaborar la desilusión y la pérdida del ser amado, para poder sanar las heridas del vínculo pasado. Aunque es posible, no siempre hay interés de transformar el vínculo en una amistad”, explicó la sexóloga.

“Que hayamos sentido tensión sexual en una relación no significa que vaya a suceder siempre", explicó Garibaldi. Foto ilustración Shutterstock.

“Que hayamos sentido tensión sexual en una relación no significa que vaya a suceder siempre”, explicó Garibaldi. Foto ilustración Shutterstock.

Cuando el amor de pareja se termina es el momento de reflexionar sobre el futuro de ese vínculo que, de allí en más, puede desaparecer o transformarse.

“Cuando se toma la decisión de seguir siendo amigos es porque existen muchas más cosas que los unen que las que los separan. La amistad después del amor de pareja rescata lo mejor de cada uno, algo fundamental que no se quiere perder; por ejemplo, la comunicación, los gustos, las afinidades, la ideología y la filosofía de vida”, aseguró Ghedin.

Ex vs. actual: la importancia de ser sinceros

¿Es viable esa amistad con un ex sin molestar o afectar a las respectivas parejas actuales?, ¿por qué esto podría ser un problema?, ¿es necesaria una explicación?

Garibaldi sentenció que “la confianza y la comunicación son la base de todo vínculo” y que por ello es recomendable “poder transmitirle a la actual pareja que el vínculo pasado mutó y se transformó en una relación de amistad”. “Por más sensible que sea un tema es mejor hablarlo que ocultarlo, la confianza depende de ello. La palabra y la compresión es la herramienta que hará la diferencia”, afirmó.

Carla Garibaldi sentenció que es recomendable “poder transmitirle a la actual pareja que el vínculo pasado mutó y se transformó en una relación de amistad”. Foto ilustración Shutterstock.

Carla Garibaldi sentenció que es recomendable “poder transmitirle a la actual pareja que el vínculo pasado mutó y se transformó en una relación de amistad”. Foto ilustración Shutterstock.

Ghedin, en tanto, añadió que “en los tiempos que vivimos, de más flexibilidad en las relaciones amorosas y sexuales, se comprende y tolera mucho más este tipo de relación”. Sin embargo, aclaró, esto también puede desencadenar ciertos conflictos: “Los celos y las comparaciones pueden poner a la persona en el dilema de tener que decidir entre el amigo o la pareja”.

El especialista sostuvo que, ante esto, lo recomendable es salirse de inmediato de esta posición: “No es decidir por uno o por el otro, es defender la autonomía personal y no sucumbir en la idea de que todo se debe hacer en sintonía con la pareja”. Si el problema va de la mano de la confianza y la constante sospecha, Ghedin aconsejó “abrir el tema tantas veces como sea necesario”.

Amistad, ese vínculo imprescindible

Definir o explicar la amistad trasciende los límites del 20 de julio y de cualquier efeméride. “Es una forma de amor que se construye sobre las bases de la empatía, fidelidad, compromiso, respeto, lealtad, confianza y admiración. No alcanza definirla como una relación no erótica”, expresó Carla Garibaldi.

Ghedin explicó que “la amistad es uno de los valores humanos que enriquece la realización personal y social". Foto ilustración Shutterstock.

Ghedin explicó que “la amistad es uno de los valores humanos que enriquece la realización personal y social”. Foto ilustración Shutterstock.

Ghedin, por su parte, coincidió y agregó: “La amistad es uno de los valores humanos que enriquece la realización personal y social. Los protagonistas del vínculo amistoso construyen una relación de amor mutuo que retroalimenta simultáneamente la felicidad personal. Si el amor fraterno está basado en los lazos de parentesco, el amor de la amistad se funda en la sociabilidad, la incondicionalidad, la tolerancia, la aceptación de las diferencias, el refuerzo de las afinidades y la empatía”.

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